Playa de cristal
Las playas más extrañas y especiales del planeta
Situada en California: concretamente en Glass Beach. Se trata de un caso curioso, ya que desde los años sesenta era el basurero de la base militar Fort Bragg. Se lanzaban por los acantilados adyacentes a la playa desde coches a botellas, pasando por todo tipo de aparatos. Las autoridades prohibieron verter basura y la erosión marina convirtió los cristales en granos redondeados que dan belleza a la arena. La gente coleccionaba estas gemas basura, pero esta práctica fue finalmente prohibida para mantener la singularidad de Glass Beach.
Isla Harbour
El nombre de Bahamas ya indica paisajes idílicos. En este lugar concreto la sensación de estar soñando es realmente potente, ya que si miran al suelo verán que la arena es rosa. No se preocupen, no han puesto nada extraño en su bebida, sino que estamos ante el resultado de una arena blanquísima mezclada con los arrecifes de coral. El contraste con las aguas turquesa del Caribe resulta espectacular.
Bowling Ball Beach
Seguimos en California, al suroeste de Estados Unidos, ejerce un extraño poder de atracción por sus rocas redondas. Así, en abstracto, quizá el dato les dé un poco igual, pero una vez allí descubrirán el poder hipnótico de estas piedras circulares casi perfectas, que jalonan un paisaje surrealista y poderoso. Asegúrense de que la marea está baja cuando vayan porque es cuando mejor se aprecian.
Estrecho del Príncipe Guillermo
Hablamos de un precioso entrante de mar en Alaska, Estados Unidos. Aquí la magia viene de la pureza del conjunto, desde el aire hasta las aguas que reflejan el pico de las montañas, sin olvidar los glaciares a la deriva que buscan el mar. Se ha descrito como un "paraíso para amantes del kayak". También lo es para quienes disfrutan de la fauna salvaje.
Papakolea
Imaginen una playa que mezcle el negro de las arenas volcánicas, el blanco de la arena hawaiana, un rojo intenso tipo marte e incluso un poco de verde (no esmeralda, pero sí oliva). Todo esto existe y es resultado de una erupción volcánica de hace diez mil años. El material escupido es más denso que la arena, por tanto el mar no es capaz de arrastrarlo por completo, al menos en tiempo humano, ya que en tiempo geológico alguna vez limpiará la playa.
Chandipur
Esta playa de la India acoge uno de los efectos más desconcertantes del mundo: el mar desaparece. Cuando la marea baja, lo hace de manera radical, hasta el punto de que puede retirarse cinco kilómetros. El panorama que deja cuando el agua remite es el de un montón de conchas y cangrejos que te harán sentir como si explorarses el fondo del mar sin necesidad de botella de oxígeno. Toda una experiencia.
Perissa
La isla griega de Santorini es uno de los lugares más bellos del planeta. También uno de los más visitados. Incluso rodeado de gente puede disfrutarse la belleza de Perissa, con su arena negra y la roca Messa Vouno iluminada por las noches. Especialmente recomendada es la visita a las ruinas de Thira, antigua ciudad helena que merece el corto desplazamiento.
Calzada del Gigante
Es uno de los tesoros ocultos de Irlanda del Norte. Otra vez una explosión volcánica es responsable de la belleza de sus piedras hexagonales. Como siempre, el lugar es escenario de un cuento ancestral, protagonizado por un granjero guerrero que intercambió amenazas en el mar con una especie de gigante. Se supone que la calzada es el esfuerzo de ambos por encontrarse y poder pelear.
Playa del arcoiris
Está en la isla australiana de Fraser. Nada puede superar su colorido. Aquí encontraremos verdes y rojos, además de color nuez, miel o crema. Otro mito popular explica este bonito paisaje: un espíritu se apoderó del arcoiris y chocó contra el acantilado de la playa mientras peleaba por una mujer. Una advertencia: vista de lejos, todo parece dorado, si quieres ver los colores tienes que acercarte.
Playa de Vík
Se trata de la ciudad más al sur de Islandia. También es la zona más lluviosa del país. Destaca por su contraste entre arenas negras y olas blanquísimas. Las noches azul oscuro completan el cuadro. En la playa se forman extrañas esculturas de basalto. Se supone que son trolls malignos condenados a la inmovilidad.
















