A las puertas de las nueve de la mañana, cuando el sol empezaba a reflejarse sobre el agua, se puso en marcha mucho más que una carrera: comenzó una ceremonia popular. La Maratón Acuática Internacional Santa Fe–Coronda volvió a desplegar su magia en su 48ª edición, transformando al río en una avenida líquida repleta de emoción, historia y color.
La maratón Santa Fe–Coronda se vive en colores: postales de la más linda del mundo
Con el río como escenario y miles de corazones latiendo en la costa, la 48ª edición de la maratón Santa Fe-Coronda volvió a regalar imágenes únicas desde la largada hasta el horizonte.
Por Ovación
Prensa Santa Fe-Coronda
Prensa Santa Fe-Coronda
Son 18 nadadores los que desafiaron los 59,5 kilómetros que separan la capital provincial de la costanera corondina. Entre ellos hay santafesinos, varios argentinos y figuras internacionales que se animan a escribir su capítulo en esta travesía legendaria que este año, además, celebra 65 años de historia desde aquella primera edición de 1961 ganada por Carlos Larriera.
La largada, un cuadro pintado a orillas del río
La zona de largada fue un espectáculo en sí mismo. Familias enteras, banderas argentinas flameando, reposeras sobre la arena y termos que pasaban de mano en mano dibujaron una postal bien litoraleña. Los parlantes anunciaban nombres, los aplausos caían como una lluvia cálida y las embarcaciones comenzaban a alinearse, formando un desfile náutico que acompañará a los nadadores durante toda la travesía.
Cada competidor se tiró al agua envuelto en una mezcla de concentración y emoción, mientras desde la costa se multiplicaban los gritos de aliento. El río, calmo en apariencia, se convirtió en protagonista silencioso de una historia que se renueva cada verano.
El río como pasarela y las lanchas como tribunas
A lo largo del recorrido, el color no se detiene. Lanchas, kayaks y embarcaciones de apoyo siguen de cerca a los nadadores, generando una caravana flotante que avanza al ritmo de las brazadas. Desde allí se ven escenas únicas: brazos que cortan el agua, entrenadores que gritan indicaciones, banderas que flamean desde las proas.
Este año la prueba tiene particularidades en el trazado: no se pasará por el Vado en Santo Tomé ni se utilizará la Cortada de Sauce Viejo, lo que modifica la geografía habitual pero no el espíritu de la competencia.
La pasión que se vive desde la costa en la maratón Santa Fe-Coronda
En cada punto de la ribera, vecinos y turistas se acercan para ver pasar la carrera. Algunos con binoculares, otros con radios portátiles, muchos simplemente siguiendo las embarcaciones con la mirada. La Santa Fe–Coronda no solo se nada: se siente, se espera y se comparte.
Los chicos juegan cerca del agua, los vendedores ambulantes recorren la costa y los fotógrafos buscan capturar esa imagen perfecta donde el río, el cielo y el esfuerzo humano se mezclan en un mismo encuadre.
Historia viva que sigue escribiéndose
Mientras los italianos Alessio Occhipinti, Giuseppe Ilario y Niccolò Ricciardi marcan el ritmo en la punta, detrás se despliega una historia colectiva que trasciende el resultado. Cada edición suma nuevos protagonistas, pero mantiene intacta la esencia de una competencia que es parte de la identidad santafesina.
La Santa Fe–Coronda es deporte, tradición y paisaje. Es el río convertido en estadio y la ciudad transformada en tribuna. Y una vez más, sus imágenes vuelven a confirmar por qué muchos la llaman, sin exagerar, la maratón más linda del mundo.






























