Santa Fe Saborido: "Estoy podrido de echarle la culpa a los políticos"

Saborido: "Estoy un poco podrido de echarle toda la culpa a los políticos"

"Estar todo el tiempo señalando al culpable es reconocer la propia impotencia", dijo. El creador de Peter Capusotto estuvo en la ciudad y contó cómo es la cocina del programa humorístico de culto.

Domingo 25 de Noviembre de 2018

Amable, accesible, humilde y generoso. Así se presentó Pedro Saborido ante la charla telefónica con UNO en la Radio desde una estación de Subtes de la Línea C en Buenos Aires. Ahí atendió el teléfono para contar sobre el viaje a Santa Fe que realizó esta semana para hablar de "Humor Político y televisión" y de "Cómo se hace Peter Capusotto y sus videos". Dos charlas en una que brindó en una librería local y que contó con más de 100 asistentes.

“ Soy como un tipo famoso de cabotaje”, afirmó ante la pregunta respecto del reconocimiento público a raíz de Peter Capusotto, el programa humorístico en el que escribe guiones, hace “cameos” y dirige junto a Diego Capusotto, hace ya hace 12 temporadas.

Saborido sin embargo arrancó mucho antes escribiendo. Lo hizo en los 90 con los monólogos para el gran Tato Bores, y también años más tarde cuando creó junto a Fontova, Alberti y Capusotto el programa televisivo Delicattessen, o un tiempo después con el mítico Todo por dos pesos. Escribió para radio y para cine; escribió obras de teatro (Una noche en Carlos Paz y ¡Qué noche, Bariloche!); y escribió libros también. El último de ellos, "Una Historia del Peronismo", lo acompañó a Santa Fe en esta visita.

Su oficio es escribir y su karma ser creativo. Caprichosamente, los personajes que crea junto a Capusotto cobran vida y repercusión por cuenta propia, no por elección de sus creadores. No son todos goles, y tampoco son todos golazos. Los preferidos para quienes los piensan y los crean, no son necesariamente los que triunfan o los que prefiere el público.

“Somos de intentar muchas cosas, trabajamos muchas ideas hasta que queda la que va. Esa es la manera y cada personaje nació de una manera distinta porque en realidad es como entra la pelota”, contó. El proceso de creativo tiene mucho de ensayo y error, de prueba constante, de personajes que aparecen dos o tres veces y, de vez en cuando aparece un Arnaldo Perez Manija, un Bombita Rodríguez, un Micky Vainilla o un Pomelo. Obviamente, la lista es más mucho más extensa. 

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—¿Como creador de programas humorísticos de mucha repercusión, sos consciente de lo que generás?

—Sí, y es un problema porque solo queda la decepción (risas)… De verdad… Es una cuestión de tiempo, la habitualidad es lo que termina vulgarizando todo. Entonces, a veces es más interesante no conocer a alguien que terminar compartiendo algo. Imaginate que te toca estar 6 días con Bruce Willys en una carpa y… todo el glamour se va.

—¿En algún momento te planteaste salir de un lugar en el que quizás no tenías tanta exposición?

—No, no. En ese sentido, no soy un tipo muy conocido ni famoso que en la calle no pueda salir. Para nada, lo tomo naturalmente. De hecho, elegí. Teniendo un programa yo hago las voces en off, aparezco sin que se me vea la cara todo el tiempo, pongo las manos, la panza, aparezco de espaldas. Digo, hay un lugar en donde el no darme a conocer para mi es un pequeño lujo. Soy como un tipo famoso de cabotaje, conocido más por la gente que se acerca más al producto y no por toda, más la gente de los medios que sabe que escribo y dirijo el programa y entonces ahí aparece una pequeña fama. Pero de vuelo corto, no es una cosa espectacular. No es molesto para nada. Todos los que estamos en los medios de comunicación tenemos una parte de vanidad. Más, menos, pero el operador, el productor, todos los que estamos en los medios somos un poco unos niños vanidosos a los que nos gusta estar ahí, exponernos.

—¿Cómo es la cocción de Peter Capusotto?

—Con Diego trabajamos de una manera en la que no hay una fórmula, sino un objetivo. Cada vez que nos encontramos, pasamos por distintas imágenes, distintos chistes, distintas ideas hasta que más o menos nos van pareciendo buenas. Trabajamos casi por estadísticas. Hacemos muchas ideas para que después quede una o dos. Es, te diría, algo que tiene que ver con el fútbol. Los partidos en los que un equipo avanza una vez y hace un gol, uno los recuerda y los remarca. Con Diego estamos más cercanos al otro ejemplo, que es la cantidad de veces que lo intentás y en una entra. Somos de intentar muchas cosas, trabajamos muchas ideas hasta que queda la que va. Esa es la manera y cada personaje nació de una manera distinta porque en realidad es como entra la pelota.

