Con la bajante del río Paraná se han visto en los últimos años algunos ejemplares de curiyú, conocida popularmente como anaconda amarilla, en playas y orillas. Esta vez les tocó a dos pescadores que, contra el plan de tener una tarde tranquila, vieron a una este sábado a las 14 entre los pilares oeste del Puente Colgante. Uno de ellos, Matías Vivas, alcanzó a filmar unos pocos segundos a la serpiente y dijo a UNO Santa Fe que tenía cerca de dos metros. Ante el desconocimiento y la sorpresa los hombres se retiraron rápidamente del lugar sin dañarla.
Encuentran una boa constrictora de dos metros abajo del Puente Colgante
Funcionarios de la Subdirección de Ecología del Ministerio de la Producción, Ciencia y Tecnología de la provincia y especialistas de la Granja La Esmeralda confirmaron a este medio que se trata de una curiyú, cuyo nombre científico es Eunectes Notaeus, y que es una boa constrictora de la familia de las anacondas. Destacaron que es una especie vulnerable (antes del 2012 estaba en vías de extinción) y que no se debe matar. No tienden a atacar a seres humanos, salvo por defensa propia, por lo que se recomienda no molestarlas ni acercarse. Se trata de una especie que se encuentra amenazada. Es nativa del centro de Sudamérica y puede alcanzar longitudes de entre 2,5 y 4 metros con un peso que puede superar los 30 kilos.
Su nombre vulgar deriva del guaraní “Curú tijú”, que significa “espuma en la garganta”, y posiblemente se debe a la abundante saliva que se acumula en su boca cuando traga una presa. Tiene una alimentación mayoritariamente carnívora, consume principalmente: peces, anfibios, reptiles (pequeños yacarés), aves (garzas) y mamíferos (coipos y carpinchos) de tamaño mediano. Se encuentra en la cuenca media del río Paraná y el río Paraguay, desde el este de Bolivia y sur de Brasil, a través del Paraguay. En Argentina, se extiende por 120 mil km2, se ubica específicamente en las provincias de Formosa, Chaco, Corrientes, norte de Santa Fe, norte de Entre Ríos y sur de Misiones.
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"Si está en situación normal, aunque sea área urbana, lo ideal es no intervenir, no intentar tocarla o capturarla. Es bueno dar aviso igual al Cobem o también ahora a la Brigada Ecológica de la Policía comunitaria para preservar la seguridad del ejemplar", explicó Daniel Hunziker, jefe del Servicio de Veterinarios de la Granja La Esmeralda a UNO Santa Fe. Marcela Titarelli, de la Subdirección de Ecología del Ministerio de la Producción, Ciencia y Tecnología de la provincia, dijo además a este medio que es la zona de distribución de la serpiente. "Cada vez que se encuentre fauna silvestre llamar directamente a Cobem, o la municipalidad local y nunca intentar capturarla o matarla porque es una especie vulnerable, hay una ley que protege la fauna silvestre que es la 4.830 que protege su caza, venta o distribución", agregó Titarelli.
Esta especie en extinción ha sido vista recientemente en playas del río Paraná en Entre Ríos y en Corrientes. En enero del 2020 apareció una en el balneario municipal de Piedras Blancas que causó gran conmoción a los turistas que se encontraban en el lugar. En esa oportunidad, el biólogo Alfredo Berduc le dijo a UNO Entre Ríos que este tipo de serpiente habitualmente “llega desde el norte, donde las temperaturas le dan chances de reproducirse”, por lo que "puede haber llegado (hasta este balneario) en un camalote, ahora que el río está creciendo un poco” y que explicó que "no representan peligro alguno. Si se la hostiga, puede morder, pero no tiene veneno y no es peligrosa para los seres humanos".
















