Santa Fe

La industria santafesina pide la “pata” financiera para crecer

El secretario de Industria provincial, José Garibay, dijo que para eso se apuesta a trabajar en un modelo de corporación financiera. Infraestructura y formación profesional, los otros déficits

Domingo 16 de Noviembre de 2014

En los últimos meses comenzaron a profundizarse algunos problemas económicos a nivel nacional que empezaron a hacer mella en la actividad industrial. Santa Fe no está ajena a esos inconvenientes y mira con preocupación cómo algunos sectores fueron perdiendo terreno.

En diálogo con Diario UNO, el secretario del Sistema Metalmecánico, Químico, Automoción y otras Manufacturas de la provincia, José Garibay, expuso cuáles son las cadenas más afectadas y las principales trabas para el desarrollo industrial.

—¿Este es el momento más difícil para la industria en los últimos 10 años?

—Efectivamente se empieza a sentir una restricción económica. Hay un proceso de baja del consumo que está incidiendo en un sector de la industria. La provincia de Santa Fe tiene una diversificación importante en el sector industrial y hay sectores que fueron muy golpeados, como el de la maquinaria agrícola y un poco menos el de los autopartistas porque en Santa Fe fundamentalmente está dirigida al sector del repuesto. Después está el sector de la maquinaria de la alimentación, que son pequeñas industrias que en general conservan nichos de actividad interesantes. El sector del remolque y el carrocero también están conservando actividad, aunque todas con una disminución de lo que venía siendo el proceso de crecimiento económico. Pero en términos generales la situación más crítica se da en el sector de la maquinaria agrícola, que es muy importante. La provincia de Santa Fe tiene el 50 por ciento de la producción de la maquinaria agrícola que se hace en el país.

—¿Ese sector se ve afectado por la crisis internacional o por la caída del consumo interno?

—Fundamentalmente tiene que ver con la situación interna. La rentabilidad del campo en función de las retenciones, del aumento de los precios internos y la inflación en dólares que tuvimos en el país le quitaron margen. Ahora se incluye el tema de los precios internacionales, pero previo a eso ya se estaba ingresando en un proceso de crisis. Eso hace que se esté entre un 30 o un 40 por ciento por debajo de la actividad. Hace diez años se inició un proceso de internacionalización de la producción y donde ya se logró, en promedio, estar exportando un 20 por ciento de la producción de la maquinaria agrícola. Pese a eso en términos generales se está en una situación crítica. Por eso desde el gobierno lanzamos una línea subsidiada de financiamiento para capital de trabajo.

—Usted menciona la situación crítica de la maquinaria agrícola por su vínculo con la actividad agrícola, pero gran parte de la industria santafesina está ligada al campo...

—Si lo ponemos así, sí. Está el sector autopartista que es independiente de la actividad agrícola. Pero el sector de la maquinaria para la alimentación está muy vinculado al agregado de valor de los productos primarios, tanto en el sector lácteo como los frigoríficos. Son un sector industrial que le dan soporte y apoyo al agregado de valor de las materias primas. Lo mismo sucede con todo el procesamiento del extrusado de soja (proceso para obtener el aceite). Maquinaria agrícola y de la alimentación son sectores que están muy ligados a la demanda del sector agrícola ganadero. Después hay un sector carrocero y uno metalúrgico línea blanca ligado al consumo y que está radicado en la zona de Rosario; uno de fundición que ya está entrando a ser proveedor del sector petrolero y eso es una diversificación importante.

—¿Cómo ve el panorama para el año que viene?, ¿qué incidencia puede tener que sea un año electoral?

—En general no hubo dispersiones en la actividad respecto de si es o no un año electoral. Sí evidentemente en los años electorales hay más fondos en el sector de la obra pública donde eso se puede sentir más; y también en el consumo menor que puede mejorar a la industria que está ligada a línea blanca o el sector del mueble. El resto creo que va a estar más impactada por la rentabilidad del campo; en el sector autopartista y de autos va a depender de la demanda del Brasil. Creo que fundamentalmente esas van a ser las variables que más van a impactar en la actividad industrial.

