Diario UNO de Santa Fe mantuvo un extenso diálogo con Juan Soffietti de 80 años, popularmente conocido en el barrio Candioti Norte, Iturraspe al 1500, como Coco, dueño de un bar con una mesa de pool, que en la noche del domingo tuvo que sortear una violenta situación que lo tuvo como rehén de tres delincuentes, una mujer y dos jóvenes, estos últimos armados, que le robaron 10 mil pesos, lo maniataron, lo encapucharon, lo golpearon y le hicieron temer por su vida en varios momentos. Soffietti dijo que era poco más de las 22 del domingo, que tenía la puerta cerrada con llave, ya que para él se trata de una norma de seguridad que cumple inexorablemente, y que aguardaba el comienzo de un programa televisivo mientras ordenaba las botellas de bebidas en la heladera.
Maniataron a un hombre de 80 años para robar en su despensa de barrio Candioti Norte
Ocurrió este domingo por la noche en Iturraspe al 1500. Coco, dueño del local, contó que se trataba de una mujer y dos chicos jóvenes.
11 de mayo 2015 · 12:16hs
La víctima siguió con su relato y mencionó que una joven golpeó la puerta del bar, le pidió comprar unas masitas, y como afuera estaba fresco, él decidió hacerla pasar, y en ese momento dos hombres jóvenes lo empujaron y entraron los tres.
Los muchachos estaban armados, uno tenía un arma de fuego y parecía el jefe, y el otro un arma blanca que se la apoyó en el abdomen, y después empezaron a revolver con desesperación la caja registradora buscando dinero en efectivo, y le exigían que le diera todo lo que tenía. De la recaudación del fin de semana, estaban todos los billetes ordenados, se llevaron algo más de tres mil pesos; y otros siete mil que había ahorrado para hacer algunas reformas dentro del local, y que ahora deberá volver a juntar. Violencia Pero, los tres delincuentes, que entre sí estaban perfectamente organizados, lo llevaron hasta la parte de atrás del bar adonde está su casa familiar, y con los precintos plásticos que trajeron lo obligaron a sentarse en una silla, le maniataron las manos atrás y luego los tobillos, y finalmente la chica les alcanzó una sábana con la que le taparon la cabeza completamente. Lo que siguió fue la intensa actividad que desplegaron los tres delincuentes revolviendo los placares, tirando al piso todos los cajones, buscando dinero, joyas, cosas de valor, lo que fuera, y cuando Coco pensaba que en un descuido podría escaparse, uno de los delincuentes le pegó un par de bofetadas. “Ese fue el peor momento de toda esta situación”, aseveró el comerciante. Algo de suerte Coco expresó que cuando todo quedó en silencio, esperó unos minutos y comenzó a intentar vencer las ataduras de los precintos plásticos, y lo que primero que pudo liberarse fueron las muñecas, luego se sacó la sábana, salió a la calle, justo en ese momento un patrullero pasaba por el lugar, y les contó a los agentes el mortificante calvario que terminaba de vivir a manos de los tres violentos delincuentes. Por Juan Trento / Diario UNO Santa Fe














