Loreley Duré
“Le pido a mi hija que me dé fuerzas para seguir luchando”
Diario UNO de Santa Fe
Luchadora, tenaz, imparable, amiga, madre, consejera, con esas palabras muchos describen a Otilia Acuña –una de las referentes de Madres de Plaza de Mayo Santa Fe–, una guerrera que nunca bajó los brazos y que hoy, con 90 años recién cumplidos (los cumplió el viernes), sigue diciendo “Nunca Más”.
En la vereda de su casa de Santa Rosa de Lima, en el mismo lugar donde asesinaron a su hija, Otilia recibió a Diario UNO. Sentada bajo un árbol y con un tejido sobre su falda, la mujer compartió su experiencia de militancia y trabajo social. “En mi afán por encontrar la verdad, me topé con muchas trabas pero siempre seguí adelante, siempre digo que por más que haya quienes no nos quieran escuchar nosotros vamos a seguir hablando, no nos vamos a callar ni vamos a bajar los brazos”, expresó.
Desde 1978, Otilia milita en las Madres de Plaza de Mayo con la esperanza de encontrar justicia tras la muerte de su hija Nilda Elías y la desaparición de su yerno Luis Silva. “Ninguna madre puede permitir que le maten a un hijo en la cara y no hacer nada, porque a mi hija la fueron a buscar a mi casa para matarla. Me costó mucho superar eso, pero un día me di cuenta que no podía quedarme sentada sin hacer nada, entonces comencé a trabajar con las Madres de Buenos Aires porque acá aún no funcionábamos”, dijo.
—¿Qué recuerda de aquellos primeros días de lucha?
—No puedo olvidar cuando nos corrieron con escuadrones a caballo, nos decían que éramos locas y querían que dejemos de ir (a la Plaza 25 de Mayo, a pedir justicia) pero nunca lo hicimos; como en ese momento no se podía caminar en grupos, nosotros andábamos de a pares así no nos podían decir nada.
—¿Cómo empezó la agrupación de Santa Fe?
—Fue Elsa Ramos la que comenzó a incentivarnos a las madres para que armemos una sede acá. No fue fácil encontrar quién se pusiera al mando y demás, pero de a poco nos fuimos conformando y hasta hoy seguimos.
Su historia
Otilia tiene una gran familia, seis hijos, catorce nietos, siete bisnietos y tres tataranietos. En el transcurso de su vida, lleno de grandes alegrías y profundas tristezas, nunca dejó de lado su trabajo social y así ayudó a decenas de hombres y mujeres de la tercera edad a cobrar sus pensiones graciables; colaboró con el comedor escolar de su barrio y también con la escuela.
Para muchos, “la viejita”, como le dicen con cariño, es el corazón, la espalda y el pecho de Santa Rosa de Lima. Allí no hay quien no la conozca, la salude y se ponga a hablar con ella.
También en ese barrio, y al igual que muchos vecinos, Otilia fue afectada por las inundaciones que azotaron la ciudad en abril de 2003. “Cuando mi hijo me vino a buscar, lo primero que hice fue buscar la urnita donde están las cenizas de mi hija (Nilda) y llevarlas conmigo. Lo demás no me importaba”, relató.
—Ese mismo año fueron derogadas por el Congreso las leyes de Punto Final y Obediencia Debida...
—Sí y fue el tiempo en que comenzaron a reabrirse los juicios y renació en nosotras la esperanza y el empuje.
En Santa Fe
Actualmente, en el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de Santa Fe, comenzaron las audiencias contra el ex policía Roberto Martínez Dorr, en la que se investiga la privación ilegal de la libertad y tormentos agravados en perjuicio del ex militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) Froilán Aguirre.
Se trata del quinto juicio por delitos de lesa humanidad que se sustancia en la capital provincial, luego de las causas Brusa, Barcos, Facino y González, y el séptimo en la provincia, ya que actualmente se está desarrollando el juicio conocido como (ex Feced) y antes tuvo lugar el denominado Guerrieri-Amelong.
—¿Cómo vive esas instancias?
—Con las Madres no faltamos nunca. Yo hoy (por el viernes) tuve que pedir permiso para faltar porque ya tenía el compromiso asumido con el intendente que me hizo un agasajo en la Municipalidad. Digo permiso (a las otras madres) porque me gusta siempre estar presente, ver quiénes declaran y sobre todo sorprenderme cuando escucho que algunos no se acuerdan de nada..., parece que lo nuestro es una lucha por la memoria. Con Keka (Koffmann) muchas veces salimos de tribunales tan nerviosas por lo escuchamos que no podemos ni hablar, ni comer... Hay tantas cosas que han hecho que uno no sabía...
—Pronto llegará el 24 de marzo, declarado como Día Nacional por la Memoria y la Justicia, ¿cómo vive esa jornada?
—A pesar de que tengo mucho dolor en la rodilla –pronto tendrá que someterse a una operación para colocarse una prótesis– voy a estar presente en los actos como estuve siempre. Yo me abrazo a la urnita de mi hija y le pido que me dé fuerzas para poder seguir luchando, para hacer justicia por todo lo que le hicieron a ella y para encontrar a mi yerno que aún está desaparecido... voy a seguir siempre que pueda por mi hija, no quiero faltar a su lucha.













