A 50 AÑOS DE LA TRAGEDIA DEL ARROYO LEYES

El día que UNO Santa Fe logró reunir a Alicia con su salvador: "El Tata"

Se trata de una de las seis sobrevivientes de la tragedia de Arroyo Leyes, siniestro en el cual perdió a sus padres y hermanos. UNO Santa Fe, en 2007, logró reunirla con el pescador de la zona que le salvó la vida

Jueves 19 de Noviembre de 2020

Alicia Poncelas es una de las seis sobrevivientes del accidente ocurrido sobre el puente Arroyo Leyes el viernes 20 de noviembre de 1970 a las 18.43.

Un colectivo interurbano de la empresa Helvecia, sobrecargado de pasajeros, se fue contra la baranda mientras cruzaba el puente y cayó a las aguas. De las 60 personas que viajaban, murieron 54.

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Alicia tiene 50 años, vive en Buenos Aires y es madre de dos hijos.
Alicia tiene 50 años, vive en Buenos Aires y es madre de dos hijos.

En 2007 UNO Santa Fe pudo reunir a Alicia con el "Tata", Joaquín Héctor Escobar; un pescador de la zona y el responsable de salvar a la pequeña Alicia que en ese momento tenía apenas un año. Los reflejos de su madre, quien pudo abrir la ventanilla y soltarla cuando el micro se hundía, y una bombacha de goma que llevaba puesta le dieron el tiempo suficiente para no sumergirse y ser rescatada por el "Tata".

Durante el reencuentro hace 13 años a partir de una iniciativa de este medio, Alicia visiblemente emocionada le agradeció al Tata el haberle salvado la vida, él le contestó que estaba tranquilo con su conciencia, que cumplió y salvó todas las vidas que pudo, que si tuviera que hacerlo otra vez no dudaría un solo instante.

Una y otra vez se confundieron en un abrazo profundo, caminaron por el mismo puente y miraron hacia abajo el mismo arroyo Leyes, con la vista fundida en sus aguas marrones que se tragaron 54 vidas hace 50 años.

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Alicia y el Tata juntos, sobre el puente del arroyo Leyes, en el mismo lugar por donde pasó el colectivo a través de la baranda para luego precipitarse al agua.
Alicia y el Tata juntos, sobre el puente del arroyo Leyes, en el mismo lugar por donde pasó el colectivo a través de la baranda para luego precipitarse al agua.
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Pasajes. Distintos momentos de la infancia de Alicia Poncelas Donati. En la escuela fue
Pasajes. Distintos momentos de la infancia de Alicia Poncelas Donati. En la escuela fue "una alumna brillante", dijeron sus familiares.

Cuando los dos, Alicia y el Tata, estaban sobre el puente del arroyo Leyes, en el mismo lugar por donde pasó el colectivo a través de la baranda para luego precipitarse al agua, fue el momento elegido por Alicia para preguntarle cómo se produjo el accidente, los motivos por los que el colectivo se salió del camino, en fin, para tratar de comprender cómo se produjo la tragedia que la marcó de por vida.

El Tata Escobar le dijo que el chofer del micro que había salido a las 18 desde la terminal de colectivos Manuel Belgrano de la ciudad de Santa Fe era un conocido de todos, que se llamaba Juan Dosse y tenía 64 años. Que según los primeros peritajes tras el accidente, Dosse había sufrido una terrible descompostura justo cuando estaba cruzando el puente.

El abrazo prolongado, sentido y profundo fue el disparador del diálogo que mantuvieron frente a los familiares de ambos, debajo de un alero con parral, cuando caía el tórrido sol del mediodía.

Alicia: ¿Usted sabe que yo, desde que me acuerdo, pregunto por usted?

Tata: ¿Y qué pasó que nunca me pudiste encontrar? Yo siempre viví en el mismo lugar, en esta casa.

A.: La hermana de mi madre, Emilia Donati, después de la tragedia me llevó a vivir con su familia a Buenos Aires. Como usted sabe yo perdí a mis padres y a mis dos hermanos mayores.

T.: Vos sabés que a mí me “mataron” muchas veces, y en una de esas ustedes se enteraron por habladurías nomás.

A.: Pero, ¿por qué dice que lo mataron muchas veces?