—Cuando el Gobierno Nacional impulsó un proceso de industrialización para la sustitución de importaciones, la provincia inició un trabajo para detectar las potencialidades de la industria santafesina, ¿qué resultados obtuvieron?

—Ese trabajo, que se realizó a través de un convenio con el Observatorio Pyme, consistió en un relevamiento sobre cuáles son los productos que están importando las diferentes industrias. Próximamente se lo vamos a presentar a la Federación Industrial de Santa Fe y vamos a darlo a conocer para que eso sea un insumo que tengan los industriales para ver si pueden generar algún proceso de sustitución de las importaciones que están teniendo algunas empresas. Eso es parte de un planteo de Compre Santafesino que estamos trabajando desde distintos aspectos. Por un lado desarrollamos una web que es www.oisfe.com.ar donde junto con Fisfe están descriptas e integradas todas las industrias de Santa Fe, en qué localidades están, qué productos tienen. De esa manera estamos promoviendo que el industrial busque allí lo que necesita. Lo otro que estamos acompañando es un proceso de rondas de negocio internas que lo estamos haciendo desde la Agenda Regional Industrial. Eso ya se hizo en Rafaela, Sunchales, Esperanza y consisten en rondas de negocios entre industrias locales que intentan acercar esa demanda que tienen a otras industrias locales para que satisfagan esa demanda. Otro aspecto que va a aportar a esto del Compre Santafesino es este relevamiento para que los industriales identifiquen quiénes están comprando productos que ellos podrían producir, y a partir de ahí iniciar un proceso de sustitución de importaciones.

—Si usted tendría que señalar un potencial de la industria santafesina, ¿cuál sería?

—Creo que el potencial está en el ADN que tienen las distintas localidades de la provincia, porque no hay una ciudad industrial, más allá de la disputa que puede haber entre Rafaela, Las Parejas, Esperanza. En muchas localidades hay emprendedores que vienen de años, todos con mucha historia. Creo que por ahí pasa la diferencia que tiene la provincia y a lo que tenemos que apuntar, a los emprendedores. Ahí está lo mejor que tenemos para ofrecer y necesitamos un Estado que con la relación con los privados vaya acompañando en infraestructura, en formación profesional, en cuadros técnicos, en favorecer la comercialización para que esos emprendedores puedan agregar valor en las diferentes localidades.

—¿Y las principales dificultades son macroeconómicas o tienen que ver con la falta de infraestructura y con el proceso de los 90 que destruyó la educación técnica?

—Al margen de lo macroeconómico los tres cuellos de botella para potenciar el tema industrial son: formación profesional, el tema de las escuelas técnicas es un bache que dejó el país. Esa es una deuda y hay que fortalecer la formación profesional. El segundo aspecto es el de la infraestructura logística como rutas, ni hablar de los trenes, las redes eléctricas y suelo industrial apto. Necesitamos tener suelo con infraestructura, por eso estamos potenciando las áreas industriales. En ocasiones las industrias quedan dentro de la ciudad, encorsetadas, y empiezan a tener conflictos y cuando quieren irse afuera tienen que ser, además de industriales, desarrolladores urbanos.

“El tercer aspecto es el de la financiación. Hoy la provincia no tiene una herramienta con la que pueda generar políticas financieras activas. No tiene al banco Provincia y por eso dependemos y trabajamos con la oferta nacional. Pero ese es un tema fundamental para la industria”, aseguró.

—¿Y qué salida ve a ese problema en el corto o mediano plazo?

—Apostamos a trabajar en un modelo de corporación financiera. Hay un proyecto de ley que oportunamente fue enviado a la Legislatura. Hay otras alternativas como una Banca Santafesina de Inversión y Desarrollo, que también fue otro banco que hubo. Obviamente habrá que cuidar mucho cómo se dan los créditos. Pero es fundamental esa pata financiera. La Nación desarrolló algunos programas y la provincia trató de acompañar, pero no tenemos la herramienta. Evidentemente la gran diferencia que tiene Brasil frente a nosotros es esa herramienta, como el Banco Nacional de Desarrollo (Banade).

Por Hipólito Ruiz / Diario Uno Santa Fe

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