Santa Fe

Cuando el avance de la ciencia colabora a cumplir los sueños y superar los obstáculos

Hace siete años Stela perdió su brazo derecho en un accidente laboral. Desde hace dos años y gracias al desarrollo de la empresa Bioparx, recuperó la movilidad y puede tener una vida normal.

Sábado 20 de Diciembre de 2014

Stela Azambullo de Schepko tiene 53 años, contextura pequeña y una voz suave. A pesar de su apariencia esta mujer logró superar uno de los obstáculos más difíciles de su vida. 

La historia empezó a escribirse hace siete años, cuando Stela perdió su brazo derecho en un accidente con una mezcladora de masas, en su rotisería del barrio Centenario.

 A simple vista y en caso de que no se sea demasiado observador, la diferencia entre sus brazos pasa inadvertida. Respaldada por su familia y amigos, Stela comenzó a transitar el camino a su recuperación asistida en el Hospital Vera Candioti.  Al año de haber empezado su tratamiento, la empresa Bioparx (incubada en el Parque Tecnológico Litoral Centro de barrio El Pozo) se contactó con ella para ofrecerle un nuevo modelo de implante. 

La prótesis que hoy utiliza Stela funciona de una manera muy directa, ya que siempre que un músculo se contrae o flexiona se produce una pequeña señal eléctrica que es creada por la interacción química en el cuerpo. Este prótesis denominada mioeléctrica utiliza la señal para controlar los componentes mecánicos y eléctricos de la misma, permitiendo un movimiento de apertura o cierre de la mano a voluntad del paciente.

La finalidad de una prótesis mioeléctrica es restaurar la funcionalidad perdida por causas de amputación o de una malformación congénita, recuperar la imagen física y la simetría corporal, reinstaurando el centro de gravedad corporal.

“Yo estaba en el hospital Vera Candioti, haciendo rehabilitación cuando ellos se comunican con el nosocomio. Luego se contactan conmigo y ahí empezamos a trabajar, tanto con las terapistas del Vera, con el médico y el personal. Así empezamos”, relata Stela. 

El proceso

“Apenas yo me había accidentado salió un informe sobre esta tecnología  en el diario por primera vez”, recuerda en ese momento Stela  que  había comentado la información con su marido, asegurándole que sería muy bueno si esto pudiera ayudarla tanto a ella como a otra gente. 

De este hecho, ya pasaron unos cinco años, cuando los emprendedores comenzaban a estar en boca de todos, no tanto por lo que el avance significaba para el sector si no por la esperanza que despertaba en aquellas personas que como ella esperaban volver a sentirse íntegros con su ser. 

“Y después se dio, se fue dando solo y para mi es una alegría, estoy feliz  porque aparte de lo estético, puedo hacer un montón de cosas. A mí me gusta coser, hacer costura, y la prótesis  me ayuda para ese tipo de cosas”, agregó la mujer.

El período de ensayo y adaptación de la prótesis llevó casi un año,  el proceso se vio interrumpido por tres meses  cuando Stela tuvo un nuevo accidente y como consecuencia sufrió  la rotura de su codo. Sin embargo, eso no la detuvo  y hoy ya hace dos años que utiliza este instrumento que la hace sentir se renovada. 

“Me cambio en el sentido de que estoy más feliz, yo antes estuve con otra prótesis mecánica que hicieron en el hospital Vera Candiotti y la maneje muy bien”,agregó. A pesar de que  en ese entonces se sentía contenta, las limitaciones que presentaba esa herramienta eran muchas, restringiendo sus movimientos en algunas circunstancias, ya que era mecánica y por este tipo de sistema se veía obligada a hacer mucha fuerza para ejecutar los movimientos.

“Ahora no me pasa eso, con esta prótesis me facilita un montón de actividades. Quiero agarrar algo o ayudarme y esto me lo posibilita”, afirmó Stela. Al momento de responder si esta prótesis tiene alguna complejidad, responde: “ Es mas sencilla que la otra, es estar haciendo algo para darte cuenta si podés o no. Pero como tiene para rotar la muñeca, uno puede acomodarla como lo necesite”, relata mientras gira la mano y presiona en su muñeca para poder rotarla.

“Lo ideal sería que puedan avanzar con el movimiento de los dedos, tal vez en los próximos pasos pueda darse”, agrega Jorge Schepko, el marido de Stela . A partir de este implante, ella puede escribir con su mano, al margen que ya lo  hacía  con la izquierda, ahora puede hacerlo como antes, si bien no es con la rapidez que tienen otras personas. “Se siente integra otra vez, ella hoy no tiene limitaciones”, valoró el hombre . 

Y destacó que a partir del accidente que tuvo su mujer los pilares fundamentales en los que ella pudo apoyarse para superar el proceso fueron muy importantes y entre estos nombró: la contención familiar y de los amigos, los profesionales que la contuvieron en el Vera Candioti y, por último pero no menos importante, la aparición de la  tecnología con esta propuesta que fue acompañada por un grupo de joven investigadores que estuvieron detrás del proyecto. 

“Gracias a todo esto, ella  se siente íntegra y hoy por hoy es una persona normal”, aseguró Jorge mientras que su mujer  afirmó que los investigadores  se encuentran trabajando en el mecanismo para lograr que tenga una mayor movilidad en los dedos.

Con respaldo y sin temores

Al momento de responder si alguna vez sintió temor a lo largo de todo el proceso, Stela responde con el tono suave y tranquilo que la caracteriza cargada de seguridad: “No, aparte tuve el apoyo de los chicos (en referencia a los médicos e investigadores),  que íbamos a salir adelante con esto. Nunca tuve miedo, ni de esta prótesis ni la anterior. Desde el primer momento que me accidenté siempre tuve la fuerza para seguir adelante con todo”.  Y volvió a destacar el respaldo que tuvo por parte del cuerpo médico y de los investigarodes sin dejar de mencionar a dos figuras importantísimas: sus hijos María Luz (24) y Juan Andrés (23). “Ellos mas que nada son el apoyo principal. Me  demostraron una fortaleza terrible  y lograron que yo llegue hasta acá”, dijo. 

Hoy Stela agradece todo lo que le tocó vivir, ya que ahora puede trabajar como cualquier persona en su rotisería que desde hace 16 años está ubicada en barrio Centenario  en Zavalía 689. “En el negocio estamos en temporada alta, eso es lo que a mi me da la satisfacción de poder seguir adelante. Toda esa gente que estuvo atrás mío, sin ninguna obligación: por esto estoy con esta fortaleza, por mis hijos, por la gente que trabajo alrededor mío y por mi misma, porque quería salir y seguir trabajando”, recalca la protagonista de la historia.

A modo de conclusión y con la intención de enviar un mensaje a aquellos que pasen por una situación similar a la suya Stela dijo: “Que se animen, que tengan fuerza, se puede hacer y seguir. Si no esta al alcance económicamente pedir ayuda, siempre algo hay y que se puede. Yo pude seguir y estoy bien por estar trabajando y hacer mi vida cotidiana y normal”, concluyó la pequeña mujer de enorme fortaleza.

Por Romina Elizalde / Diario UNO

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