Santa Fe

Cada vez hay más posibilidades de tener una sonrisa perfecta

El mercado ofrece distintas opciones en ortodoncia. Las mujeres son las que más consultan y prefieren los sistemas que pasan inadvertidos. Una cuestión de estética, y sobre todo de salud, que ya no pasa desapercibida.

Jueves 13 de Noviembre de 2014

Reír es un acto que le aporta múltiples beneficios al organismo. A nivel físico aumenta la inmunidad, reduce las hormonas del estrés, relaja los músculos y previene enfermedades; en el plano mental aporta alegría y entusiasmo a la vida, alivia la ansiedad y el miedo, mejora el estado de ánimo y mejora la resistencia; desde el punto de vista social, fortalece las relaciones, crea empatía, optimiza el trabajo en equipo y ayuda a resolver conflictos.

Sin embargo, a pesar de favorecer en estos aspectos al ser humano, sonreír o reír no siempre resulta sencillo: los complejos que genera una dentadura deficiente muchas veces condicionan esta situación y se evita este gesto.

Más saludable

Tener una buena sonrisa es una cuestión que va más allá del aspecto estético: es un indicador de la salud de una población.

Los dientes son órganos que cumplen una función fundamental en el desarrollo del ser humano.

Una sonrisa embellece, pero al margen de la parte estética, tener las piezas dentales saludables interviene a favor de una mejor digestión y condiciona la calidad de la voz.

Si bien la mayor parte de las afecciones que se atienden en los consultorios odontológicos tienen que ver con enfermedades características, como las caries y las enfermedades periodontales, entre las que se incluyen la gingivitis y periodontitis, una dentadura desalineada también puede generar dolencias importantes. En todos los casos, la prevención se torna fundamental.

El tratamiento en estos casos se basa en el uso de ortodoncias. Los odontólogos coinciden en que deben utilizarse por una razón que va más allá del anhelo de verse bonito. La doctora María Gabriela La Valle, especialista en esta materia en Buenos Aires, señaló a Ser Un@: “Más allá de las cuestiones que tienen que ver con la belleza, con piezas dentales mal alineadas, puede haber problemas en la deglución, en la higiene, y eso nos va a generar gingivitis, caries o inclusive pérdida de piezas dentarias. También puede haber problemas en la modulación. Obviamente el paciente lo que prioriza es lo estético y se quiere ver más lindo, pero además debe cuidar sus dientes por estos motivos”.

Sin embargo, colocarse brackets no es una decisión fácil. Es un tratamiento relativamente prolongado, y el uso de aparatos no le resulta atractivo a la mayoría de la gente, aunque se hayan puesto de moda.

Para poder dar una respuesta a pacientes cada vez más exigentes que pretenden que los aparatos no se noten y para eso están dispuestos a pagar un precio superior si es necesario, la industria fue experimentando distintas técnicas y se logró desarrollar una opción innovadora, que en Argentina comenzó a difundirse recién hace cinco años atrás y que cada vez gana más adeptos en la región: se trata de un sistema de brackets prácticamente invisibles, que deben renovarse cada tres semanas aproximadamente para ir logrando movimientos periódicos de las piezas dentarias, y que no interfieren en la vida social de quien las porta.

“Este sistema que es ortondoncia invisible se empezó a investigar hace aproximadamente ocho años en la Argentina y desde hace cinco está instalado en todo el país, incluyendo a las provincias de Santa Fe y Entre Ríos”, comentó la doctora María Gabriela La Valle, una de las primeras en utilizar esta alternativa en Buenos Aires. “En cuanto a su forma, se parece a una placa o a una funda transparente”, indicó, a la vez que aclaró: “Se utiliza una sofisticada tecnología, empleada en el proceso de diseño y elaboración. El sistema combina el diagnóstico y plan de tratamiento sugerido  por el ortodoncista acreditado con los avances en tecnología computarizada 3D. Esta tecnología brinda la posibilidad de crear modelos virtuales de los dientes y la boca y se fabrica dentro del país. Así se obtienen movimientos precisos y programados. Es por esto que los pacientes pueden ver su plan de tratamiento, sus etapas y sus resultados antes de su aplicación”.

Por otra parte, explicó: “Cada alineador se usa durante 22 horas diarias a lo largo de tres semanas. Se sacan solo para comer y cepillarse los dientes. Luego se descartan y reemplazan por un nuevo juego. Cada nuevo juego de alineadores trae consigo el siguiente movimiento. De esta manera, los dientes se van moviendo en forma gradual y progresiva hasta alcanzar la alineación ideal. KeepSmiling se aplica únicamente en pacientes jóvenes y adultos”.

La Valle expresó que son métodos de última generación, que esconden todo un proceso muy profundo con el que se va trabajando. “Prácticamente no se nota, es como los lentes de contacto en los ojos. Y no hay un impedimento social para llevarlos puestos, ya que no interfieren en el habla, no molestan. Lo usan artistas, locutores, deportistas”, aseveró.

El tratamiento dura en promedio un año y medio y la ortodoncista aclaró que no es doloroso, excepto por la molestia habitual del acomodamiento dentario, pero es menor que con los brackets. La profesional sostuvo que el costo tampoco es un obstáculo para elegir esta alternativa, ya que es similar a la de los demás sistemas estéticos.

“Esta opción le abrió una posibilidad a un montón de gente. En nuestro país está sobrevalorado el tema estético, y muchos no quieren llevar brackets por esta cuestión; en ese sentido, esta es la solución ideal”, dijo por último.

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