Santa Fe

Controlan los sistemas de refrigeración de alimentos

La Municipalidad realiza operativos en comercios y vehículos distribuidores.

Viernes 09 de Diciembre de 2011

Ante la presencia de elevadas temperaturas en la ciudad de Santa Fe –sólo un preámbulo de lo que será el verano– el respeto de la cadena de frío en el circuito comercial es fundamental para conservar en buen estado los alimentos que luego adquieren los consumidores.

Con la intención de preservar la salud de los santafesinos en este aspecto, la Municipalidad realiza controles de temperatura de equipos de frío en comercios de la capital provincial y en vehículos que trasladan las mercaderías de estas características.

Las tareas de inspección son ejecutadas por trabajadores del Programa de Seguridad Alimentaria dependiente de la Subsecretaría de Industria municipal. Un grupo de auditores municipales desarrolla a diario diferentes recorridos especiales de control de temperaturas en góndolas, heladeras y exhibidoras de los comercios de toda la ciudad. Además, se realiza un refuerzo de los controles en los vehículos donde se trasportan los alimentos.

Las tareas se llevan adelante mediante termómetros digitales que permiten comprobar, en el acto, la correcta conservación de los alimentos en los vehículos que poseen equipos de frío.

Desde el Programa de Seguridad Alimentaria ya se había trabajado en similares operativos en cuanto a condiciones edilicias de los locales comerciales, verificaciones de higiene y seguridad, y capacitaciones de manipulación de alimentos dirigida al personal de los negocios.

Una responsabilidad de todos

El equipo de inspecciones de la Secretaría de la Producción recomienda controlar periódicamente la temperatura de los equipos y llevar un registro de las mediciones, así como también leer cuidadosamente las recomendaciones de los fabricantes para optimizar el funcionamiento de las heladeras.

En el caso particular de heladeras abiertas, comúnmente utilizadas en supermercados y autoservicios, se aconseja que el resto del ambiente se encuentre también refrigerado para evitar pérdidas de frío. La temperatura necesaria depende del producto que se pretende refrigerar que pueden ser frescos (5 grados centígrados), congelados (-5 grados centígrados) o supercongelados (-18 grados centígrados).

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