En las primeras cuatro fechas del Torneo, Colón sumaba tres victorias y un empate. En ese lapso, el equipo se mostraba sólido y muy eficaz. Además se ponderaba su oficio y pragmatismo, marcando la diferencia en las áreas.
Colón pasó de ser sólido y eficaz a convertirse en permeable e inofensivo
Todo lo bueno que mostró Colón en el inicio del campeonato, se transformó en negativo y lo que se le ponderaba, ahora se le critica con razón
Colón volvió a sufrir goles en contra, defendiendo muy mal y siendo poco efectivo en ataque.
Colón se convirtió en un equipo permebeable e inofensivo
Pero esas virtudes quedaron en el olvido y con el correr de las fechas, el Sabalero se transformó en un equipo permeable e ineficaz, al que le llegan y le convierten y cuando ataca se muestra poco efectivo.
En ese aspecto los números indican que de los últimos cinco partidos perdió tres, empató uno y ganó el restante. Pero en todos ellos, mostró una alarmante endeblez defensiva y escasos recursos de mitad de cancha hacia adelante.
El equipo retrocede mal y por eso sufre cuando lo atacan. Sin la presencia de Alan Forneris, perdió contención en la zona media y en consecuencia los rivales atraviesan la mitad de cancha con suma facilidad.
Eso hace que los defensores no estén lo suficientemente protegidos y eso se traduce en goles en contra, más allá de que muchos de los goles que le marcaron, fueron por errores muy puntuales.
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No obstante, la realidad indica que Colón está mal plantado en la cancha y no transmite seguridad. Pese a contar con jugadores de trayectoria, experiencia y oficio, el equipo evidencia falta de aplomo y astucia.
Así las cosas, Colón carece de una lectura adecuada para los distintos momentos de los partidos y eso es un gran defecto. Con jugadores que son referentes, no puede imponer condiciones, ante rivales menores.
Y por eso, cualquier equipo le termina manejando la pelota y los partidos se juegan más como lo quieren los rivales, que como lo pretende Colón.
Sucede que en el comienzo, eso se disimulaba con la eficacia y la solidez. Pero ahora el contraste es mayúsculo ya que Colón además de jugar mal, ahora se muestra inofensivo y endeble. Un cóctel que explica este delicado momento.