—En el momento justo…

—Lo que pasa es que cuando hacés un programa industrial, como el nuestro que tiene que salir y se tiene que grabar a determinada hora, no podés estar dependiendo de la inspiración.

—Igual, eso lo han intentado cuidar haciendo temporadas más cortas, ¿no?

—Hacer temporadas más cortas para saber que tenés un límite.

—¿Para no cansarte?

—Más que para no cansarte, para no secarte. La creatividad tiene mucho de cantidad y mucho de tiempo. Si te doy 6 meses para pensar ideas no es lo mismo que si te diera una hora y media. Entonces, eso es lo que podemos hacer en un año. Si hacemos más vamos a empezar a repetir, a rellenar. No puede ser todo oficio, tiene que haber partes originales, partes nuevas, partes donde te renovás, eso es un poco lo que hemos generado con la gente, saber que vas a ver un personaje que te gusta, pero que siempre va a haber personajes nuevos. Es como una fuga hacia adelante que hacemos.

—¿Te acordás la cantidad de personajes que han creado?

—Hay muchos que salieron dos o tres veces nada más, o que salieron hace tiempo. El otro día uno se acordaba de Ricky Balboa que era un coreuta de rock, un personaje que salió 5 o 6 veces en 2007 y después no lo hicimos más. Entonces esas circunstancias hacen que después de tanto tiempo tengas un montón de personajes con los que podés barajar. Es como que tenés un gran repertorio de canciones y no tenés que tocar siempre las mismas. Podés hacer descansar una, después volver a tocar otra. Ese es un poco como vamos modulando el programa.

—Con algunos de estos personajes han tocado nervios motores del ser argentino como Bombita Rodriguez, Micky Vainilla o Violencia Rivas…

—Pero, fijate que son personajes que por ahí no estaban dependiendo de una circunstancia de representación de la actualidad mediática. No eran los temas de los se estaba hablando, sino temas con los que podés jugar, que muchas veces no son de los que está hablando la gente. A veces es al revés, de lo que habla la gente no da motivos para chistes. Entonces, lo que nos pasó con Diego es que sin darnos cuenta nosotros hicimos un humor que no dependía del diario. No queríamos depender del día a día. De si Vicky Xipolitakis se metió en la cabina de un Chevallier, sino de cosas que nos pasaban alrededor y que tenían que ver también con toda nuestra historia vital. Bombita Rodriguez era una representación de lo que veíamos cuando eramos chicos Diego y yo. 

—¿Cómo ves el humor en la televisión actual?

—La verdad que no miro tanto y ya no se. El humor está por todos lados, te llega con una meme, con un video que te mandó un amigo, por Facebook y por todos lados. No se si hay un humor de televisión. De hecho no hay tantos programas y nadie sabe si los dan o no. Hace poco me dijeron que había uno que era Drunk History, o Entre Copas (Pasado de copas), y salió y le perdí el rastro y es un programa un gran amigo, Alejandro Turner. Pero no se si hay un humor televisivo.

—¿Se ha perdido el humor televisivo o ha mutado a otras plataformas?

—Claro, es muy difícil hacer un programa de scketchs en televisión. Sin embargo es fácil ver sketches hechos para youtube o para series, pero en Argentina el humor casi no está en la televisión.

—Hay un cambio en la forma de consumo que a ustedes también los agarró a mitad de camino. ¿En qué momento se dieron cuenta que tenían que capitalizar que el programa se veía más por internet que por televisión abierta?

—No, la verdad es que somos como los tipos que bailan y no saben donde están bailando, se dedican a bailar. No saben si están en una discoteca, en una kermesse de la parroquia…

—Pero alguien les dijo que armen un página y que suban las cosas a un canal de youtube…

—Lo hicimos para meterlo en un canal para ver si hacíamos unos mangos y no ganamos un sope porque en internet no se puede. Pero, también para ordenar un poco todo el caos que había. De hecho nosotros empezamos a subir a youtube hace 5 o 6 años. Todos los primeros años los subió la gente, fue espontáneo. Pero fue para ordenar un poco las cosas, se nos armaban quilombos, nos venían demandas porque alguien había subido algo y entonces si te viene una demanda mejor por algo que hayas subido vos. Pero, de hecho hay versiones que subió la gente también. No nos pusimos tan botones. También te ordena un poco para cuidar tu producto. Aún así la gente los corta, los politiza, mezcla un pedazo nuestro con un político y eso no lo podés evitar.

