En Colastiné Norte un grupo desarrolla el zazen, una práctica del budismo zen que se propone cambiar el espíritu de forma radical. Esteban Gamboa, responsable del dojo santafesino, contó que es más que una meditación, ya que se busca "entrar en armonía con el cosmo, en unión con el universo".
Zazen, la práctica que crece en Santa Fe y donde la gente busca "paz interior y felicidad"
Por Mario Córdoba
Zazen, la práctica presente en Santa Fe donde la gente busca "paz interior y felicidad"
"Pertenecemos a la Kosen Sangha que es una línea del budismo zen, que transmitió el maestro Kosen en Latinoamérica, precisamente en Argentina. Este es heredero de Deshimaru, un japonés que a su vez transmitió el zen de Japón a toda Europa. El budismo nació en la India, antes del Buda había siete Budas y lo empezamos a conocer con el Siddhartha Gautama, el buda Shakyamuni. El budismo se transmite de maestro a discípulo y Bodhidharma fue quien llevó el budismo a China y luego Dgen lo llevó de ahí a Japón", dio a conocer Gamboa.
Y aclaró: "El budismo zen, que enseña el maestro Deshimaru, no es una religión, es una escuela. Su esencia, transmitida por este, Kosen Thibaut en Francia y Taigen Yamauchi y Dosei Labbate en Argentina, es el zazen. Esta es una postura, una respiración y una actitud del espíritu". El dojo, donde se lleva a cabo esta, se debe ingresar con los pies descalzos: "Es muy importante el contacto con la tierra y usar las zapatillas es como que uno pisara barro y entrará a la casa con los pies sucios. Tratamos de cuidar mucho la armonía, la energía, en este lugar, tenemos muchos protocolos. Hay que tener una actitud muy correcta, no entramos como si estuviéramos en nuestra casa". Esta práctica suele durar una hora, hora y cuarto y la ceremonia unos 15 minutos.
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Respecto a la postura física que llevan a cabo, explicó que se arma el loto y medio loto. "Es importante tener las piernas fundidas en la tierra", la corona, la cabeza conecta al cielo, generar estas dos energías de conexión con la tierra y el cielo. La clave es la inmovilidad, tomar la postura de zazen y quedarse inmóvil, abandonar todo lo que haya que abandonar. Hay una técnica de respiración para calmar la mente", precisó.
A su vez, esta práctica requiere de una determinada actitud mental o del espíritu, donde se busca "vaciar la mente", ponerla en "blanco". "Es estar aquí y ahora, respirando. Por lo general, con la inhalación entran los pensamientos y no debemos rechazarlo, sino que hay que dejar que vengan, no negarlos, pero tampoco perseguirlos".
"La gente viene al dojo porque a veces se lo recomienda el psicólogo, el médico o quieren paz interior, estar felices. Están deprimidos y buscan algo", sostuvo Esteban. Por otro lado, explicó qué diferencia a esta práctica de la meditación: "Cualquier persona puede meditar, esto es sentarse a respirar, o también lo puede hacer caminando o corriendo. Es estar aquí y ahora, sin preocupaciones. Pero el zazen es mucho más que la meditación, va más allá, no es una gimnasia, es mucho más que una meditación, es entrar en armonía con el cosmo, en unión con el universo, eso decía el maestro Deshimaru".
Por otro lado, Gamboa aclaró: "No adoramos a Buda, no creemos que este sea Dios, El maestro Kosen dice que «cada uno es Dios, cada uno en su interior tiene la naturaleza de Buda, y de un demonio, hay que ver a cuál nos vamos»".
Además, cuando hacen el zazen las personas utilizan un kimono negro. "El negro no es un color en realidad, es el color del vacío, para justamente no generar distracciones. Además de la comodidad que brinda para la postura".
En el budismo zen hay dos tipos de ordenaciones. Por un lado, está la ordenación de bodhisatva, donde uno se compromete consigo mismo a practicar y luego está la de monjes, los cuales se comprometen a transmitir a otros la enseñanza. Y explicó: "Tenemos tres tesoros, el dharma que es la enseñanza, la sangha que es la comunidad de monjes que rodean al Buda, el maestro".
En Capilla del Monte, Córdoba, se encuentra ubicado su templo, mientras que en la provincia de Santa Fe hay dos dojos en Rosario, y en Reconquista hay un grupo de práctica al igual que este que funciona en Colastiné Norte. El grupo de Esteban practica los lunes y miércoles en el dojo, el cual está abierto a recibir a "cualquier persona, de cualquier religión, es para todos, no excluye a nadie".
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