Pandemia

Camas críticas: protocolo ante la suba de contagios

El protocolo sobre camas críticas fue elaborado en junio pasado por Salud nacional y aclara cómo debe actuar un médico ante la saturación en los hospitales

Lunes 26 de Abril de 2021

La suba de contagios de coronavirus no solo en el país, sino también en la provincia de Santa Fe, al igual que el trabajo al límite de hospitales públicos y clínicas y sanatorios privados en cuanto a la disponibilidad de camas críticas, obliga a pensar algo que todos quisieron evitar hasta ahora: ¿cómo deben actuar los médicos de los distintos centro de salud si no hay lugar para todos los pacientes?

Si bien cada efector puede tener sus propias normas, escritas o no, existe a nivel nacional una suerte de protocolo de “última cama” ante la saturación de hospitales. Algo que se elaboró en junio de 2020 por el Comité de Ética y Derechos Humanos en Pandemia (CEDHCovid19). Se trata de un órgano autónomo, asesor y de carácter consultivo al Ministerio de Salud de la Nación, que establece las recomendaciones sobre cómo proceder en los casos críticos que haya que decidir a qué paciente asistir y a quién postergar cuando no haya más camas para ocupar.

Esa carta de ética y acción ante decisiones límites consta de criterios regulados por las autoridades sanitarias para enfrentar la dramática definición de a quién asistir con respirador y a quién relegar, cuando la vida está en riesgo.

Dentro de esta misiva se hace hincapié en cinco criterios para la toma de decisión

Criterio de mayor bien o maximización de los beneficios: exige asignar bienes u oportunidades limitadas a quienes más puedan beneficiarse por recibirlas. En el ámbito clínico, este principio se traduce en el deber de asignar los recursos escasos a quienes tengan mayor posibilidad clínica de beneficiarse por recibirlos. Es decir, aquellas indicaciones basadas en la mejor evidencia científica disponible respecto: a la probabilidad de éxito, con una intervención médica determinada, en un paciente específico. Este será el principal indicador para la asignación de recursos críticos disponibles que debe regirse por la proporcionalidad terapéutica.

Criterio de respeto igualitario: cada persona es igualmente valiosa. Las decisiones de cuidado y tratamiento deberían basarse en la necesidad médica. Los pacientes con síntomas o problemas de salud similares deben recibir igual cuidado y tratamiento.

Criterio de no discriminación: ningún paciente será pospuesto en la atención por razones que no sean estrictamente médicas, esto es edad, género, condición social, clase, religión, etnia, o cualquier otra característica relativa a su condición o lugar en la sociedad.

Criterio de transparencia: toda la información sobre las decisiones que se toman, los fundamentos por los cuales se tomaron, así como la información con relación a dónde fue realizado y por quién, deben estar basadas en un proceso previamente difundido y ser de acceso público.

Criterio de información y comunicación: el proceso por el cual se toman las decisiones debe ser abierto a discusión y escrutinio público y dinámico según las circunstancias determinen que debe ser modificado.

Responsabilidad: se deben disponer mecanismos para asegurar que las personas involucradas en las tomas de decisiones den cuenta por sus acciones e inacciones en la respuesta del sistema de salud a la pandemia y cuenten con la idoneidad para tomar las decisiones que se requieren.

Criterio de razonabilidad y factibilidad: las decisiones no deben ser arbitrarias, sino que deben ser fundamentadas en razones que puedan ser explicadas, proporcionales a la amenaza y basadas en la evidencia disponible, experiencia y prácticas. Asimismo, deben ser factibles de ser aplicadas.

Criterios de solidaridad y justicia, las decisiones que se toman en tiempos de pandemia requieren de un alto grado de solidaridad por parte de las partes involucradas y la ciudadanía y deben estar sostenidos en bases de justicia claras.

Deber de cuidado: todos los pacientes deben recibir el mejor tratamiento y cuidado posibles que estén disponibles. Aun cuando los recursos necesiten ser racionados durante una crisis, los profesionales y trabajadores de salud tienen un deber de cuidado para promover el bienestar del paciente con los recursos disponibles. Con los profesionales y trabajadores de salud también se tiene un deber de cuidado y deben recibir los elementos de protección personal adecuados.

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