"Uno no sabe hasta cuándo es el piso", dijo el entrenador Diego Osella después de 4-0 ante Newell's que hundió todavía más a Colón en zona de descenso. Hubo resultados que lo favorecieron y otros que no, pero no pudo capitalizar nada al perder de manera justa y sin mostrar respuestas anímicas ni futbolísticas.
Colón es uno de los menos goleadores y uno de los más goleados de la Superliga
UNO Santa Fe | José Busiemi
Siempre se dice que este deporte se caracteriza por el efecto contagio y la cruda realidad condice a la perfección, ya que este es un plantel con escasas reservas anímicas. Como si arrancara perdiendo antes de empezar a jugar. Es indispensable alcanzar una victoria para retomar confianza y tomar un poco de aire, pero hoy no logra hacerlo mereciéndolo y hasta sin merecerlo, como le está sucediendo a otros equipos.
Por tal motivo, hoy no puede abandonar la zona roja y lo que es peor, depende de otros para mantenerse en Primera División. Está claro que la anemia no es de ahora, sino que viene de arrastre, tal como lo citó el DT, quien no se excusa del presente, donde sumó tres derrotas y dos igualdades. Números que hablan por sí solos.
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Se recalca que las estadísticas no definen nada, pero sí clarifican algunas cosas y hay dos detalles reveladores que denotan por qué el Sabalero está en esta crisis. Antes de empezar esta temporada se apuntaba a sumar para intentar pelear por ingresar a copas internacionales. Eso iba a llevar salir del apremio. Pero no fue ni una cosa ni la otra.
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La meta de Diego Osella fue la de armar una formación sólida y confiable, pero por ahora no pudo alcanzar el cometido, pese a dar algunos atisbos ante Defensa y Justicia y Racing. Ante Newell's se le derrumbó la estantería y por eso hay preocupación.
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Todavía queda camino por delante para torcer el rumbo, pero no se puede hace magia y la única forma es mostrando carácter y algo nuevo dentro de la cancha.
















