En la búsqueda de variantes y soluciones, Leonardo Madelón movió piezas en Unión, pero una de esas apuestas no terminó de dar resultado. La decisión de adelantar a Mateo Del Blanco para que Bruno Pittón vuelva a la titularidad alteró un engranaje que había sido clave en el buen rendimiento del equipo durante el Clausura 2025.
El ajuste táctico de Unión que devuelve a Del Blanco al lugar que lo potenció
Leonardo Madelón apostó por adelantarlo al medio, pero Unión perdió profundidad. El regreso a su mejor versión asoma como una decisión inminente.
Por Ovación
Prensa Unión
Hoy, puertas adentro, el entrenador analiza seriamente reubicarlo nuevamente como lateral izquierdo. Incluso ya lo trabajó en el entrenamiento del martes, y le sigue dando rodaje en función de la búsqueda de la mejor versión no solo de Del Blanco, sino en el funcionamiento ofensivo de Unión.
Del Blanco, de revelación en el lateral a volante contenido
Aunque su formación natural es como volante, Del Blanco explotó cuando Madelón lo reconvirtió en lateral izquierdo. En el Clausura 2025 fue una de las grandes revelaciones del torneo: se convirtió en el máximo asistidor, aportó sorpresa, profundidad y una constante proyección ofensiva que potenció el funcionamiento colectivo.
Ese rendimiento no pasó desapercibido. Racing, River y clubes de Brasil mostraron interés en su ficha, aunque solo con propuestas a préstamo. Unión optó por retenerlo, convencido de que era una pieza estratégica.
Sin embargo, el regreso de Bruno Pittón, recuperado de la rotura de ligamentos cruzados, obligó a replantear el esquema. Madelón decidió adelantar a Del Blanco para sostener a ambos en el once inicial. La idea prometía variantes, pero terminó diluyendo una de las principales armas ofensivas del equipo.
Un cambio que encendió señales de alerta
Si bien hubo pasajes interesantes —como el tramo final ante Platense, donde ambos compartieron el sector izquierdo—, desde el inicio el experimento no ofreció los resultados esperados.
En los partidos frente a Lanús, Gimnasia de Mendoza y Central Córdoba, el rendimiento de Del Blanco como volante estuvo lejos de su mejor versión. Se lo vio más incómodo en el duelo directo, obligado a recibir de espaldas y sin el espacio necesario para explotar su potencia.
Ante el Ferroviario, por ejemplo, perdió reiteradamente el mano a mano con el lateral derecho rival. Un contraste marcado con lo que suele generar cuando arranca desde el fondo y ataca con metros por delante.
La clave en Unión: el punto de partida
El análisis interno es contundente: Del Blanco desequilibra cuando sorprende desde atrás. Su lectura ofensiva y su despliegue se potencian cuando llega lanzado, no cuando debe construir desde posición fija en campo rival.
Si bien Pittón cumplió en su regreso, la modificación afectó la dinámica general. Unión perdió amplitud, sorpresa y profundidad por izquierda, rasgos distintivos del semestre anterior.
Un indicio claro se dio en el partido ante Lanús, cuando la expulsión de Valentín Fascendini obligó a reacomodar piezas. Madelón retiró a Pittón e ingresó Juan Pablo Ludueña, devolviendo a Del Blanco al lateral. Incluso con un hombre menos, el equipo mostró mayor solidez y el futbolista sumó minutos de alto nivel.
¿Vuelta a lo que mejor funcionó?
Con el panorama más claro, todo indica que Madelón optaría por volver a las fuentes. Reinstalar a Del Blanco como lateral izquierdo no solo recuperaría su mejor versión individual, sino también una estructura colectiva que le dio resultados al Tatengue.
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A veces, el desafío no pasa por reinventar el sistema, sino por sostener aquello que ya dio frutos. Y en Unión, la respuesta parece estar en devolver a Del Blanco al lugar donde fue figura y marcó diferencias.
