T.: Porque siempre pasó así, a veces estuve enfermo, pero muerto nunca, gracias a Dios. Le voy a contar una anécdota: hace un tiempo llegaron bien pitucos dos distribuidores de bebidas que viven en San José del Rincón, entraron al patio de mi casa golpeando las palmas de las manos y pidiendo permiso en voz bien alta. Yo salí a recibirlos, y cuando me vieron se pusieron blancos y pálidos. Entonces les pregunté qué les pasaba, y ellos me respondieron que venían a mi velatorio, porque en Rincón les habían dicho que yo había fallecido. Entonces, como habían sido víctima de una broma de mal gusto, los invité a tomar una cerveza fresca en el patio y los tres festejamos que yo seguía vivo.

A.: ¿Usted se acordaba de mí y de todo lo que pasó?

T.: Siempre lo recuerdo, y en particular a vos, porque para todos nosotros vos seguís siendo la nena del pañal que se salvó por un milagro del cielo; la verdad es que estuve muchas veces solo en la isla apenas con un fogón para cocinar la comida, y siempre te tenía presente en mis pensamientos, yo siempre me preguntaba qué será de la vida de esa criatura.

A.: ¿Y ahora qué piensa?

T.: Y, a partir de hoy voy a vivir más tranquilo, yo te veo hecha una mujer hermosa, seguís siendo la misma muñequita de carne y hueso que levantaba los bracitos en el agua, sos la mamá de dos adolescentes hermosos y tenés una hermosa vida, qué sé yo, qué más se puede pedir.

"Mi encuentro con el Tata fue un antes y un después", supo confesar a UNO Alicia. "A mí me daba vergüenza hablar de mi historia, era una situación rara. Hace tres o cuatro años mis compañeros de la secundaria se enteraron porque yo les pude contar la historia".

"Viajaba con mis padres y mis dos hermanitos; de tres y cinco años. Me llevaba mi mamá y cuando cae el micro y se está hundiendo, logra abrir una de las ventanillas y me pone sobre las aguas del río y yo floto con mi bombachita de goma", describió en una de las notas realizadas por este medio.

Alicia aseguró que tuvo dos ángeles: "Él (por el Tata) y el ingeniero Occhi. El Tata me tomó en sus brazos, y me agarró el ingeniero para hacerme reanimación porque estaba ahogada. Fueron los dos ángeles de la guarda que me salvaron y llevo conmigo. Al ingeniero Occhi no tuve la oportunidad de conocerlo porque falleció en el 86 y me estuvo buscando siempre".

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Los protagonistas. Alicia Beatriz Poncela y
Los protagonistas. Alicia Beatriz Poncela y "El Tata" Joaquín Héctor Escobar.
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Alicia. Cuando era una beba, en uno de sus cumpleaños y a los ocho años cuando hizo la primera comunión, en Ituzaingó, en la provincia de Buenos Aires, donde vive hoy con toda su familia.
Alicia. Cuando era una beba, en uno de sus cumpleaños y a los ocho años cuando hizo la primera comunión, en Ituzaingó, en la provincia de Buenos Aires, donde vive hoy con toda su familia.

Señaló que la nieta del ingeniero, María Silvina, con la cual tiene contacto, le contó que su abuelo falleció tratando de encontrarla. "A mí me parte el alma cuando me dice eso, qué lindo hubiera sido haberle agradecido", lamentó.

Diferente fue con el Tata, con quien tuvo uno relación hasta su fallecimiento, en 2015. "Fui a visitarlo en febrero y falleció en marzo", recuerda.

"A medida que iba creciendo mi deseo era poder agradecerle a quien me había salvado la vida. Fue un encuentro muy emotivo. Fueron emociones encontradas. Yo tenía un año y no tengo recuerdo, era una beba", detalló.

Reveló que luego de ese primer encuentro que pudo concretar UNO Santa Fe nunca perdió contacto: "A partir de esa nota, siempre lo llamaba por teléfono para saludarlo"

Con una sonrisa, mencionó: "El Tata siempre esperaba que vaya (a Arroyo Leyes) para quedarme. Inclusive cuando fui al hospital a visitarlo me dijo: quiero que vengas a quedarte en casa unos días. Esas fueron las últimas palabras que me dijo. Después me enteré de su fallecimiento".

"Cuando voy a Arroyo Leyes, a visitar a Amparo (viuda del Tata), siento paz. Es algo inexplicable, no sé cómo explicar lo que siento. Es muy especial, es increíble", describe.

Reconoce que con el correr de los años fue sanando y entendiendo, con la ayuda de una terapeuta, su historia de vida. "Estoy muy agradecida de todo el cariño que me brinda la gente. Es impresionante y hasta sorprendida estoy", dijo emocionada.

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