En un Torneo Apertura atravesado por vaivenes, Independiente es el único de los cinco grandes que todavía no perdió. Más allá de la estadística, el invicto expone una estructura que empieza a consolidarse, con orden táctico, compromiso defensivo y eficacia en momentos clave para sostener resultados.
El dato de Independiente que lo diferencia del resto de los grandes del fútbol argentino
En un arranque marcado por la irregularidad de los históricos grandes, Independiente se sostiene sin derrotas y encuentra un argumento para ilusionarse.
Un dato sobre Independiente que no es menor
El campeonato recién comienza, pero el contexto amplifica el registro. Mientras River, Boca, Racing y San Lorenzo ya dejaron puntos gruesos en el camino —algunos incluso con derrotas que encendieron alarmas— el equipo de Avellaneda logró mantenerse en pie. No fue un inicio arrollador desde el juego. De hecho, los primeros empates consecutivos generaron murmullos y cierta impaciencia en el Libertadores de América. Sin embargo, la victoria ajustada ante Platense significó un punto de inflexión: menos ansiedad, más convicción y respaldo al plan del cuerpo técnico.
Independiente construyó su invicto desde la estructura. Línea defensiva compacta, mediocampo solidario en los relevos y extremos comprometidos en el retroceso. El equipo entendió que, en un torneo parejo, minimizar errores es tan importante como generar situaciones. El bloque medio se muestra disciplinado, con distancias cortas entre líneas y una presión selectiva que evita desordenarse. No siempre domina desde la posesión, pero sí desde el control emocional de los partidos. Y en un certamen largo, esa madurez competitiva suele marcar diferencias.
El contraste de Boca, River, Racing y San Lorenzo
El dato adquiere mayor relevancia al observar el panorama general. Boca y San Lorenzo ya acumulan más de una derrota, evidenciando problemas de funcionamiento. Racing sufrió un arranque adverso con caídas consecutivas que lo relegaron en la tabla. River, por su parte, alterna rendimientos y todavía no encuentra regularidad.
En ese escenario, el Rojo aparece como el único grande que sostiene el cero en la columna de derrotas. No define el campeonato, pero sí instala un mensaje: hay base, hay orden y hay competitividad.













