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¿Por qué la Virgen de Luján es la patrona de los argentinos?

Como en cada 8 de mayo, se celebra el Día de Nuestra Señora de Luján, la patrona de nuestro país

Miércoles 08 de Mayo de 2019

Cada 8 de mayo se celebra a Nuestra Señora de Luján, Patrona de la Argentina, que además es la protectora de los transportistas y del camino, así como de la Policía Federal del país.

La historia de esta efeméride se remonta a 1630, cuando el portugués Antonio Faría, hacendado de Sumampa en la jurisdicción de Córdoba del Tucumán, pidió a un amigo marino que le enviara desde Brasil una imagen de la Concepción de María Santísima para venerarla en una capilla que estaba haciendo.

Dos imágenes llegaron a manos del hombre, una según el pedido y la otra de la Madre de Jesús con el niño en brazos. Ambas se colocaron en dos cajones pequeños y fueron subidas a una carreta. Al llegar a orillas del río Luján, en la estancia de Rosendo, lo troperos pararon allí para pasar la noche.

Al día siguiente, cuando se quiso continuar con el viaje no se pudo mover la carreta. Intentaron los carreteros hacerla avanzar de varias formas, pero fue inútil. Entonces retiraron una imagen y la carreta seguía sin moverse. Luego la subieron y bajaron la otra y la carreta marchó normalmente.

Al ver que la Virgen de la Inmaculada Concepción no quería irse de ese lugar, la llevaron a la casa de Don Rosendo, donde la familia la acogió con alegría. Esta noticia corrió por toda la región y empezó a crecer la devoción junto con los milagros.

El 8 de mayo de 1887 fue cuando se realizó la coronación canónica de la imagen. Con el tiempo también se erigió una Basílica, el Santuario a la Virgen de Luján.

Virgen María, Madre de Dios y Madre nuestra. Nuestra Señora de Luján, Patrona de nuestra Patria; hoy alzamos nuestros ojos y nuestros brazos hacia tí… Madre de la Esperanza, de los pobres y de los peregrinos, escúchanos…

Hoy te pedimos por Argentina, por nuestro pueblo. Ilumina nuestra patria con el sol de justicia, con la luz de una mañana nueva, que es la luz de Jesús. Enciende el fuego nuevo del amor entre hermanos.

Unidos estamos bajo la celeste y blanca de nuestra bandera, y los colores de tu manto, para contarte que hoy falta el pan material en muchas, muchas casas, pero también falta el pan de la verdad y la justicia en muchas mentes. Falta el pan del amor entre hermanos y falta el pan de Jesús en los corazones.

Te pedimos madre que extingas el odio, que ahogues las ambiciones desmedidas, que arranques el ansia febril de solamente los bienes materiales y derrama sobre nuestro suelo, la semilla de la humildad, de la comprensión. Ahoga la mala hierba de la soberbia, que ningún Caín pueda plantar su tienda sobre nuestro suelo, pero tampoco que ningún Abel inocente bañe con su sangre nuestras calles.

Haz madre que comprendamos que somos hermanos, nacidos bajo un mismo cielo, y bajo una misma bandera. Que sufrimos todos juntos las mismas penas y las mismas alegrías. Ilumina nuestra esperanza, alivia nuestra pobreza material y espiritual y que tomados de tu mano digamos más fuerte que nunca: ¡ARGENTINA! ¡ARGENTINA, CANTA Y CAMINA!

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