La muerte de Garrafa, un perro comunitario que formaba parte de la vida cotidiana de estudiantes y trabajadores de la Universidad Nacional del Litoral (UNL), reabrió el debate sobre la tenencia responsable de animales y el cumplimiento de las normas de convivencia en el espacio público.
El perro que mató a Garrafa, la mascota de la UNL, no estaba registrado ni vacunado y circulaba sin medidas de seguridad
Un pitbull atacó con fiereza a Garrafa, que era cuidado por los estudiantes de la universidad. El municipio intervino, labró infracciones y avanza una causa penal
El ataque ocurrió cuando Garrafa fue atacado por un perro pitbull que circulaba sin correa ni bozal. A raíz de las heridas sufridas, el animal murió, lo que motivó denuncias vecinales, la intervención del municipio y una investigación judicial que continúa en curso.
Intervención del municipio y denuncia penal
Tras el hecho, el Instituto Municipal de Salud Animal actuó a partir de una denuncia ingresada por la línea 0800. Personal del organismo y agentes de control se presentaron en el domicilio del tutor del perro agresor, donde se labró un acta de infracción.
Según informó el municipio, el animal involucrado no estaba registrado, no tenía la vacuna antirrábica anual al día y circulaba sin las medidas de seguridad obligatorias, en incumplimiento de la ordenanza vigente.
En paralelo, se radicó una denuncia penal, que quedó en manos de la fiscal María Laura Martí, mientras que el proceso administrativo continuará en el Tribunal de Faltas, encargado de definir las sanciones correspondientes.















