Estar al frente de una institución no es para nada fácil. Demanda de mucho sacrificio, responsabilidad y, sobre todo, paciencia. A veces la vorágine en la que vivimos nos impulsa a tomar decisiones apresuradas que, en muchos casos, suelen resultar erróneas. Pero hay gente que, sin hacer mucho ruido, trabaja en pos de ver a su querido club cada día mejor. De todas manera, sabe perfectamente que debe dejar horas con su familia y amigos para lograr el cometido, pero no reniega de eso y sigue su camino.
“Realmente me pone muy feliz verlo bien”
Es el caso de Raúl Torres, quien ya lleva cuatro años ininterrumpidos como presidente de Ferroviario, con una performance impecable, lejos de las deudas y en plena vigencia. Pese a ser el encargado de manejar los hilos, su arraigo va más allá, porque a su vez disfruta de pasar momentos con amigos y compañeros; en pocas palabras es uno más de la familia de este club.
“Nuestro buen presente se debe a una administración ceñida y sustentada en el trabajo diario. Yo no creo que haya que gastar inmediatamente el dinero que ingresa a la institución; mucha gente dice que hay que utilizarlo porque la plata pierde vigencia. Sinceramente no estoy muy de acuerdo, porque eso también te lleva a utilizar esos ingresos en cosas que a veces no son de inmediata necesidad, por eso preferimos pensar en algo que siempre sea redituable para nosotros. Entonces siempre tratamos de cumplir con las exigencias de la gente, en este caso, en presentar un espacio para cuando no se puede practicar deporte, como ser colocar una cancha para tenis de mesa o dos o tres salones a la par cuando hace frío. Somos partidarios de utilizar los recursos en base a proyectos. Quizás allí radica un poco el porqué de nuestra realidad”, reconoció Torres, en una reflexión coherente.
Asimismo, esta autoridad y referente reconoció que existen parámetros a seguir para alcanzar el éxito, aunque es verdad que no hay garantías absolutas, simplemente hay que ser constante y luchar por ir en el camino más acorde.
“Sí creo que hay formas de hacer bien las cosas. Tampoco digo que gastar el dinero que ingresa rápidamente esté mal, lo que quiero decir es que quizás se enfocan en cosas que después no se pueden cumplir. Entonces, nosotros siempre fuimos partidarios de hacer cosas posibles, nada de locuras. Así fue como levantamos el gimnasio, que se hizo a través de recursos propios, cosa casi impensada hoy por hoy. En fin, cada uno tiene sus formas y así es como nos manejamos acá”, acotó.
En cuanto a las cosas con las que sueñan a corto plazo, expuso un montón de ideas, pero hay una que ya está al caer: “Ahora estamos en un proyecto de ampliación de un quincho. Por suerte la Municipalidad nos va a dar una mano para que podamos concretarlo, porque esto para nosotros es muy importante y los costos son elevados”.
Más adelante, dio a conocer sus objetivos como presidente de este estamento deportivo: “Mi prioridad pasa porque todo sea usable. Que abramos la cancha de básquet y podamos jugar, que el vestuario esté en condiciones para su uso y así con cada cosa. Por suerte contamos con todos los servicios (gas natural, agua corriente y cloacas), entonces es un punto a favor en pos de seguir haciendo cosas buenas para el socio. Sé perfectamente que nos faltan otras cosas más, pero pienso que tarde o temprano las conseguiremos, siempre hay que estar pendiente de todo y de todos. Por lo menos así lo veo yo”.
Pese a ser la cara visible del Club Ferroviario, Raúl se siente como uno más. Es verdad que por algo está en el cargo hace cuatro años, pero desde más joven ya frecuentaba el lugar: “Llevo dos gestiones en fila, destacando que los mandatos duran dos años. Pero anteriormente ya tuve el privilegio de ser presidente. Por eso siempre digo que este club es mi escape mental, donde aprovecho para jugar y hacer deporte, que es lo que me gusta. Me divierte y me hace sentir mejor.
Cuando te movés, la sangre también lo hace, entonces el cuerpo se recrea. Realmente quiero mucho al club y me pone feliz verlo bien”.
















