En los últimos partidos, Colón generó muchas chances de gol, sin embargo no tuvo eficacia y debió resignar puntos importantes en la Copa de la Liga. Frente a Aldosivi, ejecutó 23 remates, de los cuales nueve fueron al arco y apenas marcó un gol.
Colón se transformó en una máquina de errar goles
En los últimos partidos Colón remató mucho al arco rival pero tuvo una efectividad muy baja.
Esa falta de efectividad lo terminó condenando a la derrota ante Aldosivi. Y contra Unión, fueron 12 los remates, aunque tres con destino al arco rival y no logró convertir. Mientras que en el cotejo contra Lanús, ejecutó 15 remates, de los cuales cinco fueron al arco y anotó un solo gol.
En esos tres encuentros de la competición local, Colón realizó 50 remates, de los cuales 17 tuvieron destino de arco rival y apenas dos terminaron en goles. Una efectividad muy baja, que justamente le impidió sumar, de hecho rescató tan solo dos puntos sobre nueve en disputa.
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Y en el primer partido de la Copa Libertadores, la eficacia fue aún más baja, pese al triunfo obtenido con el agónico gol anotado por Facundo Farías. Ante Peñarol, el equipo rojinegro remató en 26 oportunidades, de las cuales 13 fueron al arco y dos terminaron en goles.
En el partido frente al equipo uruguayo, generó muchas situaciones para convertir, pero debió sufrir hasta el final del partido para obtener la victoria. Colón en los últimos partidos mencionados, se convirtió en una máquina de errar goles que le imposibilitó obtener buenos resultados.
El vaso medio lleno permitirá mencionar que siempre es bueno generar opciones de gol y que eso indica que el equipo tiene fluidez en ataque. Pero el vaso medio vacío, afirmará que la eficacia es fundamental en el fútbol y que los goles errados se pagan caro. Ante Peñarol fue la excepción, pero no siempre es así y la Copa de la Liga así lo indica.











