A cuatro fechas del inicio del torneo, Unión sufrió un golpe importante: Valentín Fascendini y Agustín Colazo fueron confirmados como bajas por lesión, y sus ausencias se sentirán en los próximos encuentros, teniendo en cuenta lo apretado que es el calendario de este torneo por el mundial que se aproxima a mitad de año, es probable que ambos jugadores se pierdan buena parte del campeonato en su fase regular.
Unión pierde a Fascendini y Colazo ¿Cuántas semanas estarán sin jugar?
Unión confirmó que Valentín Fascendini y Agustín Colazo deberán mantenerse fuera de las canchas. Madelón deberá pensar en nuevos recambios.
Por Ovación
Estos son sus partes médicos:
¿Cuánto tiempo estarán fuera Valentín Fascendini y Agustín Colazo?
Fascendini arrastra una rotura parcial de fibras en el isquiotibial izquierdo, mientras que Colazo presenta un golpe en la rodilla con inflamación interna del hueso, aunque sin comprometer ligamentos ni meniscos. En ambos casos, se trata de lesiones que no requieren cirugía, pero que obligarán al cuerpo técnico a manejar los tiempos con mucha prudencia.
Los especialistas consultados por Diario UNO, estiman que Fascendini podría estar fuera de las canchas entre tres y cinco semanas, un lapso en el que se perdería varios partidos decisivos del inicio del torneo. La lesión genera dolor y pérdida de fuerza, por lo que cualquier regreso apresurado podría derivar en una recaída y un periodo de recuperación aún más largo. Colazo, por su parte, deberá mantenerse alejado de la competencia durante cuatro a seis semanas, siguiendo un tratamiento diferenciado que permita que el edema óseo en su rodilla sane sin generar complicaciones adicionales. Mientras el defensor realiza trabajos específicos sin impacto, el equipo tendrá que adaptarse a su ausencia y reestructurar la dinámica en el mediocampo y la defensa.
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Estas bajas llegan en un momento crítico para Unión, que aún busca consolidar su ritmo en el torneo. La pérdida de dos jugadores son opción para el cuerpo técnico, no solo afecta la solidez defensiva y ofensiva, sino también el equilibrio general del equipo, obligando a Madelón a ajustar la táctica, modificar esquemas y darle minutos a jugadores de recambio o incluso a juveniles que deberán asumir responsabilidades más rápidamente de lo previsto. A pesar de que ambas lesiones son manejables y no quirúrgicas, su impacto dentro del campo será inmediato y medible, sobre todo en un arranque de temporada donde cada punto cuenta y cualquier tropiezo puede pesar en la tabla.
La estrategia del cuerpo técnico pasará por dosificar cargas, proteger a los jugadores y buscar alternativas tácticas que no comprometan el rendimiento colectivo mientras los titulares se rehabilitan. Los próximos partidos servirán como termómetro del equipo, mostrando cómo el plantel y el entrenador manejan estas ausencias tempranas, y cómo logran sostenerse en un torneo que promete ser exigente y parejo.















