Judiciales

Ladrón de ilusiones: cobraba por organizar eventos pero estafaba a sus víctimas

Se trata de un hombre de 39 años que este sábado quedó en prisión preventiva. El fraude es de más de 600 mil pesos.

Sábado 04 de Mayo de 2019

La Justicia provincial puso punto final a un estafador que en los últimos meses engañó a la comisión de padres de una escuela santafesina con ofrecimiento y contratación de servicios de organización de eventos los cuales nunca fueron prestados.

Este sábado por la mañana, el juez de la Investigación Penal Preparatoria (IPP), Nicolás Falkenberg, ordenó que el acusado, identificado como Sergio Daniel H. -que fue representado por el defensor oficial, Sebastian Amadeo-, permanezca detenido bajo la medida cautelar de prisión preventiva. La medida fue solicitada por los fiscales del área de Delitos Complejos, María Laura Urquiza y Leandro Lazzarini, en el marco de una audiencia que tuvo lugar en la Sala 2 del subsuelo de tribunales.

El acusado es un hombre de 39 años, el cual fue imputado por "estafas reiteradas" en 12 hechos que lograron establecer y comprobar los fiscales del caso. El fraude suma un total de $656.750, mientras que los damnificados son 35, indicaron fuentes judiciales a UNO Santa Fe.

El imputado fue detenido el pasado martes por agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) en un hostal de la ciudad de Rosario. Anteriormente lo habían buscado en un allanamiento que se efectuó en una vivienda de Iturraspe al 1700. En dicha propiedad los pesquisas lograron secuestrar documentación fundamental para la investigación.

Un simulador

La Justicia detectó que el acusado llevó a cabo un ardid que consistía en realizar ofrecimientos y contrataciones de servicios de "organizaciones de eventos" vinculados a fiestas de recepciones de fin de año como así también cumpleaños de 15 o casamientos. Esos servicios nunca fueron prestados a pesar de que las víctimas efectuaron los pagos que había solicitado el presunto estafador. 

El modus operandi que denunciaron las víctimas consistía en que el acusado llevaba adelante las reuniones periódicas hasta acordar el tipo de evento. Una vez cobrado el dinero, desaparecía y no respondía los mensajes, tampoco los llamados. 

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