La Justicia Federal condenó en un juicio oral concluido ayer a una organización narco desbaratada en junio de 2010 tras el hallazgo de 278 kilos de marihuana en un campo de San Cristóbal. Como acusados, en las audiencias estuvieron los tres hombres imputados por el delito de tenencia de estupefacientes, con fines de comercialización.
Condenados por volar con 300 kilos de marihuana
El tribunal, presidido por el doctor Luciano Lauría e integrado por los vocales María Ivón Vella y José María Escobar Cello, condenó a Raimundo López Barro, a ocho años de prisión, la pena más alta. Para el fiscal Martín Suárez Faisal, este sanjustino de 55 años fue “el cerebro de la organización”. Otro de los condenados fue José María Angini, el santafesino recibió un pena de siete años de prisión, y el último de los integrantes de la banda, el peón rural Alberto Celestino Hoyos, quien desde su lugar de trabajo “habría prestado un apoyo logístico indispensable” para la descarga de la droga, fue condenado a seis años de cárcel.
El operativo
El operativo en el cual cayó la banda fue realizado por la Dirección de Control y Prevención de Adicciones que entonces comandaba el ex jefe de la Policía provincial, comisario Hugo Tognoli. Fue el 6 de junio de 2010 cuando en una pista clandestina ubicada en un campo, entre las localidades de Capivara y Constanza (departamento San Cristóbal), descendió una avioneta Pipper cargada de marihuana.
En el lugar ya estaban apostados agentes antinarcóticos que contaban con información sobre la presunta llegada de la aeronave y por eso, en el expediente, se agregaron fotografías captadas por los pesquisas cuando el avión sobrevolaba la zona antes de aterrizar.
Sin embargo, la nave tocó tierra en un sitio no previsto por los policías y más alejado del cual se había montado el operativo. Eso permitió que los involucrados descargaran la droga, reaprovisionaran de combustible la avioneta y la misma retomara vuelo. Sin embargo, los agentes arribaron al lugar poco después y secuestraron 313 ladrillos de marihuana que pesaron 278 kilos, un Renault 18, una camioneta Mercedes Benz 4x4 y un Fiat Duna, y apresaron a cuatro hombres: dos afincados en la ciudad de Santa Fe, uno en San Cristóbal y el puestero del campo, un ciudadano paraguayo.
Los acusados
Tras dos años de idas y vueltas, la causa llegó a juicio con cuatro personas imputadas, una de ellas prófuga. El juez federal de Reconquista, Aldo Mario Alurralde, acusó a los santafesinos Raimundo López Barro y José María Angini; y al empleado del campo, Alberto Celestino Hoyos. En tanto, sobre el paraguayo Miguel Ángel Figueredo Taboada pesa un pedido de captura internacional. Figueredo Taboada había sido arrestado junto con López Barros y Angini aquel 6 de junio de 2010, pero 40 días más tarde un conjuez le concedió la libertad bajo fianza, decisión que habría aprovechado para regresar a su país, donde no existen registros de su paradero.
López Barros y Angini también habían recuperado la libertad, pero volvieron a la cárcel luego de que el fiscal federal Roberto Salum apelara la decisión del conjuez Jorge Palud y la Cámara Federal de Resistencia revocara la excarcelación. Ante eso, el juez Alurralde dispuso la detención de los imputados.















