El crimen de Jeremías Monzón, el adolescente de 15 años apuñalado en un fábrica abandonada de barrio Chalet, no fue un hecho aislado nacido de la mala fortuna. Fue el resultado de un cóctel letal entre la negligencia de los propietarios de un inmueble y la falta de control de un Estado que, durante casi una década, decidió mirar para otro lado a pesar de las insistentes alarmas vecinales.
Inacción estatal y desidia privada: el combo que convirtió una fábrica vieja en el escenario del crimen de Jeremías Monzón
La falta de mantenimiento de un predio privado frente al estadio de Colón y la ausencia de controles, crearon las condiciones ideales para un brutal crimen, como fue el de Jeremías Monzón. VIDEO.
Inacción estatal y desidia privada: el combo que convirtió una fábrica vieja en el escenario del crimen de Jeremías Monzón.
El predio, ubicado en Juan José Paso al 3.700, es hoy señalado por la militante social, María Claudia Albornoz, como el "monumento a la desidia". Se trata de una estructura de grandes dimensiones que pertenece a una firma privada, pero que tras la inundación de 2003 fue quedando en el olvido, sin vigilancia ni cerramientos adecuados, convirtiéndose en una zona liberada en pleno acceso sur a la capital provincial.
Una trampa de cemento e impunidad
Las características del edificio abandonado frente a la cancha de Colón parecen haber sido diseñadas para la comisión de un delito sin testigos. Según denunció Albornoz, el lugar posee una insonorización natural que impidió que los gritos de la víctima fueran escuchados por quienes transitaban a pocos metros por la avenida.
A este factor se suma un entorno urbano hostil:
Vegetación fuera de control: los yuyales y árboles sin podar tapan las luminarias públicas, anulando cualquier visibilidad durante la noche.
Perímetro vulnerado: el alambrado que debería proteger el predio sobre la Ruta 11 está caído desde hace años, permitiendo el ingreso libre de personas para pernoctar o consumir sustancias.
Vigilancia inexistente: a pesar de la presencia de cámaras de seguridad en las inmediaciones del estadio, ninguna apunta directamente a este foco de conflicto.
2017: el año en que se pudo evitar
Lo más grave del caso es que la situación de este predio no era una novedad para las autoridades. Desde 2017 constan presentaciones formales ante el Concejo Deliberante y la Municipalidad de Santa Fe. Los vecinos advirtieron primero sobre el riesgo sanitario, denunciando un criadero de mosquitos durante los brotes de dengue, y luego sobre la peligrosidad delictiva del lugar.
Las intimaciones a los dueños de la fábrica nunca se cumplieron y el Estado provincial y municipal tampoco ejerció su facultad de intervención directa o sanción efectiva. Esta inacción sistémica permitió que un espacio que debería ser productivo o de utilidad social se transformara en una "boca de lobo".
El reclamo de una reparación urbana
Para la comunidad de barrio Chalet, la justicia por Jeremías no termina en los tribunales penales. El reclamo apunta ahora a una reparación del espacio público. La propuesta de los movimientos sociales es clara: el Estado debe intervenir el predio, garantizar su cerramiento definitivo o transformarlo en un espacio de contención para las infancias y juventudes.
"La inacción termina costando vidas", concluyó Albornoz, dejando en claro que, si el predio sigue en su estado actual, el escenario para una nueva tragedia sigue vigente.
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