La acumulación de embalsados en la Laguna Setúbal y el riacho Santa Fe volvió a poner en evidencia los problemas que genera la vegetación flotante en la navegación y en las actividades deportivas y recreativas vinculadas al agua. Mientras el municipio espera cerrar el convenio con el Ejército Argentino para avanzar con la remoción, desde la escuela de remo aseguran que hace un mes no pueden ingresar al río.
A la espera de su remoción, el embalsado en la Setúbal complica la navegación: la escuela de remo lleva un mes sin poder salir al agua
La acumulación de camalotes y vegetación flotante afecta la actividad náutica en el riacho Santa Fe y la Laguna Setúbal. El municipio aguarda la firma final del convenio con el Ejército para iniciar la remoción.
A la espera de su remoción, el embalsado en la Setúbal complica la navegación: la escuela de remo lleva un mes sin poder salir al agua
“Hace más o menos 30 días que no podemos salir al agua”, afirmó Pablo Sanchis, integrante de la escuela de canotaje y remo ubicada sobre el riacho Santa Fe. Según explicó, la masa compacta de camalotes se acumuló nuevamente en sectores críticos y terminó bloqueando rampas y zonas de acceso.
“Como verás en las imágenes, mirá el embalsado que hay ahora sobre las zonas de las rampas y eso dificulta mucho sostener las actividades”, señaló. Además, explicó que incluso las embarcaciones más grandes tienen dificultades para navegar cuando los camalotes se compactan. “En lugares donde se acumula mucho es muy difícil poder pasar, sobre todo acá en la zona del riacho”, sostuvo.
El convenio que habilitará la remoción del embalsado de la laguna Setúbal ya está en su etapa final
Sanchis detalló que el fenómeno se produce cuando crece el río y los embalsados comienzan a desprenderse aguas arriba hasta quedar retenidos en estructuras construidas sobre el curso de agua. “Terminan generando una masa importante que queda varada en los pilares del puente, el faro o el puente Palito”, describió en declaraciones a Telefé Santa Fe.
El problema no es nuevo. De hecho, recordó que durante el 2023 la situación alcanzó niveles críticos en el riacho Santa Fe. “Había un kilómetro de camalotes desde donde estamos nosotros hasta el puente Palito y nos llevó un año limpiarlo a esfuerzo de los privados”, remarcó. Según explicó, en ocasiones lograron mover parte de la vegetación utilizando recursos propios, aunque dependen de condiciones específicas como la altura del río, el viento y la corriente.
Mientras tanto, el municipio santafesino avanza en la etapa final del convenio con el Ejército Argentino que permitirá iniciar formalmente un nuevo operativo de remoción. Según se informó oficialmente, los trabajos comenzarían en junio y se concentrarán en sectores considerados críticos, como los pilotes del ex puente ferroviario y las cabeceras del Puente Colgante y el Puente Oroño.
El antecedente inmediato fueron los operativos desarrollados en 2023 y 2024 por el Batallón de Ingenieros Anfibios 121 de Santo Tomé, que trabajó tanto en el riacho Santa Fe como en la Setúbal. En aquellas tareas se utilizaron lanchas de remolque, semirrígidos, motosierras y maquinaria pesada, con apoyo logístico municipal.
El deterioro del puente Palito genera preocupación
Además de las complicaciones para la navegación, Sanchis advirtió sobre los riesgos vinculados al deterioro del puente Palito, una estructura histórica ubicada en la zona del riacho. “Es una cuestión de seguridad. No es una cuestión de si me gusta o no me gusta el puente”, aclaró.
En ese sentido, sostuvo que el estado actual representa un peligro para quienes transitan o navegan por debajo de la estructura. “En las condiciones de deterioro que tiene, es un riesgo importante pasar por debajo”, afirmó. Y agregó: “Yo no tengo problema en que quede el puente, pero que esté con condiciones de seguridad para la transitabilidad y el uso sería lo ideal”.
El operativo que se prepara requerirá coordinación entre la Municipalidad, el Ejército y Prefectura Naval, organismo que suele restringir la navegación durante este tipo de trabajos por cuestiones de seguridad. Además, las tareas dependerán de las condiciones hidrometeorológicas y del comportamiento del río en las próximas semanas.
















