La Fundación L'Oréal y la Unesco consagraron a la científica Raquel Chan con el prestigioso Premio Internacional “Por las Mujeres en la Ciencia”, en representación de la región de América Latina y El Caribe. La especialista fue distinguida por sus revolucionarios aportes en el campo de la biotecnología agrícola, específicamente por el descubrimiento de genes que optimizan la adaptabilidad de las plantas ante las variables climáticas, marcando un hito al ser la primera ocasión en que se premia a esta rama científica.
La investigadora de la UNL, Raquel Chan, ganó un prestigioso premio: del exilio en su juventud al reconocimiento por su aporte en biotecnología agrícola
La docente de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) fue galardonada por sus revolucionarios desarrollos en biotecnología agrícola contra la sequía. Su historia
A través de sus investigaciones, Chan volcó este saber en el diseño de nuevas variedades de maíz, trigo, arroz y soja capaces de resistir contextos de sequía, un avance clave para el fortalecimiento de la seguridad alimentaria a nivel global.
Sumado a su rol de investigadora, resalta como una líder con visión de futuro y una comprometida formadora que impulsó las carreras de numerosos profesionales dedicados a la botánica.
Con este nuevo galardón, ya son doce las científicas argentinas que recibieron esta distinción internacional a lo largo de la historia del certamen. Este número consolida a la Argentina como la nación latinoamericana con mayor cantidad de mujeres reconocidas en este programa global.
Actualmente, Raquel Chan se desempeña como investigadora superior del Conicet, es docente en la Universidad Nacional del Litoral (UNL) y ejerce el cargo de directora en el Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (Conicet-UNL). La totalidad de su trabajo de investigación fue realizada en territorio argentino, tejiendo alianzas y colaboraciones con expertos de naciones como Chile, Estados Unidos, Francia y Alemania.
Su vida
El camino de Chan hacia la ciencia y la investigación no fue sencillo. En los años 70, mientras cursaba bioquímica en Buenos Aires, su nombre apareció en una lista de amenazas elaborada por la Triple A. Aunque no tenía militancia política activa, su participación en el centro de estudiantes fue suficiente para quedar señalada. En ese contexto de creciente violencia, y ante el riesgo para su vida, sus padres decidieron enviarla al exterior.
Primero, se fue a Uruguay, donde vivía parte de su familia, y después a Israel, donde quedó bajo el cuidado de unos tíos. En la Universidad de Jerusalén se recibió de química. Con la vuelta de la democracia en Argentina, decidió volver al país y se instaló en Rosario, donde completó su doctorado.
Más tarde viajó a Francia para realizar una estancia posdoctoral de cuatro años en Estrasburgo. En 1993 regresó definitivamente y se incorporó al Conicet como investigadora adjunta, enfocada en el estudio de cómo las plantas responden a estímulos y condiciones del ambiente, en un contexto complejo para la ciencia nacional, por los recortes presupuestarios y las limitaciones de ingreso.
En 1998 se produjo un punto de quiebre en su carrera cuando la Universidad Nacional del Litoral (UNL) impulsó la creación de la carrera de Biotecnología y necesitó fortalecer su plantel docente en áreas como genética e ingeniería molecular vegetal. A través del programa FOMEC, se le ofreció radicarse en Santa Fe con condiciones que incluían cargos para su equipo y financiamiento para equipamiento de laboratorio.
Desde ese lugar, Chan lideró la conformación de un polo de investigación en biología vegetal que transformó la facultad y dio impulso a nuevos grupos de trabajo. Ese proceso fue clave para la consolidación del Instituto de Agrobiotecnología del Litoral (IAL). Según la investigadora, en las últimas décadas hubo una mejora significativa en la investigación y la docencia en el país.
Representración
Desde su actual espacio de laboratorio, fomenta las capacidades de los profesionales en formación, motivándolos a direccionar sus saberes hacia la resolución de problemáticas diversas. En su mirada sobre el panorama local, Chan sostiene que la equidad de género dentro de las ciencias mostró mejoras en Argentina, aunque remarca que todavía perdura una baja representación de mujeres en los puestos de máxima conducción.
La ceremonia oficial de premiación se desarrollará el próximo 11 de junio en las oficinas centrales de la Unesco en París. Compartirá el estrado con otras cuatro investigadoras destacadas que representan a las demás regiones del mundo: la Profesora Liesl Zühlke (África y Estados Árabes), la Profesora Felice Jacka (Asia y el Pacífico), la Profesora Sarah A. Teichmann (Europa) y la Profesora Gordana Vunjak-Novakovic (América del Norte).
Las cinco distinguidas de este año pasan a formar parte de una red de más de 5 mil científicas que obtuvieron el reconocimiento del programa por sus méritos investigativos. Dentro de ese universo, sobresalen 142 laureadas con el premio mayor a nivel internacional, de las cuales siete consiguieron después el Premio Nobel en disciplinas científicas.
Por su parte, el capítulo local del certamen cumple este año su vigésimo aniversario en el país, desarrollándose en conjunto con el Conicet. A nivel nacional, el galardón premió hasta la fecha a 72 científicas de diferentes provincias y localidades —contabilizando a las distinguidas en la edición 2025—, habiéndose ampliado la cantidad de menciones anuales de cuatro a seis a partir del año 2017.
















