La causa que investiga una serie de estafas reiteradas a través del robo de datos en tarjetas de crédito sumó este martes en tribunales dos nuevos detenidos con prisión preventiva. Los mismos fueron sindicados como líderes de una asociación ilícita que operó desde 2015 en Santa Fe y Santo Tomé y que a su vez se sospecha tendría una ramificación en las provincias de Córdoba y Entre Ríos.
El ardid delictivo de las tarjetas de crédito sumó otros dos presos
Por Juan Almará
La resolución judicial dictada en la Sala 1 del subsuelo tribunalicio, estuvo a cargo de la jueza de la Investigación Penal Preparatoria (IPP) Sandra Valenti, quien emitirá sus fundamentos por escrito. La magistrada hizo lugar al pedido de las fiscalas del caso, Lucila Nuzzo y Mariela Jiménez, quienes luego de una serie de evidencias expuestas, lograron establecer cómo era el modus operandi de una banda de jóvenes que lucró con el robo de datos de tarjetas de crédito.
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Una operación de "chicos"
Los dos imputados, identificados como Sebastián K. (23) alias "Seba" y Tomás C. (21) alias "Tomy", fueron acusados de formar parte de una banda liderada por Lucas E., quien ya se encuentra en prisión de manera preventiva -junto a su madre y padre- desde el viernes pasado.
Todos fueron sindicados de haber conformado un ardid delictivo que se encargó -desde 2015- de extraer datos de usuarios de tarjetas de crédito los cuales se utilizaron para efectuar compras a través del sitio web Mercado Libre. Hecha la compra, la organización tenía ciertos "cadetes" encargados de retirar cada producto y llevarlo hasta dos depósitos: uno en el barrio La Esmeralda de Santa Fe, donde residía Lucas E. con sus padres y otro en la ciudad de Santo Tomé, el de "Tomy".
El desbarate
El robo de datos siguió durante más de un año pero tuvo su punto final el pasado 3 de febrero luego de que una mujer oriunda de la provincia de Buenos Aires denunció que en su resumen de tarjeta figuró una compra que nunca había efectuado en Mercado Libre por $8.900. Seguidamente averiguó los datos de la operación y corroboró que el producto había sido retirado en una sede del Correo Argentino en la ciudad de Santa Fe. Por tal razón, radicó la denuncia en la Comisaría 1ª del centro santafesino unos días después.
Posteriormente dos "cadetes" fueron detenidos en momentos en que iban a retirar varias compras al correo. Los mismos declararon en Fiscalía y aportaron datos precisos sobre cómo era el modus operandi de la banda que los "contrataba".
Esto sirvió para que se realice una serie de allanamientos y caigan, en dos tramos, los sindicados cabecillas de las estafas.
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"Empecé a descartar todo"
Para comprobar que los dos imputados que terminaron presos ayer y los tres detenidos del viernes formaron parte de dicha asociación ilícita, las fiscalas Nuzzo y Jiménez expusieron ante la jueza Valenti una serie de conversaciones que evidenciaron cómo todos tenían,
presuntamente, el rol de administrar fondos y plantear objetivos.
"Esta semana arreglo las cuentas en Mercado y retiramos un millón", es un mensaje que le envió Lucas E. a "Tomy" el 7 de febrero, días después de que fueron detenidos los dos cadetes en el correo. "Empecé a descartar todo. Igual en estos días sigo delinquiendo", fue otro texto. "Queda entre nosotros, pase lo que pase". "¿Formateaste la PC?, tenés que borrar todo", le aconsejó "Seba" a Lucas E. "Esa compu hay que quemarla", agregó.
Pedido y defensa
Culminada la exposición de la evidencia, Jiménez destacó que "está más que claro que hubo un ardid de parte de estas personas", por lo que pidió la privación de la libertad para seguir avanzando con la pesquisa y así dar con más involucrados.
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Por su parte, los defensores particulares de los imputados, Ignacio Alfonso Garrone por Sebastián K. y Alejandro Otte por Tomás C. plantearon el rechazo a la prisión preventiva y pidieron la libertad de los imputados o medidas alternativas. En este sentido, Garrone desvinculó a su defendido argumentando que las conversaciones no lo vinculan en su totalidad con Lucas E. A su vez, explicó que Sebastián K. solo estaba como vendedor y que desconocía su procedencia. En la misma sintonía, Otte cuestionó los mensajes leídos por las fiscalas y aclaró que su representado "no tenía conocimiento de lo que había detrás". "Tomás ha sido víctima de su ingenuidad y su torpeza", explicó en alusión a que el imputado tiene 21 años.
Después de dos horas y media de audiencia, la jueza Sandra Valenti falló a favor de la Fiscalía y dictó la prisión preventiva.















