El inicio de Colón en la Primera Nacional ofrece señales alentadoras, aunque los números globales de Ezequiel Medrán todavía no acompañan el discurso de crecimiento. El equipo está invicto y muestra mayor solidez estructural, pero la eficacia acumulada desde su asunción continúa en terreno bajo y expone un déficit en la cosecha de puntos.
La efectividad de Ezequiel Medrán aún no despega pero Colón crece
Colón transita un arranque invicto y evidencia mejoras colectivas. Sin embargo, el balance de Medrán está debajo de lo esperado.
Por Ovación
UNO Santa Fe
Señales tácticas de evolución
En los últimos encuentros se percibe un Colón más compacto, con líneas cortas y una presión inicial mejor coordinada. El mediocampo logra bascular con mayor sincronización, evitando que el rival encuentre superioridad numérica por dentro. Además, el equipo intenta progresar con circulación asociada, apoyándose en triangulaciones por banda y en la movilidad del punta para fijar centrales.
La reacción ante la adversidad fue otro indicio positivo. Cuando comenzó en desventaja, no se desordenó ni cayó en el apuro de los envíos directos sin destinatario. Ajustó marcas, adelantó metros y encontró profundidad a partir de la amplitud y los cambios de orientación.
La estadística, en el debe
El recorte total del ciclo, no obstante, obliga a contextualizar el optimismo. En diez partidos dirigidos, Medrán acumula dos victorias, cuatro empates y cuatro derrotas. El 33% de efectividad es un número que todavía no condice con la historia reciente del club ni con el objetivo de pelear por el ascenso.
El prorrateo evidencia una dificultad para transformar pasajes de dominio en resultados concretos. Colón ha tenido tramos de control territorial y volumen ofensivo, pero le costó sostener la contundencia en las áreas, un factor determinante en una categoría donde los márgenes son estrechos.
La actual racha sin caídas construye confianza y permite trabajar con mayor estabilidad, pero el desafío inmediato será elevar la media de puntos. En un torneo largo y exigente, la regularidad termina marcando la diferencia, y en Santa Fe la paciencia siempre está atada a la tabla.
















