Colón afrontará una secuencia determinante con cuatro de sus próximos cinco compromisos en condición de local, un escenario que en el fútbol argentino no solo potencia la expectativa, sino que también multiplica la exigencia. La obligación de sumar de a tres será ineludible tanto para el plantel como paraMedrán, cuyo ciclo todavía no logró consolidar números acordes a la historia y la ambición del club.
Colón y Medrán, bajo la lupa en la hora de la verdad
El plantel de Colón disputará cuatro de los próximos cinco partidos de local, tres de ellos consecutivos. Esto puede exponer el ciclo de Ezequiel Medrán.
Por Ovación
UNO Santa Fe | José Busiemi
Números que interpelan a Medrán
La presión no solo radica en la localía. En diez partidos dirigidos, Medrán acumula dos victorias, cuatro empates y cuatro derrotas. El 33% de efectividad es un registro que no condice con el objetivo de pelear por el ascenso ni con el peso específico de la institución.
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Calendario exigente para Colón
El primer escollo será Acassuso, líder con 9 unidades y andar sólido, un equipo que sabe administrar ventajas y cerrar partidos desde el orden táctico. Luego aparecerá San Miguel, segundo con 7 puntos y una propuesta intensa en la recuperación tras pérdida. Más adelante, el calendario ofrece matices. Racing de Córdoba, con 4 unidades, asoma como un rival más permeable en defensa, mientras que Deportivo Morón, empardado con Colón en 5 puntos, plantea un duelo directo por posicionamiento. En el cierre de la serie en casa, Godoy Cruz llega con apenas 3 unidades y un presente inestable.
La tabla lo muestra competitivo, con 5 puntos que lo mantienen en zona expectante. Sin embargo, el contexto obliga a un análisis más profundo: jugar en el Brigadier López demanda protagonismo, amplitud por bandas, presión alta coordinada y eficacia en las áreas. No alcanza con la posesión administrada ni con ráfagas de intensidad; se requiere constancia y contundencia.
Este tramo, con tres encuentros consecutivos en casa, aparece como una bisagra. Si Colón no capitaliza esta ventaja logística y emocional, el foco dejará de estar solo en el rendimiento colectivo y apuntará de lleno a la conducción técnica. El margen se achica y la exigencia crece: en Santa Fe no alcanza con competir, hay que imponer condiciones.















