Juan Trento
El saldo de heridos y de daños
La cuestión deportiva, que es lo que caracteriza a un partido de fútbol, que es el noble trabajo de nuestros colegas periodistas deportivos, por una excepción dolorosa da paso a la crónica policial pura y dura de sucesos lamentables con repercusión nacional que se produjeron en la tarde de ayer en dos puntos sabaleros por antonomasia: en la cancha del Club Atlético Colón y en el Club de Campo adonde se entrena el equipo en el kilómetro 154 de la autopista Santa Fe-Rosario.
El principio del fin
El partido no se jugó, y eso produjo un cualitativo aumento en el malestar de la gente que concurrió masivamente a ver a su equipo a la cancha de Colón. La gente salió a la calle indignada y hubo como siempre violentos que intentaron capitalizar ese descontento para tratar de ingresar a la sede de club y romperlo todo.
El operativo policial
Los agentes de la UR 1°, que estaban dispuestos para un operativo ordinario de seguridad para un partido de fútbol, terminaron apagando el incendio institucional que se generó y hubo facciones de la barrabrava violenta que se enfrentaron con los policías apostados en el lugar.
Detalle de los heridos
Hubo dos policías que resultaron baleados, uno en el chaleco balístico adonde quedó la ojiva y que pertenece a Caballería, el otro un suboficial mayor de Tribunales con un balazo en un hombro. Otros ocho vigilantes sufrieron impactos de piedra en distintas partes del cuerpo y fueron derivados al hospital Cullen. Luego de recibir las curaciones recibieron el alta.
Predios con custodia policial
A la vera de la autopista en el kilómetro 154 hubo unas 400 personas desde las 19 hasta el momento -después de las 21- que se supo efectivamente la renuncia del ahora ex presidente del Club Atlético Colón, Germán Lerche. Recién ahí abandonaron el lugar y se fueron. Tanto la sede como el Club de Campo quedaron con custodia permanente.















