Opinión

La pandemia, entre la negación y la posibilidad de repensar un futuro mejor

El psicólogo Lisandro Ruiz analiza la actualidad en la ciudad de Santa Fe en medio del crecimiento de los casos, las restricciones a algunas actividades y los cuidados individuales y sociales

Domingo 20 de Septiembre de 2020

Opinión. Por Lisandro Ruiz, psicólogo integrante de la comisión directiva del Colegio de Psicólogos de Santa Fe Primera Circunscripción

Freud consideraba a la política como una tarea imposible. Todo el tiempo se están construyendo lineamientos, fases, protocolos que debemos revisar continuamente. Ninguna receta ofrece una garantía, y el virus desnuda esta cuestión. En todo caso el fracaso de la política, dado por el aumento de casos nos interroga y nos hace pensar y poder pensarnos en este momento, acerca de la responsabilidad de cada uno y de cómo somos atravesados por la ley y los discursos. Hay múltiples causas de por qué fracasan las políticas para frenar los casos, pero la principal causa hoy, me parece que es una causa social y que tiene que ver con cierta renegación de la población respecto de la situación epidemiológica actual.

Venimos también de un largo período de cuidarnos, con cierta efectividad en la ciudad de Santa Fe, con lo cual hemos tenido cierta tranquilidad al respecto. Sin embargo, hoy la situación epidemiológica está cambiando y el director del hospital Cullen, salió en una nota pidiendo que por favor la gente no circule, que no sean irresponsables, que hay un aumento de casos y que esto puede generar un colapso del sistema sanitario, un estresamiento del sistema sanitario y las problemáticas que se han visto en todo el mundo respecto del virus.

La única vacuna que tenemos hoy, en esta pandemia, es el cuidado social. La utilización del barbijo, el distanciamiento, el lavado de manos, el no hacer fiestas, reuniones sociales. Hoy en día se ve cierta distensión en estos aspectos, en gran parte de la sociedad y es un momento complicado, porque aumentan los casos. Todo lo que nosotros habíamos ganado en tranquilidad en la circulación, se pone en jaque. Hay mucha gente en este momento que no se está cuidando, es decir, que están como en un estado psicológico de regenación o desmentida y esto hay que advertirlo.

Los seres humanos en situaciones de catástrofe y de pandemia no actuamos de manera racional. Muchas veces este tipo de conductas inexplicables tiene que ver con estrategias defensivas que tenemos, tanto individual como colectivas, de protección respecto del miedo. Nadie quiere saber de su propia muerte y de la de sus seres queridos. Aparecen estrategias defensivas que nos hacen negar o minimizar ciertos riesgos o peligros. No es solamente como plantean los epidemiólogos y los médicos que la gente no se cuida porque está cansada de la cuarentena y prefieren arriesgarse antes que perderse el asado con los amigos. No actúan con principio de racionalidad en eso, sino que actúan con un mecanismo de negación.

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El aumento de casos en Santa Fe fue acompañado por una mayor circulación de personas en el momento más complejo de la pandemia.

El aumento de casos en Santa Fe fue acompañado por una mayor circulación de personas en el momento más complejo de la pandemia.

Hasta hace un par de semanas no había funcionamiento de la ley, en el sentido de que nadie respetaba los protocolos sanitarios. Eso no sucede sólo por el cansancio de la gente, sino por una desmentida del verdadero peligro que está corriendo la población en una pandemia. Y esto pasa a nivel individual y colectivo.

El punto es cómo se pone a funcionar la ley para el cuidado de la gente. La ley no es la que cierra la economía, si es que se la hace funcionar bien y no se la lleva a un extremo. Eso permitió casi seis meses con pocos casos y los que había se los controlaba. Eso permitió que haya meses donde algunas actividades económicas funcionaron casi sin problemas.

La desmentida lo que hace es despertar la represión porque hay personas que se niegan a cumplir con las normas negando los peligros. Esa persona es la que está poniendo en riesgo, con el no cumplir los protocolos, las actividades económicas y la posibilidad de no sufrir un estrés sanitario.

Por eso es imperante salir de una posición individualista para que la ley nos permita una mayor apertura. Si no nos cuidamos y la pandemia crece en cantidad de casos, será difícil que haya mayor apertura.

Nosotros hemos atravesado un período de aislamiento mucho más duro de lo que es el actual y justamente nos tenemos que cuidar para mantener lo que tenemos y no volver al aislamiento total. Pero la negación pone en peligro lo que logramos en Santa Fe ante esta pandemia. Entonces, la gente que ostenta esa postura, en realidad lo que está haciendo es poner en peligro las cuestiones que tenemos como ganadas en este momento.

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La pandemia tuvo momentos de mayor aislamiento en la ciudad de Santa Fe, incluso cuando no había tantos casos.

La pandemia tuvo momentos de mayor aislamiento en la ciudad de Santa Fe, incluso cuando no había tantos casos.

