El devastador doble terremoto que sacudió la costa norte de Venezuela el pasado 24 de junio, con magnitudes de 7,2 y 7,5, reavivó una pregunta inevitable: ¿podría ocurrir un evento similar en la Argentina?
Doble sismo en Venezuela: qué riesgo tiene la Argentina de sufrir un terremoto de gran magnitud
El terremoto que dejó más de 180 muertos en Venezuela volvió a poner el foco sobre la actividad sísmica en la región. La geóloga e investigadora superior del CONICET Laura Perucca explicó por qué Argentina también convive con fallas activas, cuáles son las provincias más expuestas y por qué la prevención resulta clave.
gentileza
Dos terremotos sacudieron Venezuela
La respuesta es sí. El país posee numerosas fallas geológicas activas distribuidas a lo largo de todo el borde occidental, desde Jujuy hasta Tierra del Fuego, explicó la doctora Laura Perucca, investigadora superior del CONICET y directora del Instituto de Geología Dr. Emiliano Aparicio (INGEO) de la Universidad Nacional de San Juan.
La especialista remarcó que los grandes terremotos forman parte de la historia geológica argentina y volverán a repetirse, aunque todavía no existe tecnología capaz de anticipar cuándo ocurrirán.
"Los terremotos han ocurrido en el pasado y van a ocurrir en el futuro", resumió.
Los antecedentes que marcaron la historia sísmica argentina
Argentina registra numerosos terremotos destructivos desde la época colonial. Entre ellos, Perucca recordó el sismo de Talavera del Esteco, ocurrido en Salta en 1692, considerado el primero documentado en el país.
También mencionó los terremotos que afectaron históricamente a La Rioja, el devastador sismo de Mendoza de 1861, que destruyó prácticamente toda la ciudad, y el ocurrido en Tierra del Fuego en 1949, cuyo impacto sobre la población fue limitado debido a la escasa cantidad de habitantes que tenía la provincia en ese momento.
San Juan, una de las provincias con mayor actividad sísmica del país, también cuenta con un antecedente de doblete sísmico. En 1977 se registró un terremoto de magnitud 6,8 y, apenas segundos después, otro de 7,4, una secuencia similar a la ocurrida recientemente en Venezuela.
Más cerca en el tiempo, la provincia sufrió el terremoto de enero de 2021, de magnitud 6,4, que generó réplicas durante varios meses.
Las provincias con mayor riesgo también son las más preparadas
Según explicó Perucca, las provincias que históricamente registraron más terremotos desarrollaron normas de construcción mucho más exigentes, lo que hoy reduce considerablemente el riesgo de colapso de edificios.
En San Juan, por ejemplo, toda obra de infraestructura requiere previamente un estudio neotectónico, mediante el cual especialistas analizan las fallas geológicas cercanas y estiman su comportamiento antes de que comience el diseño de la construcción.
La geóloga advirtió que el verdadero problema aparece en edificaciones antiguas o levantadas sin criterios sismorresistentes, ya que son las que presentan mayores probabilidades de derrumbe durante un terremoto intenso.
En el caso venezolano, además, sostuvo que las características del suelo —arenoso y con napas freáticas superficiales— habrían favorecido la licuación del terreno, amplificando los daños provocados por el movimiento.
Prevención y capacitación, las herramientas más eficaces
Perucca destacó el trabajo del Instituto Nacional de Prevención Sísmica (INPRES) como organismo de referencia en el monitoreo de la actividad sísmica del país, aunque manifestó su preocupación por el debilitamiento institucional que sufrió en los últimos años.
A su entender, la mejor herramienta para reducir el impacto de un terremoto sigue siendo la prevención.
Recordó que en las provincias con mayor riesgo la población recibe capacitación desde la escuela primaria, mientras que en edificios públicos se encuentran señalizadas las rutas de evacuación.
Entre las recomendaciones básicas, señaló que durante un sismo se debe buscar resguardo debajo de una mesa resistente o junto a elementos estructurales sólidos y evitar utilizar ascensores o escaleras, ya que estas últimas suelen ser de las primeras estructuras en ceder.
La propia especialista vivió esa experiencia durante el terremoto sanjuanino de 2021, cuando se encontraba en un octavo piso y debió protegerse alejada de superficies vidriadas.
Sin vínculo con el cambio climático
La investigadora también descartó que la reciente sucesión de terremotos registrada en distintos puntos del planeta tenga relación con el cambio climático.
Explicó que la actividad sísmica responde exclusivamente al movimiento de las placas tectónicas, un proceso natural que ocurre desde el origen de la Tierra y que puede concentrarse temporalmente en lo que los especialistas denominan "crisis sísmicas", especialmente en regiones como el Cinturón de Fuego del Pacífico.
Aunque la ciencia todavía no puede anticipar cuándo ocurrirá un gran terremoto, Perucca insistió en que la planificación urbana, las construcciones sismorresistentes y la capacitación de la población continúan siendo las herramientas más eficaces para salvar vidas cuando estos fenómenos ocurren.


















