Elecciones 2019

Frigerio: "Llegar al ballottage garantiza un equilibrio de poderes"

Rogelio Frigerio nació el 7 de enero de 1970. Es nieto del fundador del desarrollismo, Rogelio Frigerio (1914-2006). Ex diputado. Fue presidente del Banco de la Ciudad de Buenos Aires.

Domingo 15 de Septiembre de 2019

Rogelio Frigerio es el ministro mejor valorado del gobierno. Se le reconocen condiciones personales que no siempre llevan adelante otras referencias macristas a la hora de hacer política. El funcionario lo sabe pero prefiere evitar una admisión pública. “No estoy de acuerdo en la distinción que se hace entre la gestión y la política. Nunca se puede gestionar sin política”, sostiene.

Frigerio admite las flaquezas que tuvo el gobierno en materia económica y no deja de aclarar que Mauricio Macri “debió tomar decisiones y cambios en su política por el mensaje de las urnas”. De cara a lo que viene, el ministro del Interior pide el voto a la sociedad, porque ingresar al ballottage significaría una elección más pareja en octubre, cuando se elegirán diputados y senadores. “Llegar al ballottage garantizaría el equilibrio de poderes”, resume en una entrevista con La Capital.

—¿Qué observación hace de este momento puntual del país? Un mojón de calma tras el marasmo.

—La economía atraviesa casi un año y medio de recesión. Se había logrado medianamente estabilizar antes de las Paso, en término de dólar e inflación, que son las dos cosas que más angustian a los argentinos. La incertidumbre electoral afectó a los ciudadanos y esta frágil estabilidad que habíamos construido se perdió. El presidente tuvo que tomar decisiones y cambios en su política económica por el mensaje de las urnas, que fue contundente y que Macri escuchó, y cambió. Por eso las medidas sociales, como el tema IVA en los alimentos, la suba del mínimo no imponible de Ganancias. Y el reperfilamiento de la deuda y el control de cambios, además del congelamiento del precio de las naftas.

—¿No se deberían haber tomado mucho antes estas medidas?

—Hemos podido resolver muchos problemas que nos acompañan desde hace tiempo, pero claramente no pudimos resolver otros, que son los que más preocupación generan en la sociedad. Como tampoco lo pudieron resolver los otros gobiernos durante medio siglo, por lo menos. Cito el caso de la inflación, la no existencia de una moneda fuerte, la incapacidad de sostener un crecimiento sustentable. Hace mucho que nos acompaña esto, por eso el promedio de la inflación de los últimos setenta años es cercano al sesenta por ciento, por eso cada cinco años tenemos una crisis que afecta el nivel de actividad, por eso cada vez que hay un problema se recurre al dólar. Eso que ningún gobierno pudo resolver, nosotros admitimos que tampoco lo resolvimos. Ningún espacio por sí mismo puede resolver estos temas. Y por eso, el presidente Macri, si es reelecto, lo primero que hará es llamar a Fernández y a Lavagna para construir juntos una salida de estos problemas de toda una vida. Todos aportando su experiencia. Y hay que sostener las cosas que hemos podido cambiar.

—¿Cuáles son las cosas que este gobierno pudo cambiar?

Argentina ha recuperado el respeto internacional, hemos podido empezarle a ganar la lucha contra el narcotráfico, hemos recuperado la soberanía energética, dejamos atrás la asociación que había entre obra pública y corrupción, pusimos en marcha planes de infraestructura, recuperamos la independencia de poderes y vivimos una democracia plena. Este gobierno ha hecho un culto de la verdad, un ejemplo pulimentado de esto es la recuperación del Indec. No hemos podido resolver los problemas que nos acompañas desde hace medio siglo.

—Usted dijo que la única solución posible sería un gobierno de unidad nacional. ¿Lo ve a Fernández con intenciones de hacer esa convocatoria si gana las elecciones?

—No lo sé, pero es lo que la gente nos reclama. La gente quiere que los dirigentes resolvamos los problemas. Nadie puede escapar de esa demanda. Es evidente que tenemos que cambiar sobre aquellas cosas que no hemos podido resolver.

—¿Es de los que cree que se puede dar vuelta el resultado de las Paso?

—Trabajamos para eso. Primero, para llegar al ballottage. Llegar al ballottage garantiza el equilibrio de poderes. Es muy importante que nadie tenga la suma del poder público. Y abre la esperanza de poder convencer a más argentinos de que no hay que dar marcha atrás en todos los avances que se lograron. Pero hay que trabajar todos los días para gobernar y resolver los problemas. Tenemos la responsabilidad de gobierno hasta el 10 de diciembre y esa tiene que ser nuestra prioridad. La respuesta hay que dársela a los que nos votaron y no nos votaron.

—¿Se siente reivindicado por un sector de la dirigencia y de la sociedad que reprocha la falta de acción política del gobierno y lo elogia a usted por ser la contracara? Dicen que lo que venga en el posmacrismo tendrá que ser desde el lado suyo, del ala política.

—No creo que alguien, en esta coyuntura política y económica tan difícil para los argentinos, puede pensar una reivindicación en términos personales. Si bien tengo responsabilidades políticas, porque soy ministro del Interior, también gestiono el presupuesto más importante. No estoy de acuerdo en la distinción que se hace entre la gestión y la política. No se puede gestionar sin política. Y como funcionario, uno no puede hacer política sin hacer también gestión. Es necesario combinar las dos cosas. No se puede gestionar de la misma manera una empresa que un país.

—Eso es lo que se le reprocha a este gobierno: haber querido gestionar al país como si fuera una empresa privada. ¿Ese no fue el gran error de este gobierno?

—No es el momento para analizar eso. Hay que cambiar las cosas que se hicieron mal, gobernar con la mayor eficiencia estos meses que quedan de gobierno y tratar de convencer a la mayoría que lo que imaginamos en el 2015 aún es una posibilidad cierta.

—¿Le preocupa la escalada de la crisis social que ahora se traduce en cortes y piquetes?

—Apelo a la responsabilidad. Esperemos que no se quiera sacar tajada electoral de las emergencias y las angustias de los argentinos. Seríamos muy irresponsables. Lo que están haciendo los que se dicen dirigentes sociales no ayuda a resolver los problemas.

—¿Le sorprendió la victoria del peronismo santafesino en la provincia?

—Con las provincias avanzamos en materia de federalismo, hasta tal punto que hoy tienen más recursos que nunca. No están a merced de lo que diga un burócrata en la Casa Rosada. En la mayorías ganaron los oficialismos, pero Santa Fe fue la excepción. El socialismo tuvo una saturación y los santafesinos quisieron que otra fuerza política administre la provincia. Tenemos el mejor diálogo con Miguel Lifschitz y, si ganamos, lo vamos a tener con Perotti.

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