El próximo martes, en el Tribunal Oral Federal de Santa Fe, inicia el juicio oral por el caso de una joven que hoy tiene 17 años, que entre septiembre y octubre de 2010, fue víctima de los delitos de trata de personas con finalidad de explotación sexual y abuso sexual reiterado. Del secuestro de J. N. C., participó otra adolescente con la que había ido a bailar a un boliche de la zona norte de la ciudad y que la llevó a su casa de Rincón, donde fue encerrada, encadenada y golpeada. La “ablandaron” para explotarla sexualmente. La banda estaba integrada además por el propietario de una remisería –también de la zona norte de la ciudad– y por un policía que prestaba funciones en la comisaría de Rincón.
Inicia el juicio a la banda que explotaba chicas en Rincón
J. N. C. estuvo cautiva 14 días, hasta que mensajes anónimos a la familia de la joven y a la seccional de Rincón dieron información sobre su paradero. Según consta en el expediente, en el rancho donde estuvo secuestrada, también había otras chicas, en su misma condición.
En total, son seis las personas que llegan a juicio: una mujer con sus dos hijos, (una chica y un muchacho, por entonces ambos menores de edad), un policía, un remisero y el novio de la captora.
Cómo operaban
Las mujeres son Mirian Villalba, la dueña de la casa de Rincón, donde J. N. C. estuvo detenida; y la hija de Mirian, L. G. R., quien pretendiendo una amistad con J. N. C. la engañó y a la salida de una megadisco la condujo hasta una remisería y una vez arriba del vehículo, le dio de tomar una bebida que le hizo perder el conocimiento (se usan iniciales para identificar a los imputados que eran menores de edad al momento de los hechos).
El resto de los integrantes de la banda son: José Luis Maza, un policía que prestaba funciones en la comisaría que tiene jurisdicción sobre la zona donde estaba ubicada la casa de Rincón y oriundo de barrio El Pozo; C. D. S., un remisero que condujo el automóvil que llevó a las chicas hasta la casa, el hijo de Mirian, V. G. V., acusado de ser quien golpeaba a las chicas para “disciplinarlas”, de asegurarse el trato con los clientes y al mismo tiempo que impedía el contacto con las otras chicas secuestradas. Darío Cañete, novio de L. G. R.
Todos están acusados como autores del delito de trata de personas, menor de 18 años de edad, con fines de explotación, agravado por tratarse de tres personas o más en forma organizada, y especialmente agravado en el caso del policía, el que además, junto al novio de la captora, están procesados por el delito de abuso sexual agravado.













