El martes por la mañana frente a Tribunales, cuando se realizaba la marcha en pedido de justicia por el femicidio de Cecilia Burgadt, una mujer que se presentó como Jésica García –quien solicitó exponer su nombre dada su situación– manifestó en un gesto desesperado de supervivencia que estaba siendo víctima de violencia de género y denunció que después de padecer una brutal agresión el viernes pasado donde temió por su vida, su victimario fue liberado este martes.
En la marcha por el femicidio de Cecilia pidió ayuda porque liberaron a su agresor
Por Bárbara Favant
"Mi expareja me golpeó el viernes, ya tenía dos denuncias mías de antes que esta. Fueron golpes múltiples y ahora le pasaron golpes leves. Fui hacia el juez para que me vean porque estaba en mi decisión venir hoy o no. Vine a mostrarle cómo realmente estaba pero me encontré con el fiscal (Broggi) y me dijo que le dieron la libertad a él", contó la joven a UNO Santa Fe.
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Asimismo, UNO accedió a una denuncia de mayo de 2017 en la que García hizo un pedido de distancia a través del Tribunal Colegiado de Familia número 3, cuyo juez designado en esa ocasión fue el doctor Fabio Della Siega. El segundo trámite urgente expedido por el mismo tribunal del Poder Judicial fue realizado con fecha del día de hoy también con prohibición de alejamiento a doscientos metros. La medida dura dos años.
"No es una protección. Necesito que se vaya de Villa del Parque, porque es una persona que no entiende. Me pone mal, porque él tiene domicilio a dos cuadras de distancia de mi casa. Y tengo familia en el barrio. Cómo voy a caminar tranquila. Le pedí al juez que lo saque de mi barrio, y no hicieron nada. En la Justicia tenés que estar muerta para que hagan algo. Y ni siquiera eso porque miren lo que está pasando", sentenció Jésica al señalar la manifestación por Cecilia.
Al mismo tiempo agregó: "En mi día a día yo no duermo. Ahora me puse firme, tengo tanta impotencia porque estoy tan mal. Miren lo que es mi cara, hace dos días no veía. Me estuvo pegando desde las 15 hasta las 20, la denuncia la hice en la comisaría sexta y lo detuvieron. Estuvo así hasta hoy que quedó libre. No hay más nada para decir".
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Cabe destacar que al momento en que Jésica hizo la denuncia, agentes de la Municipalidad la pusieron en contacto con el Área Mujer y Diversidad de la ciudad y ya se encuentra en trámite el botón de alerta y está siendo acompañada.
Por su parte, la mamá de Jésica describió con desesperación a UNO Santa Fe: "Tenemos mucha bronca. Hicimos las cosas como corresponde, pero lo largaron. Tres denuncias le hizo, la primera vez casi la mata. Hasta yo le hice una medida de distancia hace dos meses. Cómo puede ser que esté disfrutando su libertad cuando mi hija tiene un ojo negro, y tenemos miedo porque peligramos de que venga. El fiscal pidió prisión preventiva y el juez lo largó".
Nueve horas para denunciar violencia de género
Cabe recordar que en la marcha en pedido de justicia por el femicidio de Cecilia, desde la mesa Ni Una Menos de Rincón denunciaron: "A la mujer le lleva entre ocho y nueve horas hacer todo este circuito. A fiscalía vas a sacar un turno y hay 20 mujeres adelante tuyo. Hemos acompañado casos desde Rincón hasta Santa Fe. Imaginen alguien de San Javier, Santa Rosa del Calchines o Laguna Paiva. Ni hablar los fines de semana o feriados en que el juzgado de familia te otorga la medida de distancia ratificada recién cuando vas un día hábil. Fiscalía, en caso de que caiga un viernes por la noche, te da por 72 horas una medida de distancia provisoria y la exclusión del hogar del agresor si es que no lo privan de su libertad. Pero después, falta una forma de medida reparatoria que sea el agresor quien venga a firmar a una comisaría donde está trabajando, que no se puede juntar con personas que lo lleven a cometer delitos o que no puede estar involucrado en hechos de violencia salvo en defensa propia, que no pueda salir del país. Empezar a tener medidas y penas ejemplificadoras".
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"A veces suele pasar que toman la denuncia, o a veces está culturalmente esto de que «no porque ya vuelve», que «si vuelven, me hacen trabajar al cuete». No tiene que ver solo con el personal policial sino que tiene que ver con que no hay un seguimiento de los casos, y el proceso es muy largo. La mujer viene a hacer la denuncia a la comisaría, después tiene que ir a fiscalía, después al juzgado de familia, después a la Municipalidad a buscar el botón y después tiene que traer ella misma a la jurisdicción donde vive el agresor la medida de distancia. Es lo que denunciamos, que se unifique y se centralice todo en la comisaría y que sea enviado por fax o mail pero que se resguarde a las víctimas. El mismo Estado es quien las está exponiendo", agregaron.
Al mismo tiempo denunciaron sobre las horas que lleva hacer una denuncia por violencia de género: "Tenés que pensar que tenes que ir a buscar a tu hijo a la escuela, que tenés que ir a trabajar porque te van a echar. Si es que tenés la suerte de tener un trabajo. Es otra cuestión, porque si tenés un trabajo precarizado o si no entiende la patronal te echan. Luego, volver a la comisaría que queda cerca de la casa del agresor para entregar el oficio con todo el riesgo, el miedo y el temor que tiene esa carga. El Estado debería garantizar esa acción, que es lo que no ocurre. Otra de las causas por la cual a veces las mujeres desestiman las denuncias es la cuota alimentaria. Porque nos dicen "si va preso, cómo hago si toda la vida me dediqué a criar a mis hijos y a atender la casa y no tengo trabajo. Es más si tienen trabajo con quién dejan a sus hijos, si no hay jardines vespertinos".