Por eso hoy tenemos que pensar cómo instalar la ley para entender que eso es cuidar al otro; para entender que eso es cuidar el trabajo del comerciante; que el uso del barbijo es para cuidar el trabajo del otro, reconocer que si al otro le va bien, me va a ir bien a mí.

Y por otro lado, es cierto que cansan las postergaciones que uno tiene que asumir, pero uno asume estas postergaciones porque piensa que hay un futuro, entonces uno también asume la postergación de no comer el pan con manteca, por ejemplo, porque piensa que es una bomba de colesterol y le pone otra cosa, o no come papas fritas todos los días por más que le guste mucho. En la vida se sostienen determinadas postergaciones y renuncias, determinados goces porque piensa que hay un futuro.

Creo que en la historia Argentina y en este momento actual, hay un montón de gente que ha quedado afuera, si pensamos que el 60% de los niños hoy están reducidos a una cuestión de pobreza y a una cuestión de sustento básico biológico, es una cuestión que habla también de la impunidad que ha habido en nuestro país; que habla de la desigualdad que hay y de la imposibilidad de ver al otro como un otro semejante al que hay que cuidar.

Entonces en estas conductas, en las que no sólo tenemos que cuidarnos nosotros, sino que también tenemos que cuidar al otro, se ve cierta impunidad. Uno sabe que tiene que cumplir con determinadas normas pero hay como cierta impunidad, y bueno eso viene de la mano de lo que hemos vivido a lo largo de la historia, de la dictadura, de los 90 y de ciertos procesos políticos que contribuyen a la desvalorización de la palabra. Es plantear pobreza cero y terminar con 60% de los niños pobres.

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El aumento de casos en la ciudad de Santa Fe empieza a tensar al sistema de salud en plena pandemia. Imagen ilustrativa

El aumento de casos en la ciudad de Santa Fe empieza a tensar al sistema de salud en plena pandemia. Imagen ilustrativa

Ese descreimiento en la política, en la justicia, en la religión, en todas las instituciones que sostienen ciertos ideales, de poder pensarnos como una sociedad que tiene futuro, atentan también contra la posibilidad de que uno acepte determinadas renuncias individuales, para poder pensar en el otro, para pensar en lo colectivo.

Está la cuestión de la ley, pero también está esto de que todos descompletamos en algún momento la ley. El tema es si el descompletamiento de la ley es un descompletamiento que tiene en cuenta al otro o no. El caso del padre que no pudo despedirse de su hija que estaba enferma es un ejemplo de que hay cierto exceso de la ley, cierto exceso del protocolo, hay una cuestión que a veces hay que descompletar de determinada ley. Hay un montón de circunstancias que uno tiene que tener en cuenta en este momento que tiene que ver con cada uno cómo se habilita, como descompleta algo de la ley, pero sin poner en negación. Tenemos que salir del estado de negación. Hay una situación muy compleja a nivel de salud y hay que poder afrontarla con otro tipo de recursos.

En el contexto actual, donde hay un descreimiento de la palabra respecto de las autoridades, respecto de determinados lugares de poder, también vemos que se dan mensajes dispares. Hay una grieta respecto respecto de la pandemia y eso refuerza el negacionismo de la gente que está en una actitud negacionista.

La pandemia, en realidad, es como una gran irrupción en la vida, de lo que nosotros creemos que es la vida cotidiana. Tenemos armada una agenda y la pandemia todo el tiempo pone en jaque esa organización que tenemos. Tenemos que revisar todo el tiempo esa organización y es como un gran despertador. El miedo a veces nos mantiene como en estado de alerta y hace que nos cuidemos un poco más. Pero también es interesante que no sea la única herramienta, que podamos tener conductas que salgamos de la negación, que nos despertemos de ese estado, que nos cuidemos y cuidemos lo que tenemos sin necesidad de llegar a un escenario donde la pandemia se complejice y el miedo sea verdaderamente terminar en una situación de salud compleja.

Hoy es un momento de gran reflexión para cada uno, respecto de su vida, respecto de la sociedad y yo creo que cada uno está pensando un montón de cosas de su vida, y está haciendo un montón de cosas que si no fuera por este contexto tal vez no las estaría haciendo o pensando. Una periodista comentaba que después de la última gran pandemia, la humanidad toda empezó a comer con cubiertos, antes comía con la mano.

Entonces habrá que ver qué instrumentos vamos a inventar después de esto, qué posibilidad nos da de repensarnos y refundarnos como sujetos éticos del cuidado del otro y de qué país nosotros queremos, poder pensar a partir de ahora respecto de la exclusión o inclusión que esta pandemia pone como lupa, respecto de los procesos sociales y de lo que nos ha pasado como país. ¿Qué país queremos a partir de ahora? Me parece que esas cuestiones están planteadas en la posibilidad que nos da de despertarnos y de poder cuidarnos y de poder plantear un sujeto ético del cuidado del otro.

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