El rompecabezas que dejó a la vista al monstruo de 13 años

La pesquisa en casa de la familia Miguel sirvió para derribar la primera hipótesis y después otra, hasta llegar a la verdad. ¿Cuánto vale una escena criminal correctamente preservada? Muchísimo, y en esta historia eso resultó decisivo
31 de mayo 2015 · 14:49hs

–Bueno, ahora sí voy a contarles toda la verdad –prometió el chico de 13 años, autodeclarado único sobreviviente y testigo del asesinato de toda la familia Miguel, de 71 cuchilladas, en la casa de San Pedro 1953 del barrio 8 de Mayo de Las Heras, aquella terrible noche del 8 de diciembre de 2011, feriado nacional por el Día de la Virgen.•LEER MÁS: La noche en que un chico de 13 años se volvió un monstruo

La fiscal especial Claudia Ríos se ajustó los anteojos, dispuesta a escuchar una segunda versión testimonial de cómo sucedieron los crímenes de Alí Miguel (80), la esposa, Sara García (83); la hija Mónica (49) y el pequeño Ezequiel, de 10 años.

Ya se había derrumbado el primer relato del menor de que un encapuchado, todo de negro, había entrado por la puerta principal para darles muerte a todos, cortándoles el cuello. Excepto a él, que se había salvado –dijo– porque se escondió detrás de la mesita del televisor y salió apenas lastimado en el pulgar derecho. Era poco creíble que bajo el mismo techo los Miguel sufrieran tanto saña y crueldad y él apenas un tajo.

–El Ezequiel mató a todos –soltó–.

–¿Cómo?

–Primero a la madre, porque ella lo retó por haberse sacado la remera mientras estábamos en su habitación usando la computadora; después mató a la abuela y luego al abuelo... Al final quiso matarme a mí, pero yo me defendí –y alza la mano derecha herida a modo de prueba irrefutable–.

Esta segunda explicación sí resultaba verosímil y el chico de 13 años la mantuvo siempre y en los mismos términos cada vez que fue entrevistado por los investigadores y los profesionales de la salud mental que bucearon en su personalidad aún en formación, para construir el perfil psicológico.

Sin embargo, informes periciales posteriores revelaron detalles que, analizados con extrema paciencia, sirvieron para armar un rompecabezas. Y una vez concluido, ya en el amanecer del viernes 9, cuando Mendoza se aprestaba a tener nuevos gobernador y vice, dejó a la vista de todos el rostro del verdadero autor de la matanza colectiva.

Horas después de descubierto el cuádruple crimen, y tras un fino estudio de la escena y alrededores, los pesquisas tuvieron la certeza de que estaban frente uno de esos casos que la literatura policial denomina “de cuarto cerrado”. O sea, que en el inicio, desarrollo y desenlace del hecho habían participado sólo los cuatro fallecidos y el chico de 13. Nadie más había entrado ni salido de la vivienda. Todo estaba en la casa de calle San Pedro: la escena, los cuerpos, los rastros, las pruebas y los interrogantes. Y todas las respuestas.  

Para arribar a la conclusión del cuarto cerrado tuvieron en cuenta que la puerta de calle estaba cerrada con llave, que esa misma llave apareció junto al cuerpo de Sara García –ella había echado el cerrojo desde adentro al regresar de la misa con su esposo– y que el único rastro de egreso hallado era el hilo de sangre del chico de 13 cuando salió por el patio y el techo. Y que nadie había forzado puertas ni ventanas para entrar.

Estos elementos modificaron el panorama a tal punto que las sospechas recayeron, desde entonces, sobre Ezequiel y el chico de 13 años. Entonces asomaron dos hipótesis posibles: que Ezequiel hubiera causado la tragedia múltiple hasta morir a manos del chico de 13 – “para defenderme”, como había relatado–, o que hubieran actuado juntos y finalmente el chico de 13 acabara con Ezequiel para callarlo. Una de las tantas pisadas con sangre halladas en la casa fue la pieza más valiosa del puzzle. El viejo precepto de caso criminal de cuarto cerrado estaba a punto de cumplirse.

Aquella noche, en medio de la furia vecinal y los reproches a las autoridades de que un asesino andaba suelto, se supo que Ezequiel y el chico de 13, amigos desde hacía tiempo, tenían problemas de conducta, lo que alimentó la teoría de quienes los pusieron en la mira. El hijo de Mónica se había rebelado en varias ocasiones ante ciertos límites fijados por sus mayores. El verdadero problema fueron las posteriores agresiones, con puntapiés y rotura de objetos materiales.

–Estaba en tratamiento pero no era esquizofrénico como dijeron por ahí –relató Alejandra Cuvertino, amiga de la familia, todavía apenada por la tragedia de la familia amiga–. Ezequiel jamás pudo haber hecho eso.

