Dejar de fumar debe ser una de las decisiones más difíciles de tomar y, sobre todo, de sostener en el tiempo. El consumo de tabaco muchas veces es más fuerte que la salud del propio fumador y hasta la de sus propios familiares. Por eso las leyes que prohíben fumar en espacios públicos sólo consiguen limitar el consumo de tabaco.
El desafío de dejar de fumar y apostar a favor de la salud
Tal como sucede con los cursos gratuitos que brinda el Ministerio de Salud de la provincia (ver aparte), el abordaje de la problemática se realiza a cargo de un equipo interdisciplinario, integrado por médicos, psicólogos, nutricionistas y profesores de educación física. Los profesionales orientan el cambio de hábito apuntando a que cada asistente encuentre una herramienta útil para lograr el objetivo de dejar de fumar.
Según la Organización Mundial de la Salud, el tabaquismo es la principal causa de enfermedad y muerte evitables en el mundo. Debido a ello, se constituyó en la mayor pandemia del último siglo.
Asimismo, en el marco de las estrategias de rehabilitación y seguimiento del proceso de cesación tabáquica se “efectúan evaluaciones del resultado de todos los cursos implementados, a los tres y a los seis meses, las que arrojaron resultados muy positivos”, indicaron desde Salud.
A cada persona se le hace al inicio y a la finalización del curso una medición de monóxido de carbono en el aire expirado, comprobándose que un alto número de los participantes logró llegar a cero cigarrillos fumados, denotándose la normalización de estos valores y su equiparación a la de los no fumadores”, añadieron desde el área sanitaria. Explicaron además que “a cada participante se le entrega una carpeta con material educativo relacionado al tabaquismo y con las distintas herramientas disponibles para dejar el hábito”.














