Juan Bauza nació en Gualeguaychú y llegó a Colón a los 15 años, para transitar el camino que lo llevó a la Primera División, de la mano de Paolo Montero.
Un exjugador de Colón la rompe en Rumania
El joven Juan Bauza, exjugador de Colón, tiene un buen presente en Rumania.
Sin lugar en Santa Fe, el volante ofensivo comenzó su camino en el ascenso (Juventud Unida de Gualeguaychú, Gimnasia de Mendoza), hasta que agarró su bolso y empezó a probar suerte en el exterior.
Primero estuvo en Polonia (Górnik Zabrze, donde estuvo seis meses) hasta que llegó al FK Csikszereda de la segunda división de Rumania.
El entrerriano habló con el diario El Día de Gualeguaychú y reconoció que "en enero, cuando todavía jugaba en el club polaco, viajamos a Chipre para hacer la pretemporada y jugamos un amistoso con el que hoy es mi club. Anduve bien, me llamaron para saber cuál era mi situación. Les conté que tenía 6 meses de contrato con el Górnik Zabrze, pero que si había algo concreto no tenía problemas en emigrar a Rumania como finalmente ocurrió".
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Más adelante sobre su nuevo equipo sostuvo que "luego de que nos hiciéramos hisopados y que los mismos arrojaran resultados negativos, volvimos a entrenar en forma normal. Llevamos dos meses y medio entrenando y jugando amistosos. Disputamos 8 partidos, en los cuales marqué 5 goles”.
Si bien su contrato original era por seis meses, decidió extender el vínculo un año más en el plantel, donde comparte con serbios, húngaros, italianos y rumanos (además del español). Al ser casi todos extranjeros, es como que todos estamos en la misma. Además, la mayoría habla inglés y nos entendemos”.
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Bauzá comentó en otro tramo de la charla que actualmente se desempeña como punta, centrodelantero o segunda punta, algo más retrasado. Respecto al juego que le gusta desempeñar, dijo: “No jugar tanto el uno contra uno, ganar la espalda a los centrales, recibir la pelota ponerme de frente al arco, encarar y definir”.
En la parte final, más allá de su buen presente futbolístico, el exjugador de Colón admitió que " extraño a mis viejos, Marcelo y Mariana, mi hermana Paula, a los amigos, los afectos. Y la compañía del mate. Lamentablemente me quedé sin yerba y no puedo matear. Estoy esperando que me lleguen algunos paquetes de España que me van a enviar los familiares de mi compañero Eder González”.
