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—Fuiste también guionista de Tato en los últimos años y si hay algo con actualidad son todavía son los monólogos de ese programa…

—Muchas veces hay una valoración de Tato que es maravillosa, que es un gran humorista, un gran cómico, pero el valor no está en que lo de él siga siendo vigente. El problema es porqué está vigente. ¿Por qué lo de Tato sigue teniendo valor hoy? Porque se repiten los mismos errores.

—¿Y a vos que te pasa con eso? ¿Con que lo que escribiste hace 30 años quizás lo podés aplicar hoy?

—Si. Y nada, evidentemente debemos ser una manga de pelotudos todos. Quiere decir que te volviste a repetir y volviste a caer en un lugar. Esa vigencia es patética y es un problema de toda la sociedad. Estoy también un poco podrido de echarle toda la culpa a los políticos. Tendrán su parte de responsabilidad, pero el poder se hace de otra cosa. La responsabilidad social nos incluye a los habitantes rasos y también a las autoridades judiciales y a los empresarios y a los educadores. A los trabajadores, a los padres, a los hijos. Las veces que hacemos humor con Diego nos fijamos más lo que sucede al costado nuestro, entre nosotros, porque el poder me lo va a contar siempre el diario. Entonces, hablamos de lo que vemos nosotros. Hay también una facilidad de rápidamente ir a los políticos, los políticos. Si, hay políticos que se hicieron un jacuzzi en la casa, también, pero no son todos así. De hecho hay un montón de cosas que se tienen gracias a la política. Como gracias a los sindicatos. Hay sindicatos chorros, si. Esta bien, pero por los sindicatos no sos esclavo y por la política tenemos democracia. Entonces, esa cosa todo el tiempo de estar señalando al culpable es reconocer la propia impotencia. Cuando estás todo el tiempo diciendo soy víctima, lo que estás reconociendo son dos cosas, que no sos responsable de nada y que sos un impotente y que solo te queda la queja. Con la representación del humor político me parece que hay que tener cuidado de qué estamos haciendo con el humor político. Lo único que hacemos es excusarnos de lo que somos capaces de hacer. Qué tenemos menor capacidad de modificarnos la vida que el poder, seguro. Lo sabemos todos. Pero, suponer que no obramos de determinada manera o no aceptamos o no determinadas cosas y que vivimos de una manera que también hace a la política y que también es una forma de hacer política, me parece que nos deja en un territorio en donde siempre está la excusa de que somos unos pobres oprimidos.

—¿Qué imágenes se te vienen a la cabeza cuando venís a Santa Fe?

—Uy… muchísimas. Desde mis amigos santafesinos, Horacio Ríos, Dady Brieva… Una vez fui e iba por la peatonal y entré en un bar muy coqueto, muy de tortas, era para comer algo y tomar el té, que no me acuerdo como se llama y entonces le mandé una foto y un mensajito a Dady, un lugar hermoso, todo de época, donde uno imagina que se puede tomar un submarino, o algún chocolate con churros, y le decía: "Acá te tomás algo y te convertís en tu propia tía". Esos lugares encantadores de la ciudad, el bulevar, son los que retomo. No me viene ningún pescado frito, ni nada de eso. Me encanta Santa Fe y también lo que me gusta es el calor a la noche, no mucho. Lo suficiente como para estar en la puerta de un bolichito.

—Te recomiendo enero en Santa Fe, es encantador (risas)…

—No fui, pero supongo que debe haber una cuestión con la humedad interesante.

Saborido en Santa Fe

Invitado por el ministerio de Innovación y Cultura, Saborido realizó un taller el jueves 22 de noviembre, en el Foyer del Centro Cultural Provincial Francisco “Paco” Urondo. Un encuentro de formación donde se abordaron los siguientes temas: 

  • Formas de producción y creatividad de Peter Capusotto y sus videos.
  • Destrucción total de la idea de la creatividad como patrimonio exclusivo del talento natural.
  • Demolición del concepto de la creación como atributo "mágico y especial", cualquiera puede ser creativo.
  • El Problema de no tener una idea - El problema de tener muchas.
  • El problema de no poder arrancar a escribir.
  • El problema de quedarse en el medio de una escritura y no poder seguir.

Luego, ofreció una charla abierta a todo público, con entrada libre y gratuita en la Librería Ferrovía (9 de Julio 3137). En este ámbito, reflexionó sobre dos temáticas: Humor político y televisión y sobre Cómo se hace Peter Capusotto y sus videos.

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