El presente de los dos clubes más grandes del fútbol argentino muestra a sus entrenadores en la cuerda floja. Marcelo Gallardo, tras la dura goleada 1-4 ante Tigre, ve cómo su crédito en River se agota mientras la presión crece; al mismo tiempo, Claudio Úbeda enfrenta un inicio irregular con Boca, donde la falta de intensidad, protagonismo y contundencia ha encendido la alarma en la Bombonera.
Úbeda y Gallardo en la cuerda floja: los grandes del fútbol argentino bajo presión
Las recientes derrotas de Boca y River pusieron a Claudio Úbeda y Marcelo Gallardo al límite, los próximos partidos serán decisivos para sostener sus ciclos.
Por Ovación
Gallardo y River: el segundo ciclo en jaque
El estruendoso 1-4 ante Tigre no solo evidenció falencias defensivas y ofensivas, sino también un River que todavía no encuentra identidad táctica en este segundo ciclo del Muñeco. La memoria emotiva de los hinchas recuerda las nueve derrotas y la eliminación de la Libertadores en 2025, generando un ambiente en el Monumental donde cada error se paga caro. Los próximos compromisos ante Argentinos Juniors y Vélez, sumados al debut en Copa Argentina, serán un doble match point: un empate o derrota más podría marcar un antes y un después en la relación entre Gallardo y la tribuna.
Los factores que complican al DT son varios: la obstinación con determinados nombres, la escasa rotación de juveniles y la falta de variantes ofensivas, donde la ausencia de delanteros con gol se vuelve cada vez más evidente. La presión sobre Gallardo ahora no es solo por resultados, sino también por proyección táctica y gestión de vestuario, áreas donde los hinchas y la dirigencia esperan respuestas inmediatas.
Úbeda y Boca: un crédito que se agota
Claudio Úbeda, por su parte, encara el anteúltimo año de mandato de Riquelme con un arranque irregular en la Primera Nacional y un Xeneize que todavía no muestra personalidad ni rebeldía en los partidos de visitante. La derrota frente a Vélez profundizó la sensación de falta de reacción desde el banco, con errores de lectura de los partidos y decisiones tácticas cuestionadas, como mantener un esquema rígido de 4-3-3 o relegar a juveniles que podrían aportar frescura ofensiva.
La paciencia de Riquelme es limitada y el crédito del entrenador ya está bajo evaluación constante: cada partido se transforma en una prueba de fuego, donde la efectividad, la actitud y la coordinación defensiva se observan con lupa. En Boca, la exigencia no es solo sumar puntos, sino también demostrar protagonismo, presión alta y liderazgo en cancha, elementos que Úbeda debe equilibrar para evitar el naufragio temprano de su ciclo.
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La cuerda floja: próximos desafíos
Para ambos entrenadores, el análisis de la situación es simple pero demoledor: los próximos partidos definirán su futuro inmediato. Gallardo debe recuperar la autoridad y la solidez que lo convirtieron en invencible en su primer ciclo; Úbeda, por su parte, necesita generar un equilibrio entre intensidad, tácticas claras y rendimiento colectivo, antes de que la lupa de la Bombonera y la crítica de la prensa y la hinchada los condene.
La presión en los grandes de Argentina no espera, y cada movimiento táctico, cada cambio desde el banco y cada resultado impacta directamente en su continuidad. Mientras los hinchas observan, la cuerda floja se estrecha y los ciclos de Gallardo y Úbeda parecen pendientes de un hilo que solo los resultados podrán sostener.













