Política

Las razones por las que Vidal decidió no desdoblar las elecciones

La gobernadora de Buenos Aires tuvo que ceder y finalmente los comicios serán como quería Mauricio Macri

Miércoles 30 de Enero de 2019

El PRO de Mauricio Macri es el espacio que lidera un ingeniero. No es abogado ni cientista político: es ingeniero. El PRO tiene la base de datos de opinión pública más importante de la Argentina que fue acumulando estadísticas desde su fundación en 2005. A Mauricio, el ingeniero, le gustan los datos y los números. El ajedrez de la política mucho no le entusiasma.

Hoy Vidal expresa la Política (así, con mayúscula) dentro del PRO. Y era la Política la que le reclamaba a ella, a la Dama, una jugada de ajedrez: adelantar las elecciones para asegurar el triunfo y dejar a la oposición mal parada. Esa jugada, a su vez, requería de un apoyo de cierto sector de la oposición: parte del peronismo del conurbano se quería sacar de encima el peso de Cristina Kirchner como gran electora; el desdoblamiento permitía prescindir de la expresidenta y, por lo tanto, cada intendente podría armar sus listas de concejales como quisiera.

La alianza con cierto sector del PJ iba a permitir que se hicieran las reformas legales necesarias para ejecutar el plan. “Requiere consenso amplio del sistema: que sea una oportunidad para muchos y no solo para vos”, definía un operador del vidalismo al tanto de la jugada. Se trataba de un pacto en el que muchos ganaban: permitía ganar a Vidal sin sobresaltos, liberaba a los intendentes de Cristina, aseguraba la sobrevida del massismo y mejoraba la performance de los candidatos a intendentes de Cambiemos.

Pero a su vez este esquema chocaba contra “la nueva política”, encarnada por Marcos Peña (por no decir, Macri). La nueva política prescinde de “el sistema” y descree de este tipo de acuerdos. Peña prefiere sus números, sus datos.

Y Macri, que es ingeniero, siempre va a optar por los datos por sobre la política. Y optó.

Ninguno de los argumentos que esbozaba el vidalismo fue refutado de manera tajante. De hecho, al tomar la decisión, cerca de Vidal aclararon (volvieron a aclarar) que en ningún momento hubo especulación electoral y que ellos están convencidos de que ganan en cualquier fecha.

Según lo que pudo reconstruir A24.com con distintas fuentes de ambas alas del PRO, los argumentos que más pesaron fueron tres:

  • Sostener a largo plazo este debate por el desdoblamiento implicaba estirar la idea de que “los políticos son todos lo mismo”. El PRO –la “nueva política”- no puede aparecer manipulando el calendario electoral como hace el peronismo.
  • El desdoblamiento, aun cuando se hiciera de manera prolija, siempre iba a dar cierta perspectiva de quiebre en el “equipo”. Si Vidal se cortaba sola para no quedar pegada a la imagen de Macri, ¿cómo podría luego en octubre parecer verosímil al pedir el voto por Mauricio a la ciudadanía? Una virtud en la comunicación del PRO siempre fue el mostrarse como un equipo coherente. ¿Cómo leería la ciudadanía este quiebre? Quizás por esto, en los últimos días sobreactuaron el equipo: cuatro eventos juntos en menos de diez días y sin anuncios especiales.
  • El último, menos racional: Macri no quería. Punto.
  • A estos argumentos se le suman algunos otros: exceso de gasto en momentos de crisis, generarle a la gente una incomodidad de tener que ir más veces a votar… Nada muy determinante pero que puede afectarlo en su propio electorado.

“Nunca jamás Vidal va a dar un paso que no sea consensuado con Mauricio”, explicaban quienes negociaban con el peronismo la opción del desdoblamiento. Decían que la decisión se tomaría a fines de febrero.

Finalmente los tiempos se precipitaron. Quisieron tener todo definido antes de que Peña se fuera de vacaciones. La “nueva política” le ganó otra vez a “la Política”. En 10 meses se sabrá si los resultados fueron los esperados. Hasta ahora, desde 2005, la estrategia de los datos fue exitosa y el PRO está invicto.

Habrá que ver cómo reacciona esta estrategia con el dólar casi a 40, una inflación de casi el 50%, las tasas de interés a 55% y una brutal caída del PBI. El desafío no es menor.

Pablo Winouk / A24

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