Habían pasado unos minutos de las 4 de la madrugada cuando Alberto Roldán entró en la comisaría de Nueva Francia, en Santiago del Estero. "Me vengo a entregar. Maté a mi mujer...creo que la maté", les dijo.
Las peores declaraciones de un femicida: "No sé lo que hice"
Cuando la policía llegó a la casa les abrió la puerta la hija de 14 años, que estaba durmiendo y todavía no había visto a su mamá. La encontraron en la cama con el cuchillo incrustado en el pecho. Las puñaladas fueron tres. Una de ellas le perforó el corazón y fue la que la mató en el acto. Natalia Fernández tenía 40 años y estaba descansando cuando su pareja la atacó, nunca llegó siquiera a poder defenderse.
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"No sé lo que hice, que mis hijas me perdonen", pidió Roldán, conocido en el barrio como "Monti", cuando salía del Cuerpo Médico Forense después de ser examinado físicamente. Fueron las únicas palabras que alcanzó a decir antes de romper en llanto y ser trasladado a la Alcaidía del Palacio de Tribunales, donde quedará alojado hasta su indagatoria.
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La sospecha es que la defensa del acusado intentará argumentar que estaba "desequilibrado" en el momento del hecho y que no recuerda nada. Es por esto que una de las primeras medidas ordenadas por la fiscal del caso, Aída Farrán Serlé, fue que sea sometido a pericias psicológicas antes de tomarle declaración.
Fuente: El Intransigente
















