En las últimas semanas 12 jurisdicciones tuvieron elecciones y en ocho de ellas se registró un aumento del voto en blanco. Más precisamente, de acuerdo a los datos oficiales, las provincias donde más visible fue este fenómeno fueron Tierra del Fuego, Jujuy y Río Negro. Por otro lado en Formosa, Misiones, La Pampa, San Luis y Salta trascendió un incremento en esta alternativa, independientemente de los candidatos que se presentaron a elecciones. Inclusive se reportó que, en comparación con las elecciones 2019, se incrementó el ausentismo en todas las provincias mencionadas en lo que va del año.
Elecciones 2023: apatía política, violencia y voto en blanco
En el transcurso de estas elecciones 2023 algunas provincias desarrollaron sus comicios y se comenta el aumento del voto en blanco en varias jurisdicciones
Faltando 20 días para las PASO es natural cuestionarse si esta tendencia se podría repetir en Santa Fe y en el resto del país. El caso más reciente fue en Córdoba, donde el voto en blanco alcanzó a ser la tercera fuerza más votada y el ausentismo alcanzó su nivel más alto desde el retorno de la democracia. Con este marco UNO consultó con Gustavo Tarragona, director de las carreras de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Facultad Teresa de Ávila, para analizar este fenómeno y reflexionar en el panorama político actual previo a esta instancia electoral.
Voto en blanco: desencanto y apatía hacia la política
“Este fenómeno no es un tema sólo de la democracia argentina, pues otros países atraviesan esta situación. Hay una cuestión de la legitimidad en el régimen político que tiene que ver con lo legal, pero la cuestión de la confianza es mucho más compleja, profunda y más abarcadora”, indicó Tarragona y agregó: “Los altos niveles de abstención en algunas provincias, el voto en blanco y nulo pueden ser entendidos como este malestar de los ciudadanos en general, frente a la democracia y es una de las maneras que tenemos para expresar nuestra disconformidad y descontento”. Asimismo el especialista remarcó que el voto en blanco no refleja desinterés sino que “puede hacerse otra lectura que tiene que ver con un ciudadano que decide manifestar su bronca o rechazo por la política y los políticos a través de este canal”.
En esta línea, Tarragona indicó que existe un creciente malestar en los ciudadanos para con los políticos, pero no con la política como actividad: “Todavía, en Argentina, estamos en condiciones de hacer esa distinción entre la política como actividad y quienes la protagonizan, que son hombres y mujeres de carne y hueso” y destacó: “En estos 40 años de regreso a la democracia creo que sigue siendo considerada por una gran mayoría como la forma de gobierno que, si bien no es perfecta, nos asegura derechos, libertades y responsabilidades ciudadanas. La democracia argentina goza de salud política, pero no podemos hacer futurología en la ciencia política”.
Consultado por los motivos detrás de este malestar hacia la clase política, detalló: “Particularmente en la clase política hay una agenda de cuestiones, temas o problemáticas que no coinciden necesariamente con la agenda de problemas o desafíos que los ciudadanos comunes podamos llegar a tener. Hay una disociación o grieta, por llamarlo de alguna manera, en la clase política en general. La mayor responsabilidad de intentar tender puentes entre las dos agendas viene por parte de la política”.
¿Qué piensan los futuros votantes de la democracia?
Tarragona encabeza el programa ‘Mi Primer Voto’, una propuesta generada desde las carreras de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, donde se brinda una capacitación a estudiantes secundarios en lo que respecta al proceso electoral y se realiza un simulacro de elecciones. “A esta fecha pudimos compartir, en diferentes localidades, con jóvenes entre 15 y 17 años que van a votar por primera vez, su parecer de la política y la democracia”. Consultado por los resultados de esta experiencia, el docente indicó: “Puedo decir que, entre los 1.500 jóvenes que pasaron por esta experiencia, un poco se replica este creciente descreimiento en relación a la política”.
En este sentido, explicó que una instancia consiste en un juego donde, de forma anónima, los estudiantes responden dos preguntas de forma anónima: su opinión de la política y la democracia por otro lado. “Para muchos hay una situación de disconformidad y hasta de rechazo de la política que relacionan con corrupción, negociación, intereses privados, etcétera pero, paradójicamente en la segunda pregunta disparadora sobre la democracia, subsiste un reconocimiento a la democracia como gobierno deseable” y remarcó: “Hay en los jóvenes una idea de la política como algo malo, pero por otro lado que es consustancial al hombre, no podemos dejarla de lado. No podemos negar que somos eminentemente políticos, pero existe una desconfianza hacia la política pero en simultáneo una creencia de que, con todos sus errores, la democracia es la mejor forma de gobierno posible”.
Finalmente, consultado por la representación política para las franjas etarias más jóvenes, comentó: “En los últimos 20 a 25 años hay un fenómeno político en Argentina muy interesante que, más allá de lo ideológico partidario, hay en la política una mayor participación de los jóvenes en cargos muy importantes”.

















