Para muchos, el refrán "no te cases ni te embarques" es una regla de oro cada martes 13. Sin embargo, para Mariano y Gabriela, una pareja santafesina, la fecha no representaba un mal augurio o mala suerte, sino el cierre perfecto para una historia que comenzó hace décadas.
Ni la suerte ni el calendario: la historia de los santafesinos que desafiaron al Martes 13 para dar el "sí"
Mariano y Gabriela fueron los únicos en contraer matrimonio en la ciudad de Santa Fe en una fecha marcada por la superstición. Cumpleaños, un reencuentro tras 20 años y un inesperado corte de luz marcaron una jornada donde el amor pesó más que el mito.
Ni la suerte ni el calendario: la historia de los santafesinos que desafiaron al Martes 13 para dar el "sí"
Ellos fueron los únicos en toda la capital provincial —y uno de los apenas dos casos en toda la provincia— en presentarse ante el Registro Civil este martes.
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Una fecha con significado propio para la pareja santafesina
Lejos de ser una elección al azar o una falta de turnos, la fecha fue cuidadosamente elegida por el novio. "Aparte de ser martes 13, es mi cumpleaños, así que este era el día. No importaba que fuera martes", explicó Gabriela.
La propuesta de matrimonio llegó con la complicidad de un joyero y la firme decisión de Mariano de unir el aniversario de nacimiento de su compañera con el inicio de su matrimonio legal. Esta determinación rompió con la lógica habitual del Registro Civil de Santa Fe, que suele otorgar turnos para ceremonias los días jueves y viernes.
Destino o coincidencia: el origen del amor
A pesar de la fama negativa que rodea al día, para los flamantes esposos el número 13 tiene una carga positiva. Según relataron, no es la primera vez que el calendario los cruza en un día similar:
"Nosotros nos conocimos un martes 13, cuando ella cumplía 15 años. Fuimos novios un tiempo, después cada uno hizo su vida y hace 20 años nos volvimos a juntar", recordó Mariano.
Acompañados por sus tres hijos, la pareja celebró una unión que lleva dos décadas de convivencia, demostrando que, para ellos, la fecha es más un amuleto que una amenaza.
El "toque" de la superstición
Aunque el amor fue el protagonista, el martes 13 no pasó del todo desapercibido. Como si la creencia popular quisiera dejar su marca, el Registro Civil sufrió un sorpresivo corte de luz apenas minutos antes de que la pareja llegara al altar.
El inconveniente técnico terminó siendo solo una anécdota más en una jornada atípica que tuvo a Rosario como el único otro escenario de un casamiento en toda la bota santafesina. Para Mariano y Gabriela, el "qué dirán" quedó de lado: el reencuentro tras 20 años y el festejo de cumpleaños fueron razones más que suficientes para ignorar cualquier mito y apostar, una vez más, a su historia compartida.