El chico de 13, en cambio, había protagonizado al menos un episodio delicado: en la escuela le había dado una soberana paliza a un compañero. Hay gente que lo recuerda encarnizado con su víctima y que separarlo de ella costó mucho más de lo que se suponía. Pareció raro en él, pero sucedió. Hasta entonces era callado, pasaba desapercibido en el alumnado. Frío. Calculador. Distante. Casi incapaz de tejer vínculos interpersonales duraderos. Después se supo que era un apasionado de las técnicas de pelea de ciertas artes marciales –se ufanaba de que gracias al padre sabía cómo golpear a un contrincante para cortarle la respiración o desmayarlo con un solo movimiento– y que siempre se declaraba listo para entrar en acción. En guardia. Aun cuando el motivo fuera simple y mundano. De lo cerebral a lo visceral había un paso. ¿Qué lo hizo explotar aquella noche en la casa de los Miguel?

A los investigadores les llamó la atención lo correctamente puntilloso del relato del chico de 13. Sin fisuras. “Preordenado para beneficiarse”, ayudó a interpretar un profesional. Hasta que los informes surgidos minuto a minuto de la escena, descripta como “un mar de sangre” por quienes la vieron, instalaron dudas, abrieron grietas.

Los cuerpos de las víctimas estaban en distintos ambientes de la casa: la docente Mónica Miguel, al lado de la puerta de una habitación; Ezequiel, en un pasillo cercano al baño; y los abuelos Alí y Sara, en el living. Huellas completas y parciales de pisadas se multiplicaban de un sector a otro. El asesino había ido de aquí para allá dejando impresas las suelas de sus propias zapatillas sobre la sangre de sus víctimas. Había trajinado bastante. Seguramente maquinando una versión creíble. Pensando a mil por hora. Cerebral. Otra vez la razón se abría paso. Quedaban atrás lo visceral y la reacción impulsiva, violenta. La explosión. La masacre.

El chico de 13 dijo que Ezequiel había matado a todos antes de atacarlo a él. De haber sido así, le preguntó un pesquisa a otro, ¿por qué las huellas coincidían con las pisadas de sus zapatillas blancas con ribetes amarillos y grises –las mismas que su abuela había lavado con desesperación– y no con las que hubiera dejado el calzado de Ezequiel, por cierto un par de talles más pequeño? La primera brecha se abría. Comenzaba a crujir el relato del único ¿sobreviviente y víctima?

Si Ezequiel lo hubiera hecho, agregó el investigador, ¿por qué las muestras de sangre y de piel hallados en paredes y pisos, en una cortina, en el mueble de cocina donde los Miguel guardaban los cubiertos –de ahí el asesino sacó los dos cuchillos que empuñó 71 veces–, y también en un tenedor, en un repasador y en un sillón, pertenecieron con el 99,99% de certeza de los estudios posteriores de ADN, al chico de 13 años y no a Ezequiel? Otra grieta, más severa, se producía… y la versión comenzaba a tambalearse.

Por último, y si Ezequiel hubiera matado al abuelo mucho antes de atacar al chico de 13, ¿cómo es que en la suela de la zapatilla izquierda de don Alí se encontró sangre de su nieto Ezequiel si es que éste aún no estaba herido ni muerto?

A las 6 del viernes 9 de diciembre de 2011, la última pieza acababa de encajar: quedaba así a la vista que el chico de 13 había matado a todos: a Mónica primero y al amigo Ezequiel después. Ambos a eso de las 20.45.

Y que quince minutos después, justo cuando se disponía a escapar de la casa y al escuchar que alguien introducía la llave desde afuera para abrir la puerta, se escondió detrás de la mesita del televisor, esperó que Sara García y Alí Miguel (regresaban de escuchar misa) entraran y echaran el cerrojo, y les dio muerte a cuchilladas. Que don Alí hubiera pisado sangre del nieto tuvo una explicación adicional, que refuerza la teoría investigativa de que murió después que el nieto y no antes como había dicho el chico de 13: iba apurado, hacia el baño –se supo por la autopsia– y en el pasillo casi tropezó con el cuerpo del niño, tirado, sangrante, casi exánime.

El argumento del chico de 13 de que le había dado muerte a Ezequiel en defensa propia se desintegró cuando en el informe redactado, firmado y sellado en el Cuerpo Médico Forense del Poder Judicial quedó dicho que Ezequiel presentaba 39 heridas cortantes, todo un récord para un atacante ¿o en verdad una víctima? Diecisiete heridas fueron en la espalda, y uno se pregunta ¿hubiera dado la espalda Ezequiel en caso de ser atacante? Y rápidamente se da cuenta de que no.

Las heridas mortales fueron ejecutadas por una misma mano derecha, dijo el forense. Y el único derecho entre Ezequiel y el chico de 13 era este último. Los pesquisas lo supieron cuando una parienta de los Miguel declaró que a la hora de comer  Ezequiel cortaba empuñando el cuchillo con la mano izquierda, la más hábil.

Había sido una noche tremenda, admite el entonces ministro de Seguridad Carlos Aranda. Cuatro muertos, una escena más propia de una carnicería que de una casa de familia, un testigo, la batahola vecinal y los reclamos, la búsqueda de un mayor de edad primero y la certeza de que el asesino era uno de los menores después, las pruebas recolectadas y, finalmente, la resolución. La fiscal Ríos ya le había dejado la posta a su par Gustavo Farmache por tratarse de un menor no punible por la ley como único sospechoso y finalmente responsable.

