Mosquitada

Cuándo se termina la peor invasión de mosquitos de los últimos 12 años

El ambientalista santafesino, Jorge Cappato, explicó las causas de esta invasión de mosquitos. ¿Cuándo se termina?

Domingo 07 de Marzo de 2021

El verano es el momento ideal para la proliferación de mosquitos, ya que para vivir necesita temperaturas medias y agua para reproducirse. No les gusta el sol, así que normalmente salen al atardecer o bien temprano por la mañana. Sin embargo, estas últimas semanas en Santa Fe se sufrió un aumento inusitado de la población de mosquitos, que molestan y pican a todas horas y en todo lugar.

“Este es el peor evento de mosquitos de los últimos 12 años”, anunció a UNO Jorge Cappato, ambientalista de más de 50 años de trayectoria y explicó que para la aparición de este fenómeno se conjugaron cuatro elementos fundamentales:

-La peor bajante del río Paraná en 50 años.

-Una prolongada sequía de muchos meses.

-Los peores incendios en toda la historia argentina sobre los humedales del valle aluvial del río Paraná.

-La utilización de agrotóxicos en el área de monocultivo de todo el centro-norte argentino.

La sumatoria entre dichas condiciones naturales y los incendios intencionales ocurridos entre marzo y octubre del año pasado provocaron básicamente una drástica disminución de enemigos biológicos naturales del mosquito. “Todos estos elementos están atravesados por el cambio climático global antropogénico –precisó Cappato. Si nosotros sumamos la interacción y potenciación de todos estos factores da un combo fenomenal”.

“Matamos a nuestros aliados”

Cappato, profesor de química y pionero en el estudio de los humedales, describió el contexto. “Después de largas sequías es muy común que vengan poblaciones excepcionales de mosquitos; acá no sólo tuvimos sequías, tuvimos la bajante del Paraná y los incendios intencionales. Era obvio que la naturaleza iba a reaccionar”.

Los enemigos naturales del mosquito incluyen peces que se alimentan de las larvas y el adulto: son aves, murciélagos, sapos, ranas, y los más importantes según Cappato, alguaciles o libélulas. “Se quemaron los enemigos naturales del mosquito en el peor momento de la sequía”, resumió Cappato.

“El mosquito se reproduce en el agua, no en la tierra ni en las plantas. Tiene un ciclo vital de siete días en el agua en verano y luego tiene una parte aérea”, explicó. “El alguacil, en su estado de ninfa (cuando está en el agua) come entre 100 y 200 larvas de mosquito por día”.

“Cuando se produce la bajante (del río) es como “resetear” el ecosistema a cero. Se secan las lagunas interiores, llamadas madrejones. Cuando llueve se llena de agua, y el mosquito tiene un ciclo vital de siete días, pero la larva de libélula tarda cinco o seis semanas en desarrollarse. Entonces ese es el período que estamos viviendo”, aseguró el experto.

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El mosquito aedes albifasciatus se cría en charcos, cunetas y zanjas, a diferencia de la especie aedes aegypti, el transmisor del dengue, que prefiere las superficies lisas de recipientes artificiales como baldes, bolsas, cacharros.

El mosquito aedes albifasciatus se cría en charcos, cunetas y zanjas, a diferencia de la especie aedes aegypti, el transmisor del dengue, que prefiere las superficies lisas de recipientes artificiales como baldes, bolsas, cacharros.

Darle tiempo a la naturaleza

“Hasta que la naturaleza no restablezca el equilibrio entre las especies y llegue de nuevo a su clímax nosotros vamos a tener que soportar esta explosión de mosquitos”, aclaró Cappato y calculó que hasta mayo podría continuar esta invasión.

Y agregó: “Las lagunas no se llenan todas de golpes, tienen todas diferentes niveles. Acá en la costa ya han empezado a aparecer algunas pequeñas nubes de alguaciles. Es probable que esto continúe un poco más”.

“Por suerte la naturaleza ha sido piadosa con nosotros y por suerte esta es una invasión de la especie Aedes albifasciatus, no de los transmisores del dengue”.

Por qué no hay que fumigar

En este punto, el experto fue tajante. Muchas personas creen que la falta de fumigación responde a la ineficacia municipal; sin embargo, está ampliamente desaconsejada como forma masiva de control del mosquito. Jorge Cappato resumió los principales problemas:

  • No hay ningún pesticida específico para los mosquitos, por lo que también se mata a sus enemigos naturales. “Es fuego amigo”, describió.
  • Los mosquitos sobrevivientes a los pesticidas, con su ciclo vital rápido, “producen una nueva generación de mosquitos genéticamente más resistentes a los pesticidas”.
  • No hay ningún tipo de pesticida que sea inocuo a la salud humana, por más que se utilice en bajas dosis. Hay personas alérgicas, asmáticas, niños, embarazadas, ancianos, e inmunosuprimidos. “Muchos de estos pesticidas son inmunodepresores”, aseguró.
  • “Es un desperdicio económico”. Por todo esto, la fumigación resulta ineficaz. “Ese dinero tiene que ser destinado a otras acciones de mejoramiento ambiental urbano y periurbano, o a campañas educativas contra el dengue”, propuso.

“Mientras menos intervengamos en la naturaleza y mientras más tiempo le demos para que se recupere de los daños que nosotros mismos le estamos infligiendo por la ignorancia, la codicia y la estupidez mejor nos va a ir como seres humanos, y menos costos sanitarios, sociales y económicos vamos a tener”, dijo el ambientalista santafesino, galardonado con el premio Global 500 de Naciones Unidas por su activismo en los 80.

“Todo esto que estamos hablando no tiene que ver con arbolitos y pajaritos. Tiene que ver con la salud pública de los países”, concluyó.

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