Bernardo Stamateas
Vivir con un desconfiado crónico
Especial SER UN@
La confianza tarda tiempo en construirse y minutos en derrumbarse, y todos los vínculos están basados en la confianza, hay una confianza básica.
Ahora el paranoico es una persona que tiene una herida muy grande en la desconfianza, es decir, todos son culpables hasta que no demuestren lo contrario. El desconfiado o el paranoico es una persona que dice que hay un “caballo de Troya en cada ser humano”, hay algo escondido, son coleccionadores de pistas, entonces viven analizando, mirando, es esa gente que te mira a los ojos, no te desvía la mirada y evalúa el tono, como hablamos que hablemos, porque hay una segunda intención, hay un mensaje oculto que el paranoico dice, “tengo que descubrir”…
Eso los hace ser brillantes en su memoria, rencorosos, ya que se acuerdan de fecha, día y hora en donde alguien dijo alguna cosa que lo hirió, y analizan palabras, gestos, verbal, no verbal, porque hay un caballo de Troya, hay algo, hay un engaño, hay una pista que tienen que descubrir porque si no los van a engañar.
Entonces los hace ser desconfiando y vivir en estado de alerta permanente, de un nivel de observación muy grande, una memoria brillante y evitan la intimidad, porque si cuentan algo de la intimidad va a ser usado en su contra.
El desconfiado sufre muchísimo, porque está en un estado de alerta permanente, interpretando, analizando, etcétera, y este estado de alerta los hace entrar en un estado de ansiedad muy grande, porque para él todos son culpables, lo quieren agredir, le quieren hacer daño, entonces no pueden confiar.
Hay distintos tipos de estructuras paranoicas, pero hay una muy interesante que es la “querulante”, es la persona que recurre a la justicia son en general personas desconfiadas y negativas, entonces siempre creen que la están lastimando o haciendo un daño, tiene un odio enorme y una venganza muy grande y entonces buscan como dañar y lastimar al otro.
El paranoico por ser tan desconfiado los transforma en general en una persona con “doble cara”, es decir, en la casa son malhumorados, amargados, negativos, pero a nivel social no… son divertidos, pero siempre con ese estado de “no hay que confiar demasiado”, o mejor dicho “no hay que confiar en nadie”…
En general, estas personas desconfiadas son personas que vivieron bajo mucho control, especialmente de los papás, y lo que hicieron fue guardar, introyectaron mucha bronca, mucha bronca, y esa bronca la proyectan en el otro, y viven perseguidos, viven desconfiando, viven analizando, en general son personas que te miran a los ojos, son muy seguros, son detallistas, en general aspiran al poder o al liderazgo, son personas controladoras, muy observadoras e intimidantes.
También hay mujeres paranoicas, son las clásicas sargentonas, la mandona, la que da órdenes, baja línea, es desconfiada; se puede desconfiar hasta de los hijos, ya que el paranoico no puede tener intimidad con nadie, porque todos son culpables, en general nosotros pensamos que toda la gente nace con tendencias de bondad, pero el paranoico piensa que todos nacen con tendencias de maldad, entonces empiezan a coleccionar las pistas, y ese estado de alerta es permanente.
En el otro extremo tenemos a las crédulas, y no es bueno estar en el otro extremo, porque en el otro extremo te venden el Obelisco, a este lo llamamos el “síndrome de la niña buena”…
Lo que tenemos que tener es la confianza inteligente, por un lado tenemos el desconfiado crónico, el paranoico; en el otro extremo el crédulo, el que le cree a cualquiera, el que cuenta todo, “el estómago resfriado” y en el medio estaríamos los que tenemos confianza inteligente, que es darnos tiempo… la confianza hay que ganársela, la confianza se construye y se construye observando, pero no observando desde la desconfianza, sino desde la cautela, desde tomarse tiempo, ¿para qué?, para mirar al otro…
¿Cómo es vivir con un desconfiado crónico? ¿Se puede solucionar?
Es complicado, porque el desconfiado es crónico justamente; distinto es por ejemplo cuando vivimos un asalto y tuvimos una experiencia traumática, y nos volvemos híper vigilantes, cuando esto ocurre dentro de los primeros 6 meses eso es normal, obviamente, ahora cuando uno ya tiene un estilo de vida de no confiar en nadie es muy difícil, ¿Por qué?, porque por ejemplo tenemos un rasgo de la estructura paranoica que son los celos, por ejemplo, si le explicas le das datos para que siga procesando… y si te callas… el que calla otorga!!!!... Entonces nos preguntamos, ¿Qué hago?... Si le digo me juega en contra y si me callo… También!
Por eso lo que podemos hacer con la gente desconfiada es:
Hablar con claridad y con punto, es decir, “esto es así”.
Hablar con claridad, nada de mensajes ambiguos porque la ambigüedad al paranoico lo activa. Recordemos que el paranoico viene de una familia donde el “sí” quería decir “no”, “a veces” quería decir “nunca”… entonces tiene otro código interpretativo por eso el problema del miedo y de la interpretación.
Tenemos que ser personas sinceras, de una sola pieza, hay una anécdota que cuenta que antes las vasijas de barro se cocían al fuego y cuando la vasija se rajaba, para no tirarla le ponían cera, la pintaban y las vendían. Entonces cuando alguien echaba agua caliente el agua caliente derretía la cera, y filtraba… En cambio quienes hacían las vasijas de una sola pieza ponían dentro, “vasija sin cera”, y de ahí viene la palabra “sincera”… Es decir, de una sola pieza…
Por eso tenemos que mostrar nuestros errores sin temor, no debemos divinizar a nadie, ni satanizar a nadie… Tenemos que saber que todos venimos fallados de fábrica, todos tenemos cosas buenas y cosas malas…
Dicen que la diferencia entre el bueno y el malo es que: “el bueno también es malo pero no lo ejerce”…