Aranda recuerda que manejaba rumbo al forense cuando sonó su celular.

–El chico de 13 se quebró, fue él –le dijo una voz eufórica–.

–Gracias.

Estacionado en la esquina de Colón casi Patricias Mendocinas, al funcionario le volvió el alma al cuerpo. Había visto casos terribles, pero nunca algo así. Llamó a su jefe político, que había pasado la noche en vela.

–Ya está resuelto, así que preparate tranquilo para el acto de asunción  –le recomendó–.

Él también se entregaba a la misma ocupación; esa tarde volvería a firmar el protocolo para seguir siendo ministro de Seguridad.

A esa hora, un periodista de radio Nihuil resumía para la audiencia más madrugadora los principales aspectos del cuádruple crimen, acompañados de la única hipótesis que había tomado estado público hasta entonces: la del asesino encapuchado. De pronto, desde el control de la emisora una colega agitó los brazos para hacerse ver por el conductor hasta que le dijo por interno.

–Escuchame bien: ¡la historia se dio vuelta, ya no es lo que era en principio: el chico de 13 mató a todos. Vamos al aire, ya.

–A las 6.24, con 18 grados de temperatura, estimados oyentes, estamos en condiciones de informarles que el cuádruple crimen de Las Heras tuvo un inesperado desenlace durante esta madrugada…

Durante varios días el país asistió azorado al cuádruple crimen mendocino en todas sus etapas: a la primera versión del chico de 13, más tarde a la segunda y finalmente al desenlace.

Así se supo que en Las Heras, durante el feriado nacional por el Día de la Virgen del 2011, un pibe que fue criado por la abuela no era uno de esos tantos adolescentes que van y vienen por calles, barrios, escuelas y otras geografías, sino que había matado a toda una familia de vecinos a cuchilladas en media hora, porque se había vuelto un monstruo.

Lo último

Horóscopo: predicciones signo por signo

Horóscopo: predicciones signo por signo

Cortes programados por EPE para este martes

Cortes programados por EPE para este martes

Colón quedó como único puntero: All Boys derrotó a Deportivo Morón

Colón quedó como único puntero: All Boys derrotó a Deportivo Morón

Último Momento
Horóscopo: predicciones signo por signo

Horóscopo: predicciones signo por signo

Cortes programados por EPE para este martes

Cortes programados por EPE para este martes

Colón quedó como único puntero: All Boys derrotó a Deportivo Morón

Colón quedó como único puntero: All Boys derrotó a Deportivo Morón

Comesaña venció a Royer y clasificó a los octavos de final del ATP de Ginebra

Comesaña venció a Royer y clasificó a los octavos de final del ATP de Ginebra

Luego de la grave lesión que sufrió, Alan Forneris fue operado con éxito

Luego de la grave lesión que sufrió, Alan Forneris fue operado con éxito

Ovación
Colón quedó como único puntero: All Boys derrotó a Deportivo Morón

Colón quedó como único puntero: All Boys derrotó a Deportivo Morón

Colón y Lago acordaron un vínculo con varias condiciones muy particulares

Colón y Lago acordaron un vínculo con varias condiciones muy particulares

Luego de la grave lesión que sufrió, Alan Forneris fue operado con éxito

Luego de la grave lesión que sufrió, Alan Forneris fue operado con éxito

Barrios y Rasmussen comenzarán a jugar condicionados en Colón

Barrios y Rasmussen comenzarán a jugar "condicionados" en Colón

Unión se frota las manos por Thiago Cardozo, clave para que Belgrano sea finalista

Unión se frota las manos por Thiago Cardozo, clave para que Belgrano sea finalista

Policiales
Gendarmería estrechó el cerco y anoche detuvo en Funes a los hermanos narcos Borras

Gendarmería estrechó el cerco y anoche detuvo en Funes a los hermanos narcos Borras

Impactante choque y fuga: destrozó el frente de un local en avenida Peñaloza y lo atraparon tras esconderse

Impactante choque y fuga: destrozó el frente de un local en avenida Peñaloza y lo atraparon tras esconderse

Madrugada de terror en barrio Sur: ataron a un joven con sus propios cordones durante un robo

Madrugada de terror en barrio Sur: ataron a un joven con sus propios cordones durante un robo

Escenario
Descubrí Peek el nuevo espectáculo de Cirque XXI ¡Un universo oculto espera ser espiado!

Descubrí "Peek" el nuevo espectáculo de Cirque XXI ¡Un universo oculto espera ser espiado!

Jueves de Letras: comunidad, lectura y participación

Jueves de Letras: comunidad, lectura y participación

Bloody Tango con Noelia Marzol, se presenta en Santa Fe

Bloody Tango con Noelia Marzol, se presenta en Santa Fe

Diego Torres llega a Santa Fe con Mi Norte & Mi Sur Tour

Diego Torres llega a Santa Fe con "Mi Norte & Mi Sur Tour"

Babasónicos llega a Santa Fe

Babasónicos llega a Santa Fe