Colón sabía que el partido ante Morón tenía aroma a final anticipada. No había demasiado margen para especular: ganar era la única manera de descontar y, de paso, meter presión en la pelea de arriba en la Primera Nacional. Sin embargo, volvió a regalar un tiempo y, cuando reaccionó, apenas le alcanzó para llegar al descuento.
Colón, sin reacción: la falencia que lo aleja de la pelea grande
Solo una vez Colón logró reponerse a la adversidad en esta Primera Nacional, siendo un condicionante para aspirar a pelear más arriba
Por Ovación
UNO Santa Fe | José Busiemi
El 2-1 ante el Gallito dejó una sensación conocida. No solamente por la derrota y por lo que significa en la tabla, sino por una característica que viene acompañando al Sabalero durante buena parte de la campaña: la dificultad para reaccionar cuando el partido se le pone cuesta arriba.
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La incapacidad de Colón de dar vuelta un resultado
Los números son contundentes. Colón solamente revertió un resultado en esta Primera Nacional: fue frente a Deportivo Madryn, como visitante, por 2-1. Después hubo algunos empates en partidos donde tuvo que ir desde atrás, pero nunca volvió a completar una remontada.
Ese dato, que podría parecer apenas una estadística más, empieza a tomar otra dimensión cuando se pone en contexto. Colón tiene un plantel para ser protagonista, una obligación histórica de pelear los primeros lugares y una necesidad concreta. Pero para eso también hace falta saber jugar con la adversidad.
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En un torneo tan parejo, donde muchas veces los partidos se definen por detalles, la capacidad de reacción termina siendo un recurso indispensable. Contra Morón volvió a quedar expuesto. Colón necesitaba ganar, pero durante buena parte del partido jugó condicionado por un resultado que no pudo modificar a tiempo. Cuando finalmente apareció la reacción, ya había demasiado terreno perdido.
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El problema se agrava porque no se trata de una situación aislada. Es una tendencia y, cuando una tendencia se repite durante tantas fechas, deja de ser casualidad para convertirse en una característica del equipo. Los números todavía permiten que Colón no tire la toalla en la pelea por el primer puesto, pero la realidad futbolística empieza a mostrar otra cosa.
La bipolaridad del equipo y, sobre todo, su incapacidad para remontar resultados adversos, hacen que cada vez parezca más complejo pensar en el número uno. Por eso, mientras las cuentas todavía invitan a soñar con la cima, en el entorno sabalero ya empieza a instalarse otra discusión: si el objetivo realista pasa por asegurar un lugar entre los tres primeros y llegar de la mejor manera posible a la definición del campeonato. Colón todavía está a tiempo. Pero si quiere volver a meterse de lleno en la pelea grande, deberá encontrar una respuesta que hasta ahora casi nunca apareció: la capacidad de levantarse cuando el partido se le pone en contra.
















