Ayer, pasada la medianoche, una mujer regresó a su finca particular ubicada sobre calle Cruz Roja Argentina al 1.700 para buscar un medicamento. Cuando arribó vio que el portón de ingresó se encontraba forzado, luego entró y se encontró con las luces prendidas, que presagiaban la peor de todas las noticias. En ausencia de la familia, varios delincuentes ingresaron y robaron todo lo que pudieron llevarse.
Robaron una finca a cuatro cuadras de Casa de Gobierno
Como el resto de la familia estaba en una fiesta, ella fue la responsable de dar cuenta de la pésima novedad a su esposo. Lo que siguió fue la constatación del suceso, el faltante de computadoras, alhajas y dinero en efectivo. Luego, vino la denuncia policial en la comisaría 1° de Santa Fe, y el infinito hartazgo que marcan estas situaciones en las víctimas directas de la delincuencia.
Mudarse
Las consecuencias de sufrir la pérdida de lo robado, más la consecuencia indeleble que deja el haber violado la intimidad de un hogar familiar, pone a una familia al borde de una terrible decisión. Abandonar la vivienda para siempre. Buscar un nuevo lugar. Un desafío impensado para una familia, pero que cambia en pocas horas después de sufrir el flagelo a mano de los ladrones.
Por Juan Trento / [email protected]













