El salario no alcanza y cada vez más gente sale a buscar cómo compensarlo. Así lo resume el parte de prensa del último Monitor Santa Fe – Mercado Laboral, elaborado por el Centro Cultural y de Estudios DEMOS, que pone el foco en la pérdida de poder adquisitivo como el problema central que atraviesa hoy el mercado de trabajo santafesino.
El mercado laboral santafesino dejó de caer, pero no logra despegar: 3 de cada 10 trabajadores buscan un segundo empleo
El Monitor del Mercado Laboral, elaborado por el Centro de Estudios DEMOS, da cuenta de un problema creciente: la pérdida del poder adquisitivo de los salarios. El informe también muestra que el empleo formal se estabilizó, pero sobre una base empresarial cada vez más chica.
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Cuando el sueldo no alcanza: 3 de cada 10 trabajadores del mercado santafesino buscan un segundo empleo
El dato que dispara la alarma es que el 29,6% de la población económicamente activa está, de una u otra forma, bajo presión laboral: busca trabajar más horas, cambiar de empleo, o directamente no consigue uno. Es la cifra que el comunicado de DEMOS resume como "3 de cada 10 trabajadores buscan un segundo empleo" —vale la aclaración de que ese universo incluye también a los desocupados, no solo a quienes ya tienen un trabajo y buscan complementarlo.
Ese número es apenas la punta visible de un diagnóstico más amplio: el informe técnico, que analiza el primer trimestre de 2026 con datos de la EPH-INDEC, la Superintendencia de Riesgos del Trabajo (SRT) y la Encuesta de Indicadores Laborales (EIL), muestra que la fase de destrucción más intensa de empleo quedó atrás, pero todavía no arrancó una recuperación expansiva. El empleo se sostiene, el salario real mejora de manera parcial, pero la base de empresas que sostiene esos puestos se achica y las formas de trabajo se vuelven cada vez más heterogéneas.
Salarios: mejoran, pero no alcanza
Los salarios reales comenzaron a recuperarse desde el piso de comienzos de 2024, aunque la mejora está lejos de ser pareja. A nivel nacional, el Índice de Salarios del INDEC subió 35,9% interanual en mayo de 2026, frente a una inflación de 33,2%, lo que da una recuperación real de apenas 2 puntos.
Pero el detalle esconde una asimetría llamativa, también a nivel país: quien traccionó esa mejora fue el trabajo no registrado, con un salto del 66,3% nominal (+24,8% real), mientras que el salario privado registrado cayó 2,9% en términos reales y el del sector público, 4,4%.
En Santa Fe puntualmente, el salario privado registrado recuperó 12,6 puntos desde su mínimo de febrero de 2024, pero todavía está 7,6 puntos por debajo de los niveles de enero de 2023. Y desde mediados de 2025 la mejora se frenó: el indicador quedó estancado alrededor de los 91 puntos.
El impacto sobre el bolsillo se ve con otra medida: en abril de 2026, el ingreso laboral promedio alcanzaba para comprar 4 canastas básicas, muy por debajo de las 5,5 canastas que se podían adquirir a comienzos de 2022. Esa distancia explica, en buena parte, por qué crece la necesidad de sumar horas, changas o un segundo ingreso.
Sube la desocupación en los dos grandes centros urbanos
El otro dato visible del deterioro reciente es el salto en la desocupación. En el primer trimestre de 2026, la tasa trepó 1,7 puntos porcentuales tanto en Gran Rosario (8,2%) como en Gran Santa Fe (6,5%), respecto del trimestre anterior.
La tasa de empleo también retrocedió: 47,6% en Gran Rosario (-1,5 p.p. trimestral) y 41,3% en Gran Santa Fe (-2,4 p.p.). La comparación interanual es algo menos negativa —Rosario incluso mantiene un punto más de empleo que un año atrás—, pero en ambos casos la señal es la misma: crece la dificultad para absorber a quienes buscan trabajo.
El empleo formal, en una meseta por debajo de su techo
Según los registros de la SRT, en abril de 2026 había 616.831 trabajadores privados cubiertos en Santa Fe, prácticamente el mismo número que un año atrás. Pero ese número se mueve sobre un piso bajo: la provincia todavía tiene cerca de 18.500 puestos formales menos que en diciembre de 2023, cuando el empleo registrado tocó su máximo (635.292).
El comportamiento, además, es muy desigual según el sector. La industria manufacturera —el principal empleador privado registrado de la provincia— acumula la mayor caída: perdió cerca de 9.700 puestos desde 2023 (-7%). El comercio apenas creció un 0,6% en el mismo período, arrastrado por el consumo débil. La construcción, en cambio, mostró una leve recuperación (+1,8%), aunque partiendo de un piso muy bajo tras la fuerte contracción de 2024.
Menos empresas para sostener el mismo empleo
Uno de los datos más preocupantes del informe tiene que ver con el tejido productivo. Entre enero de 2024 y abril de 2026, la cantidad de empleadores registrados en Santa Fe cayó 5,6% (de 50.586 a 47.758), una velocidad más del doble que la caída del empleo (2,2%).
Es decir: los puestos de trabajo se sostienen sobre una base empresarial cada vez más chica. El informe explica que buena parte del ajuste no se dio por despidos masivos, sino por el cierre de unidades productivas —sobre todo pequeñas— y la concentración de trabajadores en las firmas que lograron sobrevivir.
La estructura empresarial santafesina, además, es fuertemente atomizada: el 72% de los empleadores tiene hasta 10 trabajadores, y ese porcentaje trepa al 81% si se consideran las empresas de hasta 25 empleados.
Trabajo más heterogéneo, entre formalidad e informalidad
El informe también pone la lupa sobre la calidad del empleo. En Santa Fe, la informalidad no se limita al trabajo asalariado: atraviesa todas las categorías del sector privado, incluidos cuentapropistas y patrones. De hecho, un tercio del empleo privado formal corresponde a trabajo independiente (profesionales, monotributistas, prestadores de servicios), y más del 40% de los cuentapropistas se desempeña en la informalidad.
¿Qué puede pasar de acá en adelante?
El documento de DEMOS plantea una hoja de ruta clara para pensar el futuro inmediato: para que haya una recuperación real del empleo, primero debe consolidarse la actividad económica, después recomponerse la base empresarial y recién entonces podría ampliarse de manera sostenida la creación de puestos de trabajo.
El riesgo, advierte el informe, es que la actual estabilidad se asiente sobre una estructura empresarial cada vez más chica, lo que limitaría la capacidad de generar empleo nuevo. Si en los próximos meses no se revierte la caída en el número de empresas, la meseta actual podría prolongarse hasta 2027.















