Santa Fe

Santa Fe reúne a actores claves de la salud de Latinoamérica

Este jueves comienza el IV Congreso Provincial de Salud que convoca a ministros y referentes ineludibles del área en el sur continental. Ya hay 2.000 inscriptos

Miércoles 12 de Noviembre de 2014

El Ministerio de Salud de la provincia y la Secretaría de Salud de la ciudad de Santa Fe, convocaron a participar del IV Congreso de Salud Pública, que comienza hoy y se extiende hasta el viernes. Estos encuentros se desarrollan desde 2010 y están destinados a trabajadores y funcionarios del campo de la salud, para compartir distintas experiencias, dialogar y acordar caminos de modo colectivo que profundicen las mejoras en marcha y la accesibilidad universal y de calidad al sistema público de Salud; aunque centrando la reflexión sobre una concepción y una práctica que se intenta seguir instalando: la integralidad en Salud. 

El Congreso se iniciará a las 9 y la apertura estará a cargo del gobernador de la provincia, Antonio Bonfatti, del ministro de Salud, Mario Drisun, y del intendente de la ciudad de Santa Fe, José Corral.

En diálogo con Diario UNO, el ministro aseguró que “desde hace tiempo, en el campo de la Salud Pública se habla de atención integral e interdisciplinaria; se discute acerca de la necesidad de comprender a la prevención, la promoción y la asistencia como partes de un proceso que no debe concebirse o practicarse de manera desarticulada”.

“Se plantea la necesidad de formar equipos de diversa formación para la atención de las personas, y se dice que la ciencia y medicina modernas desintegran al ser humano para su abordaje, generando superespecialistas que pierden la comprensión del todo. Si bien el concepto de integralidad que intentaremos discutir y construir entre todos incluye lo anterior, nos desafía al desarrollo –en lo conceptual y en concreto– de una cultura de la integralidad en salud, superadora”, expresó.

Articular

“En lo sustancial –agregó el ministro– consideramos que la totalidad del proceso de atención en salud debe articular, aceitar y asegurar el funcionamiento de todas las instancias de intervención que la involucran: la prevención, la promoción, la asistencia y la rehabilitación, entendiendo que la misma no es la mera ausencia o presencia de la enfermedad, sino el resultado de un proceso de cuidados que parte de lo sociobiológico y relaciona a las personas desde los contextos histórico-sociales que las constituyen. Por otra parte, la integralidad del abordaje habrá de expresarse en proyectos terapéuticos longitudinales en el proceso de cuidado, con responsabilización por los resultados y reconocimiento del sujeto y sus derechos sobre su cuerpo y su vida”.

Desigualdad

—¿En esta concepción integral lo social es determinante? ¿O al menos una variable de peso?

—Claro que sí. Por eso debemos ampliar la accesibilidad, y la inclusión social concebida en sentido amplio. Nosotros estamos justamente preocupados por la desintegración social, la marginalidad de un sector de la sociedad y a esto tenemos que poder verlo, advertirlo y agendarlo dentro de las preocupaciones del sistema de salud. Por eso la mirada integral nos permite contemplar lo social. Posteriormente, Drisun enfatizó: “También, un aspecto clave, crítico en esta cuestión de la integralidad y de pensar un sistema de salud diferente es la integración entre el trabajador de la salud y el usuario, el ciudadano. Y esto implica un cambio radical en el modo en que se vincula el profesional con el usuario, en donde existe una situación de asimetría. Hay autores que lo denominan «tecnologías blandas», que corresponden a las tecnologías relacionales, que permiten a cualquier trabajador escuchar, comunicarse, comprender, establecer vínculos, y en el punto concreto de la atención: cuidar del usuario”.

La comunicación

El ministro de Salud, Mario Drisun, hizo referencia a un autor ineludible en Salud Pública para enfatizar la importancia del vínculo y el diálogo entre el trabajador y el usuario. “Según merson Merhy –explicó–, la salud solo se concreta en su propio proceso productivo y toma valor para las personas involucradas en el mismo. Para concretar un acto de salud, los trabajadores utilizan un «maletín tecnológico», compuesto por tres tecnologías: las tecnologías «duras», como equipamientos y medicamentos; las tecnologías «blandas-duras», como los conocimientos estructurados como la clínica y la epidemiología, la administración, la estadística, el saber jurídico; y las tecnologías «blandas» que corresponden a las tecnologías relacionales, que permiten a cualquier trabajador escuchar, comunicarse, comprender, establecer vínculos, y en el punto concreto de la atención: cuidar del usuario”.

“Y justamente –agregó– coincidimos en que lo que confiere vida al trabajo en salud es justamente el paquete de las tecnologías «blandas», que posibilitan actuar sobre las realidades singulares en cada contexto, utilizando las tecnologías «duras» y «blandas-duras» como una referencia o un recurso. Es a partir de estas tecnologías que podemos interpretar la complejidad de los procesos de salud, integrar conocimientos que vienen de distintas disciplinas y que nos son provistos de manera fragmentada por la ciencia (tecnologías «blandas-duras»), escoger conscientemente cuál es la tecnología dura más adecuada e integrar nuestro actuar con el de otros en el proceso mismo de trabajo en salud en distintos espacios, en distintos momentos”. 

Por Mariano Ruiz Clausen / Diario Uno de Santa Fe

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